México se ha calentado más que el promedio global y, en los últimos años, la velocidad de aumento de la temperatura también se ha acelerado, de acuerdo con Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM.
Durante una conferencia realizada el 23 de septiembre en el marco del Seminario Universitario de la Cuestión Social, el especialista explicó que la temperatura promedio del planeta continúa aumentando y que los datos recientes muestran una aceleración que no había sido prevista por los modelos climáticos.
En el caso de México, Estrada Porrúa señaló que el país alcanzó un incremento de aproximadamente 1.9 grados Celsius en 2025, por encima del promedio global. La plataforma México Climático, desarrollada por el PINCC, también reporta un calentamiento nacional de 1.9 °C para ese año.
El investigador explicó que antes de 2012 la tasa de calentamiento en México era menor, mientras que los datos posteriores apuntan a un aumento mucho más rápido. Según las estimaciones presentadas, la tasa podría alcanzar hasta 5.5 °C por siglo, aunque Estrada aclaró que será necesario contar con más años de datos para confirmar esta tendencia.
A nivel global también se observa una aceleración del calentamiento. Estrada Porrúa indicó que los modelos climáticos más avanzados no reproducen completamente este comportamiento, por lo que todavía existe incertidumbre sobre las causas y sobre la respuesta futura del sistema climático.
El Niño podría intensificarse
A este escenario se suma el fenómeno de El Niño, que ya está presente y continúa fortaleciéndose. Especialistas de la UNAM han señalado que podría alcanzar una intensidad muy fuerte o incluso histórica hacia finales de 2026, de acuerdo con estimaciones de la NOAA.
El propio Estrada Porrúa ha advertido que un evento de esta magnitud representaría un escenario con mayor incertidumbre, debido a que sus posibles efectos ocurrirían en un contexto de calentamiento global acelerado. La UNAM ha señalado que los impactos de El Niño variarán según la región y podrían incluir cambios en las lluvias, sequías y olas de calor.
Por ello, los especialistas han llamado a incrementar la vigilancia y la preparación ante los posibles efectos del fenómeno durante el otoño, invierno de 2026-2027 y los meses posteriores.




