Ciudad de México. Este fenómeno, que forma parte del ciclo llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), puede afectar la producción agrícola y pesquera, modificar la disponibilidad de alimentos, elevar los costos de algunas cadenas productivas y generar presiones sobre los precios.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicado este mes, advierte que los efectos económicos de este fenómeno serán persistentes sobre el crecimiento económico.
Para América Latina y el Caribe, la CEPAL estima que “El Niño” puede provocar una pérdida acumulada equivalente a 2% del PIB regional durante los tres años posteriores al fenómeno, con alrededor de la mitad de esa pérdida concentrada durante el primer año. Además de que puede sumar hasta 4.8 millones de personas a la pobreza en la región.
Si bien esta cifra no es una estimación específica para México, sí permite dimensionar el tipo de choque que puede representar un episodio de gran intensidad como se espera que sea El Niño.
¿QUÉ TAN FUERTE SERÁ EL FENÓMENO DE EL NIÑO EN MÉXICO Y CUÁNDO EMPIEZA?
La última actualización del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima una probabilidad superior a 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte, que incluso supere la mayoría de los registros documentados desde 1950.
Además, existe una probabilidad de 75% de que la temperatura superficial del mar supere en 2.5 grados Celsius que es el promedio climatológico.
Brian Gustavo Pérez Juárez, del SMN, explica que, de cumplirse esas condiciones, se trataría de “uno de los episodios más fuertes de intensidad que se tenga en el histórico”.
EL NIÑO TENDRÁ UN IMPACTO REGIONAL DESIGUAL
Arturo Quintanar, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, explica que durante la transición del invierno de 2026 al 2027 el noroeste y el norte de México tenderían a presentar condiciones más húmedas, mientras que parte del sur podría enfrentar condiciones más secas.
En términos generales, se prevé que el sur del país enfrente condiciones más secas, particularmente en regiones de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y la península de Yucatán. En contraste, durante el invierno pueden presentarse lluvias más intensas en el norte.
De esta manera, mientras una región puede recibir lluvias que ayuden a recuperar reservas de agua, otra puede enfrentar déficit de precipitación; de igual manera, una zona puede registrar condiciones favorables para ciertos cultivos mientras otra enfrenta temperaturas que reduzcan sus rendimientos.
¿CÓMO AFECTARÁ EL NIÑO A LA AGRICULTURA Y AL PRECIO DE LOS ALIMENTOS EN MÉXICO?
Además de los impactos económicos que advierte el informe de la CEPAL, un reciente estudio realizado por la Universidad de Yucatán encontró que los cambios asociados a fenómenos como El Niño pueden impactar el precio de dos cultivos básicos para el país: maíz blanco y frijol.
De acuerdo con el estudio, en periodos prolongados de condiciones más secas de lo normal, el precio del maíz blanco puede elevarse hasta 21.2%, mientras que el del frijol puede aumentar hasta 29.2%, dependiendo de la intensidad del déficit de lluvia.
Así, la combinación de El Niño y el cambio climático puede llevar a la agricultura mexicana a un escenario de mayor estrés, con temperaturas más elevadas, menor disponibilidad de agua y una reducción en los rendimientos de cultivos como maíz y trigo, advierte Kai Sonder, investigador del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).
Aunque El Niño aún no ejerce plenamente sus efectos, el investigador advierte que el campo mexicano ya registra impactos asociados a temperaturas inusualmente altas durante los primeros meses de 2026. En particular, destacó los casos de trigo en Sonora y maíz en Sinaloa.




