Martín Alberto Mendoza
SÓRDIDO AMBIENTE DE TENSIÓN, INCERTIDUMBRE Y PREOCUPACIÓN SE RESPIRA EN CALLES DE CAJEME; DURANTE MARTES Y MIÉRCOLES HAN TRANSCURRIDO EN AMBIENTE DE TRANQUILIDAD POCO HABITUAL; HASTA LA MEDIA MAÑANA DE ESTE JUEVES 29 DE OCTUBRE, EL PANORAMA SEGUÍA SIENDO APARENTEMENTE DISTINTO AL DE LAS SANGRIENTAS JORNADAS ANTERIORES; SIN EMBARGO, ESE SILENCIO QUE DEBERÍA REPRESENTAR UN ALIVIO PARA LA POBLACIÓN PARECE DESPERTAR MÁS INTERROGANTES QUE CERTEZAS; ES UNA CALMA EXTRAÑA, CASI MÍSERA, DE ESAS QUE NO TERMINAN DE CONVENCER A UNA SOCIEDAD QUE HA APRENDIDO A VIVIR ENTRE EL TEMOR, LAS DETONACIONES DE ARMAS DE FUEGO Y LAS CONSTANTES ESCENAS DE MUERTE; LA PREGUNTA RESULTA INEVITABLE: ¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO REALMENTE EN CAJEME?; ¿SE TRATA DE UN REPLIEGUE ESTRATÉGICO DE LOS GRUPOS CRIMINALES QUE OPERAN EN EL MUNICIPIO, DE UNA PAUSA DELIBERADA EN SUS ACTIVIDADES VIOLENTAS O FINALMENTE ESTÁ DANDO RESULTADOS LA PRESIÓN EJERCIDA POR LAS CORPORACIONES POLICIACAS, MILITARES Y NAVALES PARA DISUADIR, DESALENTAR E INHIBIR LA PRESENCIA DE LOS EMISARIOS DE LA MUERTE EN LAS CALLES?; SON INTERROGANTES QUE, POR AHORA, PERMANECEN SIN RESPUESTA; LO CIERTO ES QUE SERÍA PREMATURO ATRIBUIR ESTA APARENTE TRANQUILIDAD A ESTRATEGIA DE SEGURIDAD, PERO TAMBIÉN SERÍA INJUSTO DESCARTAR QUE PRESENCIA Y PRESIÓN DE AUTORIDADES PUEDAN ESTAR CONTRIBUYENDO A CONTENER VIOLENCIA; PORQUE EN CAJEME, DESAFORTUNADAMENTE, EL SILENCIO YA NO SIEMPRE ES SINÓNIMO DE PAZ; DESPUÉS DE TANTAS VIDAS ARREBATADAS, FAMILIAS ENLUTADAS Y JORNADAS TEÑIDAS DE SANGRE, LA POBLACIÓN TIENE RAZONES SUFICIENTES PARA DESCONFIAR DE UNA TRANQUILIDAD; MADRES BUSCADORAS: ¿DÓNDE ESTÁN LOS RECURSOS Y LA INTELIGENCIA PARA HALLAR A DESAPARECIDOS?
UN AMBIENTE DE TENSIÓN, incertidumbre y preocupación se percibe en las calles de Cajeme, donde después del doble asesinato ocurrido la noche del lunes 26 de octubre, las jornadas del martes y miércoles transcurrieron bajo una tranquilidad poco habitual. Hasta la media mañana de este jueves 29 de octubre, el panorama seguía siendo aparentemente distinto al de las sangrientas jornadas anteriores. Sin embargo, ese silencio que debería representar un alivio para la población parece despertar más interrogantes que certezas. Es una calma extraña, casi sórdida, de esas que no terminan de convencer a una sociedad que ha aprendido a vivir entre el temor, las detonaciones de armas de fuego y las constantes escenas de muerte. La pregunta resulta inevitable: ¿qué está sucediendo realmente en Cajeme? ¿Se trata de un repliegue estratégico de los grupos criminales que operan en el municipio, de una pausa deliberada en sus actividades violentas o finalmente está dando resultados la presión ejercida por las corporaciones policiacas, militares y navales para disuadir, desalentar e inhibir la presencia de los emisarios de la muerte en las calles? Son interrogantes que, por ahora, permanecen sin respuesta. Lo cierto es que sería prematuro atribuir esta aparente tranquilidad a una estrategia exitosa de seguridad, pero también sería injusto descartar que la presencia y presión de las autoridades pudieran estar contribuyendo a contener la violencia. Porque en Cajeme, desafortunadamente, el silencio ya no siempre es sinónimo de paz. Después de tantas vidas arrebatadas, familias enlutadas y jornadas teñidas de sangre, la población tiene razones suficientes para desconfiar de una tranquilidad repentina. Ojalá estemos presenciando el principio de una verdadera recuperación de la seguridad y no simplemente una pausa en la actividad de las organizaciones delictivas. La ciudadanía merece volver a caminar por sus calles sin miedo, pero la paz no se construye con dos días de silencio, sino con resultados permanentes, inteligencia policial, investigaciones efectivas y autoridades capaces de impedir que quienes han sembrado el terror vuelvan a imponer su propia ley… ES OCASIÓN PARA que el comandante local del AMIC, Fabián Barajas Méndez, agrupe a su personal, inteligencia y los recursos necesarios para resolver los casi treinta homicidios que habían cometido hasta la medianoche del lunes. Mientras que la Secretaria de Seguridad Pública Municipal necesariamente tendrá que redoblar esfuerzos para mantener la contención que al parecer mantiene en sectores focalizados por la violencia. Hay que aprovechar lo que pareciera ser una tregua temporal, para que tanto el comisario Alfonso Tenango Vázquez, como el director operativo Erick Gabriel Campos González y el jefe de la Policía Preventiva, Francisco Javier Valdez Juzaino, saquen la casta y logren detectar a esa gente armada y con droga que pulula por arterias viales de la localidad…LO QUE HABRÍA OCURRIDO la noche de este miércoles 28 de octubre en Magdalena de Kino no solamente representa otro episodio de violencia en el norte de Sonora. Es también una señal de alerta sobre las condiciones en que trabajan los elementos de las corporaciones policiales y, particularmente, sobre la falta de previsión, protección y estrategia frente a la delincuencia organizada. De acuerdo con información extraoficial, sujetos armados habrían llegado hasta una base de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) y disparado contra sus instalaciones, en una agresión que cobró la vida de un elemento de esa corporación, identificado como José Alberto Guzmán Aguiar. El ataque se habría producido en medio de un ambiente de tensión en la región, luego de los acontecimientos registrados el pasado 24 de octubre en Cucurpe, donde un operativo conjunto de la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Agencia Ministerial de Investigación Criminal terminó con la muerte de Francisco Manuel Romero Carranza, conocido como “El Meny”, y la detención de cuatro personas. Ese operativo fue presentado oficialmente como un resultado importante contra la delincuencia organizada…ESTO, PORQUE UNA estrategia policial no termina cuando se detiene a un delincuente. También debe contemplar lo que puede suceder después. Y aquí empiezan las preguntas incómodas. ¿Se evaluaron los riesgos de posibles represalias? ¿Se reforzaron las medidas de seguridad en las instalaciones policiales de la región? ¿Existían protocolos de prevención y reacción? ¿Se brindó protección suficiente a quienes diariamente arriesgan la vida? Estas interrogantes deben responderse mediante una investigación seria, no mediante especulaciones ni buscando anticipadamente culpables entre los propios policías… LA REFLEXIÓN DE quienes conocemos el funcionamiento de las corporaciones policiales es particularmente preocupante: se está perdiendo la esencia de la prevención, la inteligencia operativa y, sobre todo, la protección institucional de los propios elementos. Hoy no basta con enviar agentes armados, patrullas y unidades tácticas a combatir organizaciones criminales. Se necesita inteligencia, coordinación, análisis de riesgos y mandos capaces de anticiparse a los acontecimientos. Un policía no debería quedar expuesto por aquello que sus superiores como en este caso el comisario del AMIC, Carlos Alberto Flores, tenían la obligación de prever. Y aunque los hechos de Magdalena todavía requieren esclarecimiento oficial, la situación obliga a dirigir la mirada hacia la Fiscalía General de Justicia del Estado, encabezada por Gustavo Rómulo Salas Chávez, y hacia los responsables de la conducción operativa de la AMIC. Porque los resultados de una institución no solamente deben medirse por el número de detenidos, aseguramientos de armas o los objetivos criminales neutralizados…ES MOMENTO DE revisar seriamente qué está sucediendo dentro de las corporaciones investigadoras de Sonora. La valentía de los policías no puede seguir utilizándose para compensar las deficiencias de una estrategia institucional. Sonora necesita corporaciones fuertes, bien dirigidas y protegidas. Necesita mandos que comprendan que combatir a la delincuencia también significa cuidar a quienes se encuentran en la primera línea. Porque cuando la delincuencia es capaz de dirigir sus ataques contra quienes representan la autoridad, el problema deja de ser solamente de seguridad pública. Se convierte también en una cuestión de capacidad, responsabilidad y conducción institucional. Y esa responsabilidad comienza desde arriba. En paz descanse, solidaridad y pronta resignación a familiares y amigos de Guzmán Aguiar…MADRES BUSCADORAS EN SONORA: muchas reuniones, muchas promesas, ¿pero, ¿dónde están los recursos y la inteligencia para encontrar a desaparecidos? La presencia de dos de las funcionarias más importantes del Gobierno de México en Sonora debería representar mucho más que una reunión de trabajo, una fotografía oficial o un nuevo compromiso institucional. Este miércoles 28 de octubre, la fiscal general de la República, Ernestina Godoy Ramos, y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, participaron en Hermosillo en Mesas de Diálogo con Familias y Colectivos de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Región Noroeste. El propósito anunciado fue escuchar a las familias, fortalecer la coordinación institucional y mejorar los procesos de búsqueda e identificación humana…HASTA AHÍ, todo parece alentador. Pero el verdadero problema comienza cuando terminan las reuniones, se retiran funcionarios y las madres buscadoras tienen que regresar al monte con las mismas carencias de siempre. Porque buscar personas desaparecidas no se resuelve únicamente con discursos. Se necesitan vehículos, combustible, herramientas, equipos de protección, acompañamiento policial, personal especializado y, sobre todo, maquinaria pesada que permita explorar adecuadamente los terrenos donde existen indicios de fosas clandestinas. Pero hay algo todavía más importante que parece estar quedando fuera de la estrategia institucional: la inteligencia aplicada a la búsqueda de personas desaparecidas. Resulta indispensable establecer mapas de calor, análisis geoespaciales y mecanismos de inteligencia que permitan identificar zonas de mayor incidencia, patrones de comportamiento criminal y puntos estratégicos donde existen antecedentes o indicios de inhumaciones clandestinas realizadas por integrantes de organizaciones delictivas. No se trata de salir al monte a buscar al azar. Se trata de aprovechar las carpetas de investigación, los antecedentes de hallazgos, los reportes de desapariciones, las denuncias ciudadanas, los testimonios y la información que poseen las instituciones de seguridad para construir mapas estratégicos que orienten las labores de búsqueda. Debido a la relevancia del tema mañana se le dará continuidad…Luego seguimos, Dios mediante.


