Martín Alberto Mendoza Salazar
LA MUERTE VOLVIÓ A MADRUGAR EN CAJEME; FALTABAN VARIOS MINUTOS PARA LAS 8:00 DE LA MAÑANA CUANDO EL ESTRUENDO DE LAS BALAS RASGÓ LA TRANQUILIDAD EN EL NORPONIENTE DE CIUDAD OBREGÓN; SE ACTIVÓ EL CÓDIGO ROJO AL REPORTARSE UNA PERSONA BALEADA EN LAS ARENERAS; CUANDO LLEGARON LOS SERVICIOS DE EMERGENCIA LA VÍCTIMA SE HALLABA SIN VIDA; DESPUÉS DEJARON ABANDONADO OTRO LESIONADO POR FUERA DE UNA CLÍNICA HOSPITAL DE LA COLONIA DEL VALLE; QUEDÓ SOBRE LA BANQUETA Y DE AHÍ LO TRASLADARON A HOSPITAL; ASÍ COMENZÓ OTRA JORNADA EN CIUDAD OBREGÓN; MIENTRAS LAS FAMILIAS SE PREPARABAN PARA ACUDIR A LAS ESCUELAS Y CENTROS DE TRABAJO, LAS BALAS VOLVIERON A IMPONER EL MIEDO; ANTES NUESTROS PADRES ADVERTÍAN QUE EL PELIGRO ACECHABA DURANTE LA NOCHE; HOY, LAMENTABLEMENTE, EN CIUDAD OBREGÓN LA MUERTE YA NO DISTINGUE HORARIOS; Y AQUÍ SURGE UNA REFLEXIÓN QUE LAS AUTORIDADES NO DEBERÍAN IGNORAR: ¿HASTA CUÁNDO SEGUIRÁ NUESTRA CIUDAD DESPERTANDO ENTRE DETONACIONES, VÍCTIMAS Y ESCENAS DE SANGRE?; LA SEGURIDAD PÚBLICA NO PUEDE MEDIRSE ÚNICAMENTE POR LAS PATRULLAS QUE LLEGAN DESPUÉS DE UNA TRAGEDIA, SINO POR LA CAPACIDAD DE IMPEDIR QUE ESTAS SE REPITAN; PORQUE CUANDO UNA SOCIEDAD COMIENZA A ACOSTUMBRARSE A LOS ASESINATOS DESDE LAS PRIMERAS HORAS DEL DÍA, EL PROBLEMA YA NO ES SOLAMENTE LA VIOLENCIA CRIMINAL, SINO LA PREOCUPANTE PÉRDIDA DE TRANQUILIDAD DE TODO UN PUEBLO; EN CAJEME, LA MUERTE SIGUE LLEGANDO TEMPRANO, MIENTRAS LA SEGURIDAD PARECE LLEGAR SIEMPRE DEMASIADO TARDE; ¿CUÁNTO TIEMPO MÁS DEBE TRANSCURRIR PARA EFECTUAR UNA EVALUACIÓN PROFUNDA DE QUIENES TIENEN BAJO SU RESPONSABILIDAD LA SEGURIDAD?; INSISTE TROPA REMOCIÓN DE TENANGO VÁZQUEZ Y ERICK CAMPOS ANTE SU ROTUNDO FRACASO
LA MUERTE VOLVIÓ a madrugar en Cajeme. Apenas eran las 7:45 de la mañana cuando una serie de detonaciones de arma de fuego rompió la tranquilidad en el sector de Las Areneras, en las inmediaciones de la calle Cajeme y el bordo del Canal Bajo. El ataque dejó como saldo preliminar una persona sin vida, identificada como Ángel Eustasio, de 27 años, cuyo cuerpo quedó frente al poste número 36. Los primeros reportes señalan que los agresores habrían utilizado armas cortas de distintos calibres y al menos un arma larga. También hubo un lesionado por proyectiles de arma de fuego. Fue abandonado sobre la banqueta de la clínica Santa Mónica, ubicada en calles Quintana Roo e Hidalgo. Así comenzó otra jornada en Ciudad Obregón, donde mientras las familias se preparaban para acudir a las escuelas y centros de trabajo, las balas volvieron a imponer el miedo. Antes nuestros padres advertían que el peligro acechaba durante la noche; hoy, lamentablemente, en Cajeme la muerte ya no distingue horarios. Y aquí surge una reflexión que las autoridades no deberían ignorar: ¿hasta cuándo seguirá nuestra ciudad despertando entre detonaciones, víctimas y escenas de sangre? La seguridad pública no puede medirse únicamente por las patrullas que llegan después de una tragedia, sino por la capacidad de impedir que estas se repitan. Porque cuando una sociedad comienza a acostumbrarse a los asesinatos desde las primeras horas del día, el problema ya no es solamente la violencia criminal, sino la preocupante pérdida de tranquilidad de todo un pueblo. En Cajeme, la muerte sigue llegando temprano, mientras la seguridad parece llegar siempre demasiado tarde… EN ESE MISMO contexto, durante la mañana del lunes, la violencia volvió a golpear el corazón de Ciudad Obregón, y esta vez lo hizo a plena luz del día, ante la mirada de una sociedad cada vez más indignada por la inseguridad que continúa apoderándose de sus calles. Eran aproximadamente las 11:40 horas, cuando sujetos armados irrumpieron en un taller mecánico ubicado en las calles Coahuila e Hidalgo y asesinaron a balazos a Edgar, un mecánico de 42 años, señalado como uno de los propietarios del establecimiento. Con este crimen, uno de los recuentos periodísticos coloca ya en veinte las víctimas de homicidio durante octubre… LO QUE MÁS INQUIETUD genera es que semanas atrás otra persona que había salido de ese mismo taller fue asesinada a bordo de una vagoneta en las calles Hidalgo y Durango, a escasa distancia del nuevo escenario criminal. Y como si esto fuera poco, apenas el domingo se había registrado otra agresión armada en el sector de la calle Galeana, entre Sonora y Chihuahua. Los acontecimientos se suceden en zonas de intensa actividad comercial, mientras trabajadores, comerciantes y familias se preguntan hasta dónde puede extenderse esta espiral de violencia. Pareciera que aquellas recomendaciones de nuestros padres, cuando nos pedían no salir de noche porque era cuando mayores peligros podían presentarse, han quedado completamente rebasadas. El temor dejó de pertenecer a la oscuridad para convertirse en una preocupación permanente…Y PRECISAMENTE en estos días de octubre se cumple el sexto aniversario de una de las etapas más dolorosas que ha vivido la Policía Municipal de Cajeme. Entre el sábado 17 y el martes 27 de octubre de 2020, tres elementos de la corporación fueron asesinados en acontecimientos que estremecieron profundamente a sus compañeros y a toda la comunidad. El primero fue Carlos Omar Aguilar Alarid, quien perdió la vida durante una agresión armada ocurrida en las inmediaciones de la calzada Ostimuri, donde otro policía resultó herido. Apenas dos días después, el lunes 19, la tragedia volvió a presentarse, esta vez cuando Ricardo Lozano Alvídrez, conocido entre sus compañeros como ‘El Cadete’, fue atacado a balazos mientras regresaba hacia la comisaría de Marte R. Gómez. Había participado en las honras fúnebres de su compañero y se encontraba a escasos meses de alcanzar su jubilación, después de casi 28 años de servicio. Aquella tarde, las balas le arrebataron la posibilidad de disfrutar el retiro por el que había trabajado durante prácticamente toda su vida… PERO LA HISTORIA todavía reservaba otro episodio desgarrador. La tarde del martes 27 de octubre fue asesinado Andrés Alonso Moroyoqui Estrella, ‘El Moro’ y quien recientemente había sido trasladado de la comisaría de Pueblo Yaqui a la delegación de Villa California. Allí, frente a las instalaciones policiacas, hombres armados terminaron con su vida. Tres policías asesinados en diez días, tres familias destrozadas y una corporación profundamente lastimada por la violencia. Durante el homenaje póstumo rendido a Andrés Alonso Moroyoqui Estrella, el entonces alcalde Sergio Pablo Mariscal Alvarado aseguró que los responsables serían localizados y que aquellos crímenes no quedarían impunes. Sin embargo, sus palabras encontraron una respuesta que terminó convirtiéndose en un símbolo del profundo descontento existente dentro de la corporación: varios policías le dieron la espalda en señal de protesta. Fue una manifestación de inconformidad que reflejaba el dolor, la indignación y el desgaste de quienes habían perdido a tres compañeros en apenas unos días… DESDE NOVIEMBRE de 2020, la SSPM ha pasado por una sucesión de mandos provenientes de la Secretaría de Marina. Primero llegó el capitán Cándido Tarango Velázquez, posteriormente el contralmirante Claudio Cruz Hernández y, finalmente, en febrero de este 2026, asumió la responsabilidad Alfonso Tenango Vázquez. Tres administraciones policiacas, diferentes estilos de conducción y una misma exigencia ciudadana que permanece sin encontrar respuesta satisfactoria: recuperar la seguridad de Cajeme. Aunque determinados indicadores delictivos han mostrado reducciones en distintos periodos, los acontecimientos de alto impacto recuerdan que las cifras favorables no pueden utilizarse para restar importancia al sufrimiento de las víctimas ni al temor que persiste entre la población. La presencia de mandos navales tampoco puede considerarse, por sí sola, garantía de resultados…Y ES PRECISAMENTE AQUÍ donde corresponde dirigir la mirada hacia el actual comisario de policía, Alfonso Tenango Vázquez, y su director operativo, Erick Gabriel Campos González. Ambos tienen responsabilidades claramente definidas dentro de una corporación que necesita conducción, disciplina, coordinación e inteligencia operativa. Lo que resulta inadmisible es que, después de tantos acontecimientos violentos, la ciudadanía siga sin recibir explicaciones suficientemente claras sobre las acciones preventivas que se están desarrollando en los sectores de mayor riesgo. ¿Dónde están los análisis de las zonas conflictivas? ¿Qué mecanismos permiten detectar patrones criminales? ¿Qué resultados concretos están produciendo las estrategias operativas? ¿Cuánto tiempo más debe transcurrir para efectuar una evaluación profunda de quienes tienen bajo su responsabilidad la seguridad de los cajemenses? … PORQUE MIENTRAS los homicidios vuelven a estremecer sectores comerciales y habitacionales, también resulta necesario revisar qué sucede al interior de la corporación. Una institución policiaca no puede permitir que los conflictos personales, las intrigas, los favoritismos o las diferencias entre el personal policíaco distraigan recursos y esfuerzos que deberían estar destinados exclusivamente a proteger a la ciudadanía. En ese mismo sentido, conviene poner especial atención en el funcionamiento del Centro de Comando y Control Municipal, C2, bajo la responsabilidad de Isaías Soria Galván. Una estructura que dispone de sistemas de videovigilancia e información operativa debe constituirse en un instrumento de inteligencia para identificar riesgos, detectar movimientos sospechosos y apoyar las labores preventivas. Y, no simplemente por la cantidad de cámaras que observa movimientos de patrullas para ‘balconear’ a sus compañeros… Y ANTE ESTE PANORAMA, resulta inevitable plantear una cuestión que ya no debería postergarse: ¿es conveniente que Alfonso Tenango Vázquez y Erick Gabriel Campos González continúen al frente de la conducción policiaca sin una evaluación pública, seria y exhaustiva de sus resultados? El relevo de ambos debe estar sobre la mesa de las autoridades municipales. No como una reacción improvisada frente a un acontecimiento aislado, sino como una decisión que merece examinarse a la luz del desempeño institucional, la capacidad de respuesta y las necesidades reales de Cajeme. La tropa insiste en que ya tiempo que estos señores sean removidos para que den paso a gente realmente comprometida con la comunidad…Luego seguimos, Dios mediante.




