Al menos nueve personas murieron y cuatro resultaron desaparecidas en las violentas tormentas que cayeron la madrugada del viernes en el centro de Italia, devastando viviendas y calles, una tragedia que ha abierto el debate sobre las medidas a tomar frente al cambio climático.

A una semana de las elecciones legislativas, la tromba de agua que devastó varios pueblos en pocas horas y que dejó muertos, desaparecidos y heridos, ha generado un debate nacional por la ausencia de alerta ante el inesperado fenómeno.

La prefectura de Ancona, capital de las Marcas, la región más afectada, anunció nueve muertos, frente a los diez previamente indicados por los medios de comunicación.

“Cayeron 400 mm de lluvia en 6 horas en una zona donde suele caer 1,500 en un año. Esto definitivamente está ligado al cambio climático y necesitamos acostumbrarnos y adaptarnos. Este es el futuro, una muestra del futuro, necesitamos construir nuestra resiliencia”, explicó a Paola Pina D’Astore, de la sociedad italiana de geología ambiental.

Entre los desaparecidos figura un niño de seis años que se encontraba con su madre en un vehículo. La mujer fue rescatada por los bomberos, pero la fuerza del agua se llevó al chico.

“El centro histórico de Cantiano ya no existe. La plaza principal fue arrollada por la fuerza del lodo que invadió y destruyó los bares, la farmacia, los comercios, llevándose todo el mobiliario, todo”, contó conmovida Natalia Grilli, la adjunta de la alcaldía de Cantiano, en la región de Las Marcas.

La zona más afectada es la provincia de Ancona, pero las lluvias también sacudieron la región vecina de Umbría.

“El estado de degradación de nuestra Casa Común merece la misma atención que otros desafíos globales como las graves crisis sanitarias y los conflictos bélicos”, escribió el papa Francisco en un tuit divulgado este viernes con ocasión del Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono.

Varios meteorólogos consideran que esos fenómenos se multiplicarán en todo el país en los próximos meses debido al anómalo verano y a la extensa ola de calor con temperaturas récord de hasta 42 grados en medio de la mayor sequía de los últimos 70 años.

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