Por Lorenza Sigala
Hermosillo. Con la participación de aeronaves militares mexicanas y estadounidenses, la Fuerza Aérea Mexicana llevó a cabo el ejercicio binacional Amalgam Eagle 2026, diseñado para fortalecer la vigilancia, coordinación e interceptación de aeronaves que representen una posible amenaza para el espacio aéreo nacional.
El ejercicio, realizado en coordinación con el Comando Norte de Estados Unidos, contempló la detección, seguimiento, interceptación y entrega de una aeronave simulada como traza de interés, en un escenario que puso a prueba los mecanismos de comunicación e intercambio de información entre las fuerzas aéreas de ambos países.
De acuerdo con el general de grupo piloto aviador de Estado Mayor, Javier Diego Campillo, comandante interino de la Segunda Ala Aérea, Amalgam Eagle inició en 2014 y esta corresponde a su duodécima edición. El objetivo central es fortalecer las capacidades de vigilancia del espacio aéreo y mejorar la interoperabilidad entre México y Estados Unidos.
“Actualmente se vigila la frontera sur, que fue donde se desplegaron inicialmente una serie de radares ya hace varios años atrás, y posteriormente se desplegaron estos al norte del país, los cuales incluyen esta parte noroeste y la parte de la península. Es en ambos sentidos en donde se realiza esta vigilancia. Sí, es correcto, hay gente destacada permanentemente”, explicó el general Campillo.
Durante el escenario desarrollado, una aeronave King Air fue utilizada como la traza de interés. Tras ser detectada, los T-6C+ de la Fuerza Aérea Mexicana realizaron el seguimiento mientras la aeronave mantenía rumbo hacia Hermosillo.
De acuerdo con la narrativa del ejercicio, aproximadamente 30 millas náuticas antes de Hermosillo, la aeronave modificó su trayectoria hacia San Luis Río Colorado, por lo que continuó el seguimiento mediante las plataformas participantes y se estableció coordinación con las autoridades estadounidenses.
Al aproximarse al río Colorado se realizó la coordinación correspondiente para que, conforme al memorándum de entendimiento bilateral, la traza fuera entregada y continuara bajo seguimiento de las autoridades de Estados Unidos una vez que ingresara a su espacio aéreo.
En territorio estadounidense, aeronaves F-16 continuaron con el seguimiento de la aeronave simulada y la condujeron para su aterrizaje en Twenty Nine Palms, California, mientras los T-6C+ mexicanos concluyeron su participación y retornaron a territorio nacional.
El teniente de Fuerza Aérea, piloto aviador Axel David Gutiérrez García, comandante de nave de aeronaves T-6C+, explicó que este tipo de aeronaves son empleadas para misiones de interceptación y seguimiento, además del adiestramiento de pilotos aviadores.
“Este tipo de ejercicios fortalecen la relación con nuestro vecino del norte, con Estados Unidos en este caso. Es importante realizar este tipo de ejercicios porque fortalecen nuestro adiestramiento como pilotos aviadores ante situaciones que pueden llegar a presentarse. Recordemos que como Fuerza Aérea tenemos que mantenernos en constante adiestramiento. Este tipo de situaciones nos brindan la oportunidad de generar un escenario real en el cual podemos desenvolvernos”, señaló.
Los T-6C+ utilizados por México son aeronaves monomotor empleadas para interceptación, seguimiento y entrenamiento de pilotos. Durante el ejercicio se manejó una velocidad operacional de aproximadamente 200 nudos, aunque la aeronave puede alcanzar hasta 300 nudos, de acuerdo con el piloto Gutiérrez García.
En el escenario participaron cuatro elementos de la Fuerza Aérea Mexicana a bordo de dos T-6C+, además del personal especializado encargado de preparar y mantener las aeronaves y de los mandos responsables de las coordinaciones con Estados Unidos.
El ejercicio Amalgam Eagle 2026 contempla la participación de 52 elementos mexicanos: 24 desarrollan actividades en Estados Unidos y 28 en México. En materia de vuelo están previstas 13 aeronaves tripuladas y dos aeronaves pilotadas a distancia.
Estados Unidos participa con cinco aeronaves tripuladas y un MQ-9, mientras que México interviene con ocho aeronaves tripuladas y una aeronave pilotada a distancia Hermes 900.
La actividad también permite evaluar los procedimientos de comunicación y respuesta ante las denominadas “trazas de interés”, término utilizado para referirse a aeronaves detectadas mediante los sistemas de vigilancia y cuyo comportamiento puede requerir una respuesta operativa.
El general Campillo explicó que la vigilancia del espacio aéreo se mantiene de manera permanente en las fronteras norte y sur, así como en la región de la península, mediante radares terrestres y plataformas aéreas.
Cuando una traza requiere intervención, se analiza su trayectoria para determinar el tipo de aeronave y establecer el procedimiento de interceptación, mientras unidades terrestres también se despliegan de acuerdo con la posible ruta y zona de aterrizaje.
Amalgam Eagle 2026 representa así un ejercicio práctico de coordinación binacional en el que las fuerzas aéreas de México y Estados Unidos ponen a prueba sus sistemas de detección, seguimiento, comunicación e interceptación, bajo un escenario simulado de ingreso de una aeronave ilícita al espacio aéreo nacional.




