Por Lorenza Sigala
Hermosillo. Con guitarras, trabajo en equipo y nuevas metas, 16 adolescentes que ya cumplieron una medida por haber tenido algún conflicto con la ley, iniciaron una nueva etapa de formación a través de la música, con la integración de una rondalla como parte del seguimiento que realiza la Unidad Municipal de Prevención y Aplicación de Medidas para Adolescentes.
La iniciativa comenzó este jueves mediante un convenio de colaboración entre la Unidad Municipal y el Instituto Atkinson, institución que comisionará a estudiantes de los últimos semestres de la carrera de Música para trabajar con los jóvenes, quienes comenzarán desde cero en el aprendizaje de los instrumentos.
“Buscamos canalizar esa energía que tienen en algo positivo, crear una pasión por estos adolescentes en algo tan importante como es la música para seguirlo sensibilizando y seguir reforzando en ellos estos valores tan importantes que tenemos que trabajar en la sociedad”, explicó Marta Gabriela Yunué Flores Contreras, titular de la Unidad Municipal de Prevención y Aplicación de Medidas para Adolescentes (UMPAM)
Los instrumentos que utilizarán los participantes fueron donados por elementos de la corporación policial, mientras que el Instituto Atkinson asignará a dos estudiantes de séptimo semestre para impartir las clases como parte de su programa de prácticas profesionales.
La responsable de la Unidad Municipal explicó que la rondalla se suma a otras actividades destinadas a ofrecer herramientas educativas, deportivas y laborales a los adolescentes, entre ellas un curso de electricidad en el hogar, estudios con el ISEA y el tradicional torneo anual de fútbol, además de jornadas y servicio comunitario en asilos y áreas verdes de la ciudad.
“Las ventajas de trabajar con una rondalla es que permite el trabajo en equipo, es la escucha activa, inmediatamente se va a tener que poner atención en lo que le rodea; también la accesibilidad del instrumento, que es fácil de entender, que es intuitivo también, entonces el carácter de la rondalla permite que se pueda aprender desde cero, teoría, práctica y una aplicación en un corto tiempo”, explicó Ángel David Monroy, docente del Instituto Atkinson.
Luis Carlos Meléndrez, coordinador de Vinculación y Gestión de Proyectos del Instituto Atkinson, señaló que el convenio representa una oportunidad para sumar esfuerzos entre ambas instituciones desde la educación y la música, con la intención de contribuir a la construcción del tejido social.
Además del aprendizaje musical, los docentes trabajarán con los jóvenes aspectos relacionados con sus emociones y sus relaciones con los demás, debido a que la dinámica de una rondalla requiere escuchar a los compañeros, coordinarse y comprender que la participación individual influye en el resultado colectivo.
“Definitivamente la música tiene un carácter que apela directamente a las emociones, entonces inmediatamente genera sensibilidad; esa es una de las características que la música propone, un medio para poder entender tus emociones, expresarlas, tratar de canalizarlas”, explicó el docente del Instituto Atkinson.
La primera etapa del proyecto tendrá una duración de 10 semanas, periodo en el que los adolescentes buscarán aprender un repertorio musical que les permita realizar una primera presentación.
De acuerdo con los responsables del programa, esta es apenas la primera fase del convenio, ya que la intención es mantener el trabajo conjunto y desarrollar posteriormente nuevos proyectos dirigidos a los adolescentes.
Marta Gabriela Yunué Flores Contreras destacó que el objetivo es continuar generando alternativas que permitan a los jóvenes desarrollar capacidades y construir un proyecto de vida mediante actividades que favorezcan su formación integral.



