Martín Alberto Mendoza Salazar
PARECIERA QUE EN CAJEME LA VIOLENCIA LLEVA LA DELANTERA Y LAS AUTORIDADES LLEGAN CUANDO EL DAÑO YA ESTÁ HECHO; LO SUCEDIDO EN UNA CASA DE LA COLONIA VALLE DORADO EN EL SUR DE CIUDAD OBREGÓN EXHIBE UNA REALIDAD QUE NO SE PUEDE NORMALIZAR; NO SE TRATA DE CUESTIONAR LA ACTUACIÓN DE LOS POLICÍAS QUE ATIENDEN LOS LLAMADOS DE EMERGENCIA, SINO DE EXIGIR RESULTADOS A QUIENES TIENEN LA RESPONSABILIDAD DE DISEÑAR Y EJECUTAR LAS ESTRATEGIAS DE SEGURIDAD; PORQUE MIENTRAS LOS ATAQUES ARMADOS CONTINÚAN, LA PREVENCIÓN SIGUE SIN REFLEJARSE EN LAS CALLES; Y DE POCO SIRVEN LOS DISCURSOS OFICIALES SI LA CIUDADANÍA CONTINÚA VIVIENDO CON EL TEMOR DE CONVERTIRSE EN LA PRÓXIMA VÍCTIMA; CUANDO PARECÍA QUE TODO ERA TRANQUILIDAD SE DESATA INUSITADA PERSECUCIÓN POR LA NORMAN E. BORLAUG AL SUR; CIUDADANOS OBSERVARON CÓMO POLICÍAS Y SOLDADOS IBAN TRAS UN AUTOMÓVIL DE COLOR AZUL OSCURO QUE SE DESPLAZABA A EXORBITANTE VELOCIDAD; LA PERSECUCIÓN SE PROLONGÓ DURANTE VARIOS KILÓMETROS, BAJO INTENSO INTERCAMBIO DE DISPAROS QUE, AL FINAL CULMINÓ CON UN SALDO PRELIMINAR DE UNA PERSONA SIN VIDA Y CUATRO DETENIDOS; ESTO, COMO COLOFÓN DE UN OPERATIVO PROTAGONIZADO POR ELEMENTOS DEL EJÉRCITO MEXICANO Y DE LA SECRETARÍA DE MARINA; OCURRIÓ DURANTE LOS PRIMEROS MINUTOS DE ESTE MARTES, EN LAS INMEDIACIONES DE LA ISLA HUIVULAI, AL SUR DEL MUNICIPIO DE CAJEME; POCAS VECES VEMOS A NUESTRAS FUERZAS ARMADAS COMO PROTAGONISTAS DIRECTAS DE OPERATIVOS DE ESTA MAGNITUD EN CAJEME; SU PARTICIPACIÓN EN LABORES DE VIGILANCIA, PREVENCIÓN Y DISUASIÓN RESULTA FUNDAMENTAL, PARTICULARMENTE CUANDO DEBEN ENFRENTAR SITUACIONES DE ALTO RIESGO; HABRÁ QUE ESPERAR A VER QUE DICE FISCALÍA DE ESTA ACCIÓN
MIENTRAS ESCRIBÍA la nota de un hombre que fue privado de la vida derivado de un ataque armado suscitado en el interior de su hogar en la colonia Valle Dorado, el hecho me hizo reflexionar que en Cajeme pareciera que la violencia siempre lleva la delantera y las autoridades llegan cuando el daño ya está hecho. Lo ocurrido en ese populoso sector del sur de la ciudad, vuelve a exhibir una realidad que no podemos seguir normalizando. No se trata de cuestionar la actuación de los policías que atienden los llamados de emergencia, sino de exigir resultados a quienes tienen la responsabilidad de diseñar y ejecutar las estrategias de seguridad. Porque mientras los ataques armados continúan, la prevención sigue sin reflejarse en las calles. Y de poco sirven los discursos oficiales si la ciudadanía continúa viviendo con el temor de convertirse en la próxima víctima…AL FILO DE LA medianoche cuando todo parecía transcurrir en aparente tranquilidad. Llegaron llamadas telefónicas para alertar que sobre la Norman E. Borlaug al sur de la CTM iban unidades policíacas, así como soldados tras un vehículo sedán de color azul que devoraba distancias a exorbitante velocidad. La persecución se prolongó durante varios kilómetros, bajo intenso intercambio de disparos que, al final culminó con un saldo preliminar de una persona sin vida y cuatro detenidos como colofón de un operativo protagonizado por elementos del Ejército Mexicano y de la Secretaría de Marina durante los primeros minutos de este martes, en las inmediaciones de la Isla Huivulai, al sur del municipio de Cajeme. De acuerdo con los primeros informes, todo comenzó alrededor de las 23:15 horas del lunes, cuando mediante las cámaras del C-5 se detectó un vehículo Hyundai Accent, color azul marino, cuyos ocupantes terminaron siendo perseguidos por las fuerzas de seguridad. Durante la movilización atravesaron distintos puntos del Valle del Yaqui, hasta llegar a las proximidades de donde se hallaba el puente que permitía cruzar a la Isla Huivulai, donde finalmente se produjo el enfrentamiento. Uno de los presuntos integrantes del grupo armado perdió la vida, mientras que otros cuatro fueron detenidos. También trascendió el posible aseguramiento de armas de fuego, cargadores, droga y artefactos conocidos como ponchallantas, aunque será la autoridad correspondiente quien confirme oficialmente estos hallazgos…HAY QUE DESTACAR y reconocer la intervención del Ejército Mexicano y de la Marina, cuyos titulares en la región, general de brigadier, José Manuel Guevara Castillo y el almirante Juan Martín Aguilar Morales, debieron haber amanecido con la satisfacción de que su personal cumplió e hizo la tarea. Pocas veces vemos a nuestras Fuerzas Armadas como protagonistas directas de operativos de esta magnitud en Cajeme. Su participación en labores de vigilancia, prevención y disuasión resulta fundamental, particularmente cuando deben enfrentar situaciones de alto riesgo. Pero este acontecimiento también nos lleva a recordar algo que anteriormente ocurría cuando se lograba detener a grupos presuntamente relacionados con actividades criminales. Una captura de esta naturaleza solía convertirse en el punto de partida de indagatorias que permitían esclarecer otros delitos. Había policías investigadores y ministerios públicos que daban seguimiento a los indicios, relacionaban acontecimientos y lograban establecer responsabilidades en hechos que permanecían pendientes… HOY PARECIERA que muchas detenciones terminan limitándose a los delitos descubiertos durante el operativo. Algunos elementos policiacos atribuyen esta situación al sistema penal acusatorio y al hecho de que los detenidos ejercen su derecho a guardar silencio. Sin embargo, ese derecho constitucional no impide investigar ni justifica que se abandonen otras líneas de investigación. Precisamente por eso sería importante conocer si las armas presuntamente aseguradas serán sometidas a estudios balísticos para determinar posibles relaciones con otros ataques registrados en Cajeme. Una detención como esta puede ofrecer información valiosa, siempre que exista un trabajo ministerial serio, profesional y sustentado en pruebas… POR LO PRONTO, nuestro reconocimiento a los militares y marinos que participaron en este operativo. Ellos cumplieron con una tarea de seguridad que merece destacarse. Ahora corresponde a las autoridades investigadoras hacer su parte, porque sería lamentable que una intervención de esta magnitud terminara únicamente con cuatro detenidos y sin explorar las posibles conexiones que pudieran existir con otros hechos violentos. Detener es importante, pero investigar a fondo y esclarecer delitos es lo que verdaderamente necesita Cajeme y esto debe quedarle muy claro al Fiscal del Estado, Gustavo Rómulo Salas Chávez y al comisario del AMIC, Carlos Alberto Flores, al igual que al Delegado Regional de la FGJES, Ricardo Revilla Velázquez. Porque cuando una investigación se realiza con profesionalismo, no solamente se fortalece la posibilidad de sancionar a los verdaderos responsables; también se evita involucrar injustamente a personas que no participaron en los hechos…NO PODEMOS negar que Cajeme necesita operativos efectivos, pero también investigaciones profundas. Necesitamos reconocer a quienes arriesgan su integridad para enfrentar la delincuencia, pero igualmente debemos exigir resultados a quienes tienen la obligación legal de esclarecer los delitos. El sistema penal acusatorio no eliminó la investigación criminal ni impidió que las autoridades relacionen distintos acontecimientos delictivos. Por el contrario, exige mayor preparación, capacidad técnica y profesionalismo. Y es precisamente ahí donde debemos concentrar nuestros esfuerzos. Pero también debemos preguntarnos qué ocurrirá después de estas detenciones. ¿Se agotarán las líneas de investigación que pudieran surgir de los objetos asegurados? ¿Se revisarán posibles coincidencias balísticas con otros hechos violentos? ¿Se investigará si estas personas tienen alguna relación comprobable con acontecimientos que han lastimado a numerosas familias de Cajeme? Esas respuestas corresponderán a las autoridades ministeriales, no a nuestras Fuerzas Armadas. Y, es que mientras Cajeme siga acumulando víctimas, no podemos conformarnos únicamente con saber cuántas personas fueron detenidas. También necesitamos conocer cuántos delitos se han esclarecido y cuántas familias han encontrado finalmente la justicia que tanto esperan…QUE TRISTEZA. 13 días de octubre y 13 muertes violentas en Cajeme. Esta vez, la víctima es una mujer de aproximadamente 30 a 35 años que habría sido brutalmente golpeada hasta perder la vida. Fue localizada dentro de una vivienda aparentemente abandonada, situada por la calle Palau, entre Huamantla e Izamal, en colonia Colinas del Yaqui, al surponiente de Ciudad Obregón, por integrantes del colectivo Guerreras Buscadoras de Cajeme que lidera Silvia Velázquez Rodelo. Los primeros informes revelan que la víctima presentaba severas lesiones en la cabeza, aparentemente producidas por golpes. Será la investigación pericial la que determine las causas precisas de su fallecimiento. Con este hallazgo, la cifra preliminar de muertes violentas durante octubre se eleva a 13 en el municipio de Cajeme…ES UNA ESTADÍSTICA preocupante, particularmente porque ahora estamos ante una muerte violenta de una mujer que, por disposición de los criterios jurídicos aplicables, debe investigarse desde un principio bajo los protocolos de feminicidio y con perspectiva de género. Es importante precisar que no toda muerte violenta de una mujer constituye automáticamente un feminicidio. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que las autoridades tienen la obligación de investigar estos hechos considerando desde el inicio la posible existencia de razones de género, sin descartar anticipadamente esa línea de investigación. En este caso, las condiciones en que fue encontrada la víctima obligan a una investigación especialmente cuidadosa, que permita esclarecer quién le arrebató la vida, cómo ocurrieron los hechos y cuáles fueron los motivos. Trece días, trece víctimas. Pero detrás de esta última cifra hay una mujer que merece identidad, justicia y una investigación que no deje espacio a la impunidad. Porque la violencia contra las mujeres no puede convertirse en otra estadística que mañana simplemente dejemos de mencionar…HASTA DÓNDE vamos a llegar como sociedad con tanta permisividad mal entendida, con la pérdida de autoridad en las escuelas y, sobre todo, con esa peligrosa costumbre de convertir cualquier inconformidad en una acusación pública. Lo ocurrido en Veracruz es una muestra preocupante de cómo estamos perdiendo el sentido común, el respeto por quienes educan y la capacidad de distinguir entre una actividad escolar y una conducta verdaderamente indebida. Mañana continuamos con este interesante asunto, Dios mediante.




