“Motomoto”, un hipopótamo macho de tres años del Zoológico de Culiacán, Sinaloa, fue encontrado sin vida este miércoles dentro de su pileta. La muerte del ejemplar, que se había convertido en una de las atracciones del recinto, generó nuevamente atención sobre las condiciones en las que se encuentran los animales del lugar.
“Motomoto” y su compañera “Gloria” llegaron al zoológico en junio de 2025, cuando tenían 10 y 11 meses de edad, respectivamente. Como parte de una dinámica organizada por el gobierno municipal, cientos de familias participaron en una votación para elegir los nombres de ambos ejemplares, que pronto se convirtieron en un atractivo para los visitantes, especialmente para el público infantil.
¿Qué se sabe sobre la muerte de “Motomoto”?
Hasta el momento, no se ha establecido la causa del fallecimiento. Entre las posibles explicaciones que investigan las autoridades se encuentra un choque respiratorio endotóxico.
De acuerdo con el reporte médico, la noche anterior al hallazgo, “Motomoto” y “Gloria” no ingresaron a sus respectivas áreas de descanso y permanecieron en el agua.
A la mañana siguiente, los trabajadores del zoológico observaron que ambos hipopótamos consumieron sus alimentos con normalidad y no mostraban señales aparentes de enfermedad o debilidad. Sin embargo, horas más tarde, cuando intentaron trasladarlos, descubrieron que el ejemplar macho ya no tenía signos vitales.
Para esclarecer lo ocurrido, un laboratorio analiza muestras de tejido que permitirán determinar la causa exacta de la muerte. Mientras tanto, “Gloria” permanece bajo estricta vigilancia veterinaria para supervisar su estado de salud.
Además, se prevé la intervención técnica de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para dar seguimiento al caso.
La muerte de “Motomoto” se suma a otro deceso en el zoológico
El fallecimiento del hipopótamo ocurre semanas después de la muerte de “Yuli”, una jirafa que perdió la vida en septiembre de 2026 tras sufrir una caída dentro de su recinto.
A raíz de ese incidente, colectivos animalistas, entre ellos la Fundación Balto y Togo, expresaron preocupación y señalaron presuntas deficiencias en las instalaciones y en la atención veterinaria del zoológico.
Ahora, la muerte de “Motomoto” vuelve a poner bajo escrutinio las condiciones del recinto y reaviva las exigencias de organizaciones defensoras de los animales para revisar el entorno y los cuidados que recibe la fauna bajo resguardo.



