Miembros de la Tribu Yaqui, ofrecieron una conferencia de prensa en la Ciudad de México; el tema: el hostigamiento que han sufrido algunos miembros de la etnia, debido a que se oponen a decreto del presidente López Obrador, llamado Justicia para el pueblo Yaqui, y que pretende, entre otras cosas, hacer funcionar el llamado Distrito 18, que supuestamente les otorgaría 650 millones de metros cúbicos al año a la tribu, eso sí, dice el decreto, siempre y cuando, exista la disposición de agua.
Hagamos un alto reflexivo: Si el decreto de Lázaro Cárdenas les otorga, gratis, el 50% del agua almacenada en la presa de la Angostura, ¿por qué tendrían ahora que pagar por el líquido que ni siquiera es confiable de que exista?
Ya sé, me dirán algunos amigos y amigas que me leen y que, pasan a diario junto a los canales de riego que existen en el Valle, el Alto y el Bajo, como me dijo alguien, “si van llenitos de agua, ¿cómo que no hay?”, pues sí, pero es agua finita y por la sequía, esa agua apenitas va a alcanzar para los riegos del presente ciclo agrícola 2021-2022, pero, para el siguiente, solo Dios y Tláloc lo saben.
Y la terca realidad y la sequía nos alcanzan. Un dato, de este mes de febrero que recién concluye. La media anual de escurrimientos para el segundo mes de cada año, es de un promedio de 227 millones de metros cúbicos, pero, malas noticias, Conagua asegura que, en el 2022, apenas entraron 22 millones de metros cúbicos en febrero, es decir, el 10%. ¿Todavía creen que el agua sobra? ¿Habrá quien, en su sano juicio, diga que el calentamiento global que provoca el cambio climático, no es verdadero y menos sus consecuencias?
Volvamos con la conferencia de prensa. Cota Tórtola, integrante de la etnia junto a miembros de la iglesia de Pótam, declaró que: “informó que la resolución del juez para otorgar la suspensión definitiva de la obra, se debe a que en el decreto existen puntos que afectan directamente a la comunidad yaqui”, es decir, el Juez les dio la razón porque no les pidieron opinión al pueblo Yoreme.
Además, declaró: “Luego de que el juez emitiera la resolución al amparo contra la creación del Distrito de Riego 018, interpuesto por la iglesia de Pótam, pese a la persecución política que se tuvo, nosotros queremos que se revise, no estamos en contra del decreto, solo que existen algunas partes que no nos favorecen” y acusó al INPI, Instituto Nacional de los pueblos indígenas, de ser INJERENCISTA.
Y, si a injerencistas vamos, en su más reciente visita a Pótam, el Presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo un dislate que, de haber sido tomado en cuenta, hubiese sido causa de ríos de tinta, pues, sin más, con micrófono abierto, declaró que se pondría en contacto con el Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que tumbara esos amparos, tal y como si en México, no existiera la división de poderes y en este caso, el Ejecutivo, no puede, no debe, darle ordenes al Judicial. Pero bueno, con tal de salirse con la suya.
Pero hagamos más historia para atrás. En el año 2013, la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, otorgó a la misma tribu dos amparos de suspensión contra el funcionamiento del Acueducto Independencia, mismos que, hasta la fecha, no se han efectuado. ¿quién es el poder encargado de que se cumpla? Exacto, el Ejecutivo, pero, ni Peña ni AMLO han cumplido la instrucción.
No faltará quien diga que, aquél movimiento del No al Novillo fue solo un ejercicio para capitalizar votos a favor del PRI y en contra del PAN en el 2015, y tendrán algo de razón, pero esa fue una consecuencia lógica, aprovechada por ese partido, para recuperar el poder y regresarlo a Claudia Pavlovich, pero, no fue esa la causa de la lucha, ell@s la aprovecharon y luego se olvidaron de sus promesas.
Pero bueno, habrá también quien diga que el Movimiento se acabó y no consiguió nada, pero eso es falso. La lucha sigue en los tribunales y, hasta la fecha, de los 70 millones de metros cúbicos que inicialmente pretendían desviar a Hermosillo, por causa de esa misma lucha, por otros amparos interpuestos, solamente desvían la mitad, es decir, entre 30 y 35 millones de metros cúbicos al año.
La lucha sigue, y, la anterior alcaldesa de Hermosillo, Célida López, pretendió hacer un acuaférico para llevar esos otros 35 millones de metros cúbicos, al norte de la capital, donde, por cierto, la actividad inmobiliaria en colonias de clase media alta, ha crecido enormidades y para seguir creciendo, necesitan esa agua.
Entonces esa lucha por esos otros millones de metros cúbicos se va ganando, a duras penas porque en este país las leyes no se respetan.
Y se preguntarán, ustedes, ¿qué significaría que se lleven más agua de la que ya se llevan a Hermosillo? Y la respuesta, ya la estamos viendo, al convertirnos ya en casi un pueblo fantasma.
Ánimo, NO AL NOVILLO.






