Martín Alberto Mendoza Salazar
LLEGA CAJEME A EXTREMOS DE VIOLENCIA QUE DEBERÍAN CAUSAR VERGÜENZA, INDIGNACIÓN Y UNA PROFUNDA REVISIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE SEGURIDAD; YA NO SE TRATA SOLAMENTE DE BALACERAS, PERSECUCIONES O EJECUCIONES A PLENA LUZ DEL DÍA; AHORA APARECEN RESTOS HUMANOS MUTILADOS EN LAS CALLES, ATACAN A TRABAJADORES MIENTRAS SE GANAN LA VIDA Y LOS CRIMINALES PARECEN ACTUAR SIN EL MENOR TEMOR A LA PRESENCIA DE LAS AUTORIDADES; LO OCURRIDO ESTE FIN DE SEMANA ES VERDADERAMENTE ESCALOFRIANTE; EL SÁBADO FUERON LOCALIZADOS RESTOS DE UN CUERPO DESMEMBRADO EN LA COLONIA MATÍAS MÉNDEZ Y, DURANTE LA MADRUGADA DEL DOMINGO 25 DE OCTUBRE, APARECIERON MÁS RESTOS HUMANOS QUE AL PARECER SON DEL MISMO CUERPO ESTO EN LA COLONIA NUEVO CAJEME, SOBRE LAS CALLES DOLORES CUEVAS Y MANUEL ESCAMILLA; SE INVESTIGA SI AMBOS HALLAZGOS CORRESPONDEN A UNA MISMA VÍCTIMA CON MENSAJES ESCRITOS EN CARTULINAS, EN UN CLARO DESAFÍO EVIDENTEMENTE PARA LAS AUTORIDADES, ANTE TODO LAS INVESTIGADORAS; ¿QUÉ MÁS TIENE QUE SUCEDER PARA QUE SE RECONOZCA LA GRAVEDAD DE LO QUE ESTAMOS VIVIENDO?; Y MIENTRAS SEMEJANTES ATROCIDADES ESTREMECEN A LA POBLACIÓN, LA VIOLENCIA ALCANZA TAMBIÉN A QUIENES SIMPLEMENTE TRABAJAN PARA LLEVAR EL SUSTENTO A SUS HOGARES; AHÍ ESTÁ EL ASESINATO DE JOSÉ LUIS ESPARZA, CONOCIDO COMO “EL PITURRIS”, OCURRIDO EL PASADO 10 DE SEPTIEMBRE MIENTRAS ATENDÍA UNA TAQUERÍA; Y MÁS RECIENTEMENTE, EL ATAQUE ARMADO CONTRA EL PROPIETARIO Y UN PARRILLERO DE LA TAQUERÍA EL PEDREGAL, EN LA COLONIA REAL DEL VALLE; DOS HOMBRES BALEADOS MIENTRAS TRABAJABAN; ¿EN QUÉ MOMENTO SE VOLVIÓ TAN PELIGROSO GANARSE HONRADAMENTE LA VIDA EN CAJEME?; INSISTEN EN LA SALIDA DE LA SSPM DE TENANGO VÁZQUEZ Y ERICK CAMPOS
LO QUE MENOS se esperaba es que Cajeme está llegando a extremos de violencia que deberían provocar vergüenza, indignación y una profunda revisión de las estrategias de seguridad. Ya no se trata solamente de balaceras, persecuciones o ejecuciones a plena luz del día. Ahora aparecen restos humanos mutilados en las calles, atacan a trabajadores mientras se ganan la vida y los criminales parecen actuar sin el menor temor a la presencia de las autoridades. Lo ocurrido este fin de semana es verdaderamente escalofriante. El sábado fueron localizados restos de un cuerpo desmembrado en la colonia Matías Méndez y, durante la madrugada del domingo 25 de octubre, aparecieron más restos humanos que al parecer son del mismo cuerpo, esto en la colonia Nuevo Cajeme, sobre las calles Dolores Cuevas y Manuel Escamilla. Se investiga si ambos hallazgos corresponden a una misma víctima con mensajes escritos en cartulinas, en un claro desafío evidentemente para las autoridades, ante todo las investigadoras que encabeza el Fiscal del Estado, Gustavo Rómulo Salas Chávez y el comisario del AMIC, Carlos Alberto Flores…VOLVEMOS A INSISTIR: ¿Qué más tiene que suceder para que se reconozca la gravedad de lo que estamos viviendo? Y mientras semejantes atrocidades estremecen a la población, la violencia alcanza también a quienes simplemente trabajan para llevar el sustento a sus hogares. Ahí está el asesinato de José Luis Esparza, conocido como “El Piturris”, ocurrido el pasado 10 de septiembre mientras atendía una taquería. Y más recientemente, el ataque armado contra el propietario y un parrillero de la taquería El Pedregal, en la colonia Real del Valle. Dos hombres baleados mientras trabajaban. ¿En qué momento se volvió tan peligroso ganarse honradamente la vida en Cajeme? A esto se suman los cuatro ataques armados registrados el pasado 20 de octubre, que dejaron tres personas muertas y dos lesionadas. No son historias inventadas ni rumores de las redes sociales. Son acontecimientos documentados por quienes recorren diariamente las calles y llegan hasta donde queda la sangre de las víctimas…PERO RESULTA que, frente a esta realidad, seguimos viendo estériles operativos de disuasión, patrullajes de elementos de la Secretaria de Marina y sobrevuelos de aeronaves que pretenden transmitir una sensación de control. Nadie discute la importancia de la presencia de las fuerzas federales, mucho menos el sacrificio de quienes verdaderamente cumplen su deber, pero algo falta por hacer y sería bueno que el comandante de la 2da Región Naval de la Secretaria de Marina (SEMAR) con sede en Guaymas, almirante Juan Martín Aguilar Morales hiciera un pronunciamiento al respecto. También lo que resulta cuestionable es pretender que con una aeronave y recorridos de vigilancia se pueda enfrentar a estructuras criminales que evidentemente requieren investigaciones mucho más profundas. La delincuencia no se desarticula desde el aire ni se combate exclusivamente dando vueltas por las colonias. Se necesita inteligencia policial, capacidad de anticipación, investigación criminal y, sobre todo, mandos que conozcan el territorio y tengan la determinación de enfrentar a quienes les están sembrando de cadáveres…Y AQUÍ APARECE otro asunto que merece una explicación pública. El pasado 21 de octubre, un medio local publicó declaraciones del regidor Armando Alcalá Alcaraz, quien señaló que el gasto en combustible destinado a la Marina puede alcanzar los 700 mil pesos mensuales, con cargo a recursos de los cajemenses. Una cantidad verdaderamente considerable que obliga a preguntar: ¿cuáles son los resultados concretos de esa inversión?, ¿cuánto combustible se entrega realmente?, ¿cómo se supervisa su utilización y qué indicadores permiten evaluar la efectividad de los operativos? No se trata de regatearle recursos a la seguridad, sino de exigir que cada peso tenga una justificación y un resultado. Porque si la delincuencia continúa ejecutando personas y abandonando restos humanos en las calles, los ciudadanos tienen todo el derecho de cuestionar la eficacia de una estrategia financiada con sus propios impuestos…PERO EL PROBLEMA de fondo podría ser todavía más grave. ¿De qué sirve aumentar patrullajes si no existe una verdadera estructura de inteligencia capaz de identificar a quienes ordenan los crímenes, suministran las armas, financian las operaciones y facilitan la movilidad de los grupos delictivos? ¿Se está investigando la posible existencia de servidores públicos que, desde posiciones estratégicas, pudieran proporcionar información o protección a la delincuencia? Porque si algo debe combatirse con absoluta determinación es cualquier posibilidad de complicidad institucional. No se puede permitir que la corrupción, donde llegue a existir, termine convirtiendo las instituciones encargadas de proteger a la sociedad en un refugio para los propios criminales. La Fiscalía sostiene que los homicidios han disminuido, pero esa comparación no puede convertirse en excusa para restarle gravedad a lo que continúa sucediendo…HAY QUE PRECISAR y dejar en claro que las familias no viven dentro de una gráfica. Viven en colonias donde se escuchan disparos, donde los delincuentes atacan negocios y donde una mañana cualquiera pueden encontrarse con restos humanos abandonados frente a una vivienda. Quizás por eso, cuando se confrontan los discursos oficiales con las imágenes que circulan en redes sociales y los reportes de los comunicadores policiacos, viene inevitablemente a la memoria aquella expresión: ellos tienen otros datos. Cajeme necesita mucho más que demostraciones de fuerza. Necesita policías preparados, investigadores profesionales, mandos honestos, coordinación efectiva y una limpieza institucional sustentada en investigaciones serias. Necesita conocer quiénes son los responsables de sostener las estructuras criminales y por qué, pese a tantos operativos, continúan ocurriendo asesinatos con semejante brutalidad. La SEMAR puede contribuir, pero no debe convertirse en el sustituto permanente de una política de seguridad local que está obligada a prevenir, investigar y dar resultados. Los soldados y marinos no pueden hacer por sí solos lo que corresponde a todo un aparato de seguridad y procuración de justicia… ¡Basta! de acostumbrarnos a contar muertos, de convertir los hallazgos de cuerpos mutilados en una noticia más y de aceptar que la llegada de las patrullas, después de consumado un asesinato, sea presentada como una respuesta suficiente. Aquí hace falta mucho más que combustible, aeronaves y uniformes. Hace falta inteligencia, autoridad moral y honestidad para cerrar cualquier espacio de protección a los delincuentes. Porque una ciudad no se recupera haciendo más ruido con las sirenas ni llenando el cielo de aeronaves. Se recupera cuando los criminales dejan de actuar con impunidad y las instituciones demuestran que están del lado de la ciudadanía. Y si alguna autoridad llegara a utilizar su uniforme para proteger a la delincuencia, entonces el problema ya no estaría solamente en las calles, sino también detrás de los escritorios donde debería defenderse la ley. Hay que insistir en que Cajeme merece seguridad, no simulaciones. Y sus habitantes merecen respuestas, no explicaciones interminables mientras la sangre continúa corriendo…MIENTRAS LA violencia continúa irguiéndose en Ciudad Obregón igualmente necesitamos jefes policiacos que inspiren respeto, no que pretendan imponerlo mediante el temor, como ha venido sucediendo con el comisario Alfonso Tenango Vázquez, sobre quien existen señalamientos relacionados con presuntos malos tratos hacia el personal bajo su mando. Porque una cosa es exigir disciplina y otra muy distinta confundir el mando con la prepotencia. ¡La autoridad no es un privilegio para humillar, es una responsabilidad para servir! El municipio no deja de atravesar por momentos demasiado difíciles como para tener mandos más preocupados por demostrar su poder que por construir equipos de trabajo respetados, unidos y comprometidos con la seguridad. ¡Ya es tiempo de entender que los grados y los uniformes no hacen grande a un jefe! Porque cualquiera puede recibir un nombramiento, pero no cualquiera tiene la capacidad moral de ejercerlo con dignidad. Y una última reflexión para quienes ostentan el mando: si quieren respeto en las calles, comiencen por demostrarlo dentro de sus propias corporaciones. ¡Porque la autoridad se confiere, pero el liderazgo se gana! Y, conste que, en esto coincide la mayoría de la tropa e insiste en la salida de Tenango y el director operativo, Erick Campos González, debido a su desastroso desempeño…Luego seguimos, Dios mediante.


