Martín Alberto Mendoza Salazar
LA VIOLENCIA NO PIDE PERMISO EN CAJEME; TAMPOCO DISTINGUE HORARIOS Y MUCHO MENOS RESPETA LOS ESPACIOS DONDE LA VIDA COTIDIANA DE MILES DE FAMILIAS; LO SUCEDIDO DURANTE ESTE FIN DE SEMANA VUELVE A CONFIRMAR UNA REALIDAD QUE RESULTA IMPOSIBLE DISIMULAR: EVENTOS DELICTIVOS SIGUEN PRESENTÁNDOSE TANTO EN COLONIAS POPULARES COMO EN EL PROPIO CORAZÓN COMERCIAL DE OBREGÓN; DOS ATAQUES ARMADOS, UN HOMICIDIO COMETIDO CON ARMA BLANCA Y EL INQUIETANTE CASO DE UN ADOLESCENTE DE VÍCAM, CUYA AUSENCIA Y POSTERIOR LOCALIZACIÓN HAN GENERADO VERSIONES ENCONTRADAS; SON PARTE DE UN PANORAMA QUE MERECE ALGO MÁS QUE COMUNICADOS OFICIALES Y ESTADÍSTICAS CUIDADOSAMENTE ADMINISTRADAS; EN LA SIERRA VISTA UN REPARTIDOR DE COMIDA RÁPIDA FUE BALEADO LA NOCHE DEL SÁBADO; EL HOMBRE CONSIGUIÓ REFUGIARSE EN UNA TIENDA, CIRCUNSTANCIA QUE APARENTEMENTE LE PERMITIÓ ESCAPAR DE UNA MUERTE CASI SEGURA; NO FUE LA INTERVENCIÓN INMEDIATA DE UNA PATRULLA NI ALGÚN DISPOSITIVO PREVENTIVO LO QUE MARCÓ LA DIFERENCIA, SEGÚN LA INFORMACIÓN CONOCIDA HASTA AHORA; SINO LA REACCIÓN DESESPERADA DE UNA PERSONA QUE HALLÓ DÓNDE PROTEGERSE MIENTRAS ERA PERSEGUIDA POR LA VIOLENCIA; ASÍ DE PREOCUPANTE RESULTA QUE LA SUPERVIVENCIA DE UN CIUDADANO PUEDA DEPENDER DE ENCONTRAR UNA PUERTA ABIERTA EN EL MOMENTO PRECISO; LO ACONTECIDO LA TARDE DEL DOMINGO RESULTÓ TODAVÍA MÁS ALARMANTE POR EL ESCENARIO DONDE SE DESARROLLÓ EL SUCESO; EN PLENO CENTRO, EN CALLES SONORA Y GALEANA, DOS TIPOS HABRÍAN INTENTADO PRIVAR DE LA LIBERTAD A JOVEN DE APROXIMADAMENTE 25 AÑOS; EL AFECTADO OPUSO RESISTENCIA Y CORRIÓ POR LA GALEANA, TRATANDO DE PONERSE A SALVO; ANTES DE LLEGAR A LA CHIHUAHUA LO ALCANZARON BALAS Y QUEDÓ LESIONADO
EN CAJEME, la violencia no pide permiso, no distingue horarios y mucho menos respeta los espacios donde transcurre la vida cotidiana de miles de familias. Lo sucedido durante este fin de semana vuelve a confirmar una realidad que resulta imposible disimular: los hechos delictivos continúan presentándose tanto en las colonias populares como en el propio corazón comercial de Ciudad Obregón. Dos ataques armados, un homicidio cometido con arma blanca y el inquietante caso de un adolescente de Vícam, cuya ausencia y posterior localización han generado versiones encontradas, forman parte de un panorama que merece algo más que comunicados oficiales y estadísticas cuidadosamente administradas…LA NOCHE DEL sábado, alrededor de las ocho, inicialmente reportaron una agresión armada por la calle María Grever, en la colonia Matías Méndez, pero en realidad fue en la Sierra Vista por la Rodolfo Campodónico. Margen norte del dren denominado Bordo Prieto, frente a la calle Manuel Esperón, un repartidor de comida rápida que abordaba motociclista y quien más tarde fue identificado como Cristian Misael, de 21 años, fue blanco de una agresión armada. De acuerdo con los primeros reportes, el hombre consiguió refugiarse en una tienda, circunstancia que aparentemente le permitió escapar de una muerte casi segura. No fue la intervención inmediata de una patrulla ni algún dispositivo preventivo lo que marcó la diferencia, según la información conocida hasta ahora, sino la reacción desesperada de una persona que encontró dónde protegerse mientras era perseguida por la violencia. Así de preocupante resulta que la supervivencia de un ciudadano pueda depender de encontrar una puerta abierta en el momento preciso…PERO LO SUCEDIDO la tarde del domingo resultó todavía más alarmante por el escenario donde se desarrollaron los acontecimientos. Alrededor de las 13:30 horas, en pleno centro de Ciudad Obregón, en calles Sonora y Galeana, sujetos cuya identidad se desconoce habrían intentado privar de la libertad a un joven conocido como Paco, de aproximadamente 25 a 30 años. El afectado opuso resistencia y emprendió la huida por la acera sur de la calle Galeana, tratando de ponerse a salvo antes de llegar al cruce con Chihuahua. Sin embargo, fue alcanzado por los disparos y quedó gravemente herido. Posteriormente fue trasladado para recibir atención médica, reportándose su estado de salud como crítico…IMAGINEMOS POR un instante lo que representa una persecución armada a plena luz del día en ese sector de la ciudad. Comerciantes atendiendo sus negocios, familias realizando compras, automovilistas circulando y personas caminando tranquilamente por las banquetas. Cualquiera pudo encontrarse en medio de los disparos. Cualquier proyectil pudo alcanzar a un ciudadano completamente ajeno a los hechos. Y es precisamente ahí donde aparece una de las expresiones más graves de la inseguridad: cuando la violencia deja de representar un peligro solamente para quienes son perseguidos y se convierte en una amenaza indiscriminada contra toda la población. Y, ni modo que esto pueda negarlo el Comisario de Policía, Alfonso Tenango Vázquez, cuyo desempeño es un fracaso. No podemos aceptar como normal que una persona sea perseguida a balazos en el centro de Ciudad Obregón, como tampoco que un motociclista tenga que buscar refugio en un establecimiento comercial para conservar la vida. ¿Dónde está la capacidad de anticipación de las corporaciones? ¿Qué está sucediendo con la investigación de los grupos que operan en distintos sectores de Cajeme? ¿Cuántas agresiones más deberán registrarse antes de que las autoridades puedan demostrar que sus estrategias están produciendo resultados sostenidos? Las preguntas no tienen como propósito desacreditar el trabajo de los elementos que diariamente arriesgan su integridad, sino exigir a quienes dirigen las instituciones que expliquen con claridad qué están haciendo para impedir que estos episodios se repitan. Hay que decir que la reacción de los policías del sector comercial fue demasiada tardía. Los mismos testigos se dieron cuenta de ello. Una tacha para el comandante de esa zona, Eliud Rolando Sarabia Cerda que sigue sin dar una a pesar de contar con excelentes oficiales como Ángel Rodolfo Chávez Serna “El Cirilito”, Francisco García Torres e Israel Martínez Domínguez…A ESTE ESCENARIO se suma el asesinato de un hombre que sufrió una agresión con arma punzocortante, acontecimiento que llevó nuestro recuento periodístico preliminar a 18 víctimas de homicidio durante octubre, cifra que mantenemos sujeta a verificación ante las diferencias existentes con otros registros informativos. Hay medios que manejan números superiores, y precisamente por respeto a la verdad debemos evitar convertir las discrepancias estadísticas en una competencia. No se trata de quién contabiliza más muertos, sino de establecer con certeza cuántas personas han perdido la vida, en qué circunstancias y, fundamentalmente, qué resultados existen en las investigaciones de cada uno de esos crímenes. Porque detrás de cada número hay una historia que termina abruptamente, una familia que enfrenta una ausencia y una investigación que debería conducir al esclarecimiento de los hechos. Los crímenes no pueden terminar convertidos en una simple relación de carpetas abiertas, comunicados de prensa o reuniones donde se anuncian nuevas estrategias. La responsabilidad de las instituciones de seguridad y procuración de justicia exige resultados verificables: identificación de responsables, integración de investigaciones sólidas y acciones que permitan desarticular las estructuras criminales que alimentan esta violencia. La sociedad no necesita explicaciones interminables sobre lo complicado que resulta combatir la delincuencia; necesita saber qué está funcionando, qué está fallando y cómo se pretende corregirlo…Y EN MEDIO de este panorama surge otro acontecimiento que merece especial atención. Nos referimos al caso del adolescente de 14 años, originario de Vícam, cuya ausencia provocó una intensa movilización de familiares y habitantes de aquella comunidad, llegando incluso al bloqueo de la carretera federal México 15. El muchacho fue hallado posteriormente en la terminal de autobuses de Ciudad Obregón, según informó la Fiscalía del Estado de Sonora mediante un comunicado oficial emitido el 17 de octubre. Fueron Amics a cargo del comandante Fabián Barajas Méndez quienes se encargaron de localizarlo atendiendo instrucciones del comisario Carlos Alberto Flores…LA VERSIÓN institucional sostiene que el adolescente se ausentó voluntariamente y que, mediante mensajes enviados a sus familiares, había expresado su intención de trasladarse a Navojoa para trabajar y regresar posteriormente. La Fiscalía aseguró también que, después de su localización, no se advirtieron hechos constitutivos de delito. Hasta ahí, la explicación oficial. Sin embargo, información proporcionada a este espacio por fuentes internas plantea una posibilidad distinta y sumamente delicada: que el adolescente presuntamente hubiera sido objeto de un intento de reclutamiento por parte de grupos criminales y que posteriormente lo hubieran dejado en la central camionera. Esta versión no ha sido corroborada y, por lo tanto, no puede presentarse como un hecho acreditado. Pero la existencia de una versión diferente obliga, cuando menos, a plantear preguntas razonables. ¿Qué diligencias se practicaron para establecer que la ausencia fue completamente voluntaria? ¿Se investigó si alguna persona adulta intervino en la decisión de viajar? ¿Se verificó con quién mantuvo comunicación el adolescente durante su ausencia? ¿Se exploró la posibilidad de que hubiera recibido ofrecimientos de trabajo engañosos o propuestas destinadas a involucrarlo en actividades ilícitas? No estamos afirmando que existiera un intento de reclutamiento, mucho menos señalando responsabilidades sin pruebas. Lo que estamos cuestionando es si la información difundida resulta suficiente para conocer las circunstancias que rodearon un acontecimiento de semejante importancia…QUE UN ADOLESCENTE manifieste deseos de trabajar fuera de su comunidad no significa, por sí solo, que se encuentre libre de presiones, engaños o situaciones de riesgo. Precisamente por su edad, las instituciones tienen la obligación de actuar con especial sensibilidad y aplicar los mecanismos de protección correspondientes. Tampoco sería responsable asegurar que la Fiscalía omitió diligencias que no necesariamente tendría que detallar en un comunicado público. Pero una cosa es proteger la confidencialidad de una investigación y otra dejar interrogantes sociales sin una explicación general que permita comprender por qué se descartó la posible comisión de un delito. La localización del adolescente constituye, sin duda, una noticia favorable para su familia y su comunidad. Que haya regresado con bien debe ser motivo de tranquilidad…Luego seguimos, Dios mediante.



