Y vaya que tremendo eco ha tenido en los últimos días el contexto de la aprobación del Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2022. Y la verdad que en todos los años es un tema de mucha atención, sin embargo, este año se adicionaron ingredientes distintos en la cocinada.

Se dice que el proyecto que mandó el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados no sufrió ninguna modificación, pues ni las reservas fueron debidamente discutidas, de ahí que el documento quedó prácticamente intocado. Se vio la fuerza de Morena y sus aliados, que en el caso solo ocupaban la mayoría simple, para sacar el encargo presidencial, lo que hizo ruido, pero quizá poco repararon en voltear a ver a los entes favorecidos y desfavorecidos… y sus “asegunes”.

Los criterios de Palacio Nacional, se vieron muy orientados a fortalecer con aumentos o reasignaciones a favor de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a la Secretaría de Bienestar, a Trabajo y Previsión Social en virtud del programa de “Jóvenes Construyendo el Futuro” y  a la Secretaría de Turismo, la cual cargará con parte de los gastos relacionados al Tren Maya.  Loable el aumento al presupuesto de educación y de salud.

Sin embargo, hay rubros de mucha importancia, que fueron pasados por desapercibidos y su disminución conlleva mensaje expreso o tácito.

El Poder Judicial Federal, fue mermado, aun y cuando se tiene en puerta el aumento gradual de juicios que se llevan cada año por diversos motivos, entre ellos el demográfico; pero que, además, ya está en “cuarto para las doce” para implementar la reforma laboral en donde desaparecen las Juntas de Conciliación y Arbitraje para pasar a Juzgados de Distrito en materia laboral. Ha recibido como noticia que en el PEF 2022, no lleva aumento alguno, sino por el contrario, habrá de sufrir un detrimento presupuestal de 3 mil millones de pesos.

Por si lo anterior fuera poco, preocupa y mucho, la disminución del presupuesto del Instituto Nacional Electoral, pues a pesar de que éste solicito que en el 2022 se aumentara su monto, atendiendo sobre todo el ejercicio venidero de la Revocación de Mandato; aun así, no solo no lo escucharon y así le redujeron 4 mil 913 millones de pesos.

Ya desde hace meses el Consejero presidente del INE, estuvo insistiendo en que la dinámica de la revocación de mandato de 2022, iba a llevar gastos fuertes para su organización y operación, y sin embargo ya le dieron su respuesta en la Cámara de los Diputados, en donde en su comparecencia previa le dieron “hasta con la cubeta” los de Morena, lo que fue la víspera para sacar el día de la aprobación presupuestal.

Dicen algunos conocedores, líderes de algunas organizaciones y corrientes de opinión, que en esto de dejar muy corto al INE engendra una verdadera trampa: la estratagema política consistiría en dejar al organismo limitado para llevar el ejercicio de revocación de mandato en forma adecuada en abril del año venidero; de tal manera que de caer en el fracaso en la forma o en el fondo, ya habrá un buen pretexto para “ajustarle cuentas”. La Espada de Damocles pende, si no para extinguirlo, cuando menos si para relevar a todos los consejeros, hacer la purga correspondiente y sembrar a los propios. Ya se verá lo endeble de nuestra democracia.

Pero aún más allá del presupuesto y si agregamos que en el desfile del 20 de noviembre, el Secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, mediante discurso invita a los mexicanos a unirse a la Cuarta Transformación, es claro que con este pronunciamiento el General rompe con una tradición de 75 años. Los militares, luego de gozar del poder presidencial hasta el período posrevolucionario con el General Ávila Camacho, pasaron en definitiva –en 1946-  a los cuarteles, lo que llevaba implícito el guardar la debida prudencia y silencio en materia política, circunscribiendo sus tareas a la protección de la soberanía nacional, aunque en los últimos años los hayan metido también a tareas de seguridad y obra pública. 

Tal actitud ha levantado ámpula en varios sectores de la sociedad, sobre todo en el plano político y de derechos humanos. Además, ya diversas voces, exigen que el Secretario de la Defensa Nacional comparezca al Senado de la República, a hacer las aclaraciones correspondientes.

Pues bueno, ante todo lo antes dicho, se da una ecuación bastante interesante y digna de observarse atendiendo los posibles resultados: disminuido el presupuesto para el Poder Judicial nos dará una débil república que permitirá una fácil injerencia del ejecutivo; reducido el presupuesto al Instituto Nacional Electoral, nos reflejará una frágil democracia en donde el árbitro quedara vulnerable; fortalecida la Secretaría de Bienestar, se dará una mayor y más fuerte  base electoral  para quien gobierna ante seis elecciones de enfrente y; estimulada la Sedena -al dársele juego político-, ello le da un blindaje al nuevo sistema presidencial, pues aquella ante el mimo y concesiones, no queda más que obligada a la lealtad ciega al Presidente.

En la conjunción de factores, no creemos que estemos en el corto plazo ante el regreso de la presidencia imperial o de la dictablanda, ni siquiera ante una eventual Junta Militar –como señalan ya los opositores-; pero ante lo que si estamos muy posiblemente en puerta, se dice, es ante una república desbalanceada, no solo por la supeditación de los otros dos poderes tradicionales, sino además por el ninguneo y muy posible supresión que le viene a algunos de los órganos constitucionales autónomos, que también forman parte de la república en la teoría constitucional moderna.

Aunado a lo anterior, el partido oficialista gobierna a partir del último día de Octubre a más de la mitad de las entidades federativas –en lo que quizá pocos hayan reparado-, luego entonces, en esa suma de circunstancias el presidente tendría también el control federalista (más el refuerzo por las entidades en próxima disputa), para así estar en condiciones de establecer el año entrante  en vías de hecho, un presidencialismo central omnímodo, pues eventualmente tendría en sus manos la república, el federalismo y la democracia.

Ah, se olvidaba, quizá las cosas fueran un poco diferentes si hubiera una real y seria oposición…

PLANTADOS. Ante el inicio de las comparecencias ante la comisión especial del ayuntamiento de Cajeme, el primero de los “citados”, en el caso el ex alcalde Sergio Pablo Mariscal, se ha hecho ojo de hormiga al no acudir el día de ayer aludiendo a que no sabía que había sido citado. Mucho se manejó en los medios lo de la fecha y hora para su comparecencia, pero prefirió aludir a argumentos legaloides para evitar asistir.

Algunos se preguntan que si ante tal indiferencia los regidores procederán a emitir una sanción en caso de contumacia; a lo que muchos han respondido que la mejor sanción debe de ser el ostracismo, lo que conlleva necesariamente que el alcalde actual JLC le saque completamente las manos de la presente administración, ya que se dice, hay bastantes heredados en mandos de confianza.

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