Martín Alberto Mendoza Salazar
SIGUE CAJEME BAJO FUEGO; SE VIVE UNA JORNADA DE INTENSA VIOLENCIA DURANTE EL MARTES CON CUATRO ATAQUES ARMADOS; EL SALDO FUE DE TRES PERSONAS SIN VIDA Y UNA LESIONADA EN 13 HORAS CON 25 MINUTOS; DETONACIONES DE ARMAS DE FUEGO MOVILIZARON A CORPORACIONES POLICIACAS Y CUERPOS DE EMERGENCIA HACIA DISTINTOS SECTORES DEL MUNICIPIO; CON ESTOS ACONTECIMIENTOS, LA CIFRA PRELIMINAR DE HOMICIDIOS DOLOSOS DURANTE OCTUBRE ASCIENDE A 23 VÍCTIMAS EN CAJEME; CUANDO TODAVÍA RESTAN ONCE DÍAS PARA CONCLUIR EL MES; HAY UNA ENORME DIFERENCIA ENTRE EJERCER EL MANDO CON AUTORIDAD Y PRETENDER IMPONER OBEDIENCIA MEDIANTE ACTITUDES QUE PUEDEN INTERPRETARSE COMO PREPOTENCIA; Y ESTO DEBERÍA TENERLO MUY PRESENTE EL CAPITÁN DE CORBETA ALFONSO TENANGO VÁZQUEZ, COMISARIO DE POLICÍA DE CAJEME, SOBRE CUYA CONDUCCIÓN COMIENZAN A SURGIR CUESTIONAMIENTOS QUE MERECEN UNA EXPLICACIÓN; NADIE DESCONOCE SU FORMACIÓN MILITAR NI LA RESPONSABILIDAD QUE REPRESENTA DIRIGIR UNA CORPORACIÓN ENCARGADA DE PROTEGER A MILES DE CIUDADANOS; PERO UNA TRAYECTORIA NAVAL, POR RESPETABLE QUE SEA, NO CONSTITUYE UNA AUTORIZACIÓN PARA CONFUNDIR DISCIPLINA CON SOMETIMIENTO; LA AUTORIDAD SE CONSTRUYE CON EL EJEMPLO, CON LA PRUDENCIA Y CON EL RESPETO HACIA LOS SUBORDINADOS Y LA SOCIEDAD; CUANDO UN MANDO NECESITA DEMOSTRAR CONSTANTEMENTE QUIÉN TIENE EL PODER, CORRE EL RIESGO DE OLVIDAR PARA QUÉ LE FUE CONFERIDO; LA DISCIPLINA NO PUEDE EXIGIRSE SOLAMENTE HACIA ABAJO; TAMBIÉN DEBE OBSERVARSE HACIA ARRIBA: Y ESTO DEBE SABERLO EL JEFE OPERATIVO ERICK GABRIEL CAMPOS; ¿QUIÉN PONDRA FRENO A HUMILLACIONES, ABUSOS Y PERJUICIOS QUE CAUSA ISAÍAS SORIA A SUS COMPAÑEROS EN VEZ DE CUMPLIR CON SU ENCOMIENDA EN EL C2?
CONTINUA Cajeme bajo fuego, esto, luego de que se vivió una jornada de intensa violencia este martes 20 de octubre, al registrarse cuatro ataques armados, ocurridos entre las 7:45 de la mañana y las 21:10 horas, dejaron un saldo de tres personas asesinadas y dos lesionadas. En apenas 13 horas con 25 minutos, las detonaciones de armas de fuego movilizaron a corporaciones policiacas y cuerpos de emergencia hacia distintos sectores del municipio, en uno de los días más violentos de lo que va del mes. El primer ataque se registró aproximadamente a las 7:45 horas en el sector de Las Areneras, donde un hombre perdió la vida y otro resultó lesionado. Posteriormente, alrededor de las 16:15 horas, se reportó una segunda agresión armada en la colonia Enrique Robinson Bours, conocida como Las Malvinas, en la comisaría de Esperanza, donde fue asesinado un motociclista. Más tarde, a las 18:50 horas, sujetos armados perpetraron un tercer ataque en la colonia San Antonio, contigua a la colonia Cajeme, dejando como saldo otra persona sin vida. La cuarta agresión ocurrió aproximadamente a las 21:10 horas, en el cruce de las calles Río San Juan y Río Santa Cruz, en la colonia Libertad, donde una persona resultó lesionada por proyectiles de arma de fuego. Poco faltó para que le arrebataran la vida. Con estos acontecimientos, la cifra preliminar de homicidios dolosos durante octubre asciende a 23 víctimas en Cajeme, cuando todavía restan once días para concluir el mes…ESO ES, POR UN lado, ya que, por el otro, hay una enorme diferencia entre ejercer el mando con autoridad y pretender imponer obediencia mediante actitudes que pueden interpretarse como prepotencia. Y esto debería tenerlo muy presente el capitán de corbeta Alfonso Tenango Vázquez, comisario de Policía de Cajeme, sobre cuya conducción comienzan a surgir cuestionamientos que merecen una explicación. Nadie desconoce su formación militar ni la responsabilidad que representa dirigir una corporación encargada de proteger a miles de ciudadanos. Pero una trayectoria naval, por respetable que sea, no constituye una autorización para confundir disciplina con sometimiento. La autoridad se construye con el ejemplo, con la prudencia y con el respeto hacia los subordinados y la sociedad. Cuando un mando necesita demostrar constantemente quién tiene el poder, corre el riesgo de olvidar para qué le fue conferido…EN LOS ÚLTIMOS días hemos recibido comentarios sobre el trato que presuntamente reciben elementos operativos de la SSPM, incluyendo de otras áreas de la dependencia. Y, aquí conviene recordar que Alfonso Tenango Vázquez ha hablado públicamente de la importancia de la disciplina, la dignidad y el respeto en el ejercicio de las funciones policiales. Son principios correctos, dignos de reconocerse, pero que adquieren verdadero significado cuando quien los pronuncia demuestra que esos mismos valores se cumplen desde la oficina principal de la corporación. Porque sería una contradicción exigir moderación, respeto y prudencia a los agentes mientras permanecen sin aclararse señalamientos sobre posibles excesos cometidos bajo la responsabilidad del mando. La disciplina no puede exigirse solamente hacia abajo. También debe observarse hacia arriba, comenzando por quien dirige, ordena y supervisa las actuaciones institucionales. Y que quede claro: la jerarquía no es sinónimo de superioridad personal, ni ocupar un despacho público significa disponer de la voluntad, el tiempo y los derechos de quienes trabajan en una institución y esto también debe saberlo el director operativo Erick Gabriel Campos González. A estas inquietudes se suman cuestionamientos que se han expresado públicamente respecto de la conducción de la corporación y la atención que reciben sus propios agentes cuando enfrentan situaciones jurídicas. Son asuntos que ameritan respuestas institucionales y no simples confrontaciones personales…PORQUE DIRIGIR una corporación no consiste únicamente en exigir obediencia y resultados operativos. También significa escuchar, atender y garantizar que los integrantes de la institución cuenten con procedimientos claros y respaldo institucional dentro del marco legal, actitudes que si asumieron en su momento sus antecesores Cándido Tarango Velázquez y Claudio Cruz Hernández. Un mando verdaderamente sólido no necesita rodearse de silencios ni de subordinados que teman expresar una inconformidad. Por el contrario, debe tener la capacidad de escuchar aquello que no le gusta, corregir lo que resulte necesario y comprender que la crítica también puede contribuir al fortalecimiento de una institución…MIENTRAS TANTO, las condiciones de seguridad en Cajeme continúan demandando una concentración absoluta de esfuerzos. Hemos visto ataques armados en colonias, persecuciones a plena luz del día, homicidios y familias que viven pendientes de las noticias policiacas. El propio Tenango Vázquez ha presentado estadísticas sobre disminuciones en determinados delitos y resultados de operativos coordinados, información que debe examinarse con seriedad. Sin embargo, las cifras favorables no eliminan la obligación de responder por los problemas que persisten. Y entonces resulta legítimo preguntar qué parte del tiempo y de la capacidad de conducción institucional se está destinando a mejorar la prevención, la investigación y la supervisión operativa…CAJEME NECESITA un secretario dedicado a fortalecer la seguridad de sus habitantes, no una institución donde las diferencias internas, las inconformidades laborales o los cuestionamientos por actuaciones policiales terminen distrayendo la atención de lo verdaderamente importante. Hemos sostenido que la experiencia militar puede representar una aportación valiosa a la seguridad pública, pero no sustituye el conocimiento del trabajo policial ni la sensibilidad indispensable para tratar con ciudadanos y subordinados. Basta recordar a don Jesús Estrada Medina, aquel jefe de grupo de la Policía Judicial del Estado que también estuvo al frente de la Policía Municipal, quien se distinguía por su presencia desde temprana hora, claridad en sus objetivos y trato respetuoso hacia el personal y la sociedad. Eran otras épocas y otras circunstancias, ciertamente, pero existen principios que nunca deberían perder vigencia. La firmeza no está peleada con la educación, como tampoco la disciplina con el respeto. Un buen jefe no necesita humillar, levantar la voz ni recurrir a demostraciones innecesarias de poder para hacerse obedecer. Su autoridad se reconoce en la congruencia de sus decisiones y en la confianza que inspira entre quienes trabajan bajo sus órdenes. La verdadera disciplina nace del convencimiento y del ejemplo, no del temor a las represalias…POR ESO, capitán Alfonso Tenango Vázquez, sería conveniente aclarar públicamente los señalamientos relacionados con el personal a su mando como es el caso del llamado Atila de la policía, Isaías Soria Galván, explicar los fundamentos de las jornadas laborales que se estén aplicando. No se trata de solicitar privilegios ni tratamientos especiales para nadie. Mucho menos de desconocer las facultades que legalmente corresponden a Seguridad Pública. Se trata de exigir que esas facultades se ejerzan con serenidad, profesionalismo y respeto. El Ayuntamiento, sus órganos de control y las instancias competentes tienen también la responsabilidad de verificar cualquier inconformidad que pudiera representar un exceso. Porque el silencio institucional frente a cuestionamientos concretos difícilmente contribuye a construir confianza, y la transparencia constituye una obligación de todo servidor público. Quien ejerce autoridad debe estar preparado para rendir cuentas, no solamente para recibir informes de sus subordinados. Al final, ninguna corporación puede aspirar a ganarse el respeto de la sociedad si primero no cultiva el respeto dentro de sus propias filas. La ciudadanía necesita policías firmes frente a la delincuencia, pero prudentes con las personas; mandos exigentes con el servicio, pero respetuosos de los derechos laborales, y funcionarios capaces de aceptar la crítica sin interpretarla como una afrenta personal…El CAPITÁN Tenango tiene la oportunidad y la responsabilidad de demostrar que su concepto de disciplina comienza por el cumplimiento de la ley y el buen ejemplo. Porque el uniforme no convierte a nadie en dueño de una institución, el grado no coloca a ningún servidor público por encima de los ciudadanos y la autoridad no se fortalece infundiendo temor. La verdadera grandeza de un mando no se demuestra por la cantidad de personas que obedecen sus órdenes, sino por la dignidad con la que trata a quienes tiene bajo su responsabilidad…Luego seguimos, Dios mediante.



