Pablo Beltrán
El oro, el moro y el Foro
Y vaya que la primera semana del año fue hartamente espectacular -a nivel hollywoodesco-, pues la incursión del Tío Sam al corazón de Venezuela dejó a todos con las cejas levantadas, ya que, si bien ya se veía venir dicha operación, sin duda que se adelantó la víspera aprovechando la calma chicha del año naciente.
La operación quirúrgica con la fuerza letal de los vecinos del norte, en pocas horas puso al presidente Maduro en calidad de detenido, dándose una extracción veloz que lo puso en un tris ante un tribunal penal de Nueva York.
Los cargos ya son del conocimiento de muchos: conspiración para narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.
Una vez consumada la “Operación Resolución Absoluta”, en la madrugada del 03 de enero, la noticia la dio la vuelta al mundo y por supuesto que provocó la reacción internacional, de entre países afines a Estados Unidos y de los no tan amigos como China, Rusia, Corea del Norte, hablando de potencias militares.
Evidentemente que la intromisión fue llamada como invasión a un país soberano, mientras que los norteamericanos justifican su acción bajo leyes con reglas de excepción, como las contenidas en la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, para situaciones como las endilgadas al dictador y su camarilla.
En una geografía intercontinental, de inmediato países como México, Colombia, Chile, Brasil y Uruguay (a los cuales se les unió el foráneo España, a través de su presidente Sánchez), se manifestaron inconformándose por los hechos, bajo el recurrido discurso de la soberanía de los pueblos. Como común denominador entre estos se encuentra la ideología de izquierda y su relación directa con el Foro de Sao Paulo, el cual tiene claros objetivos contra el neoliberalismo, fomentar la integración regional, apalancar la soberanía y combatir el imperialismo.
Por supuesto que nuestra presidenta Sheinbaum salió desde la Mañanera del día cinco, a expresar su postura, reiterando su oposición a la operación militar y haciendo alusión a los preceptos de la Carta de las Naciones Unidas, en una postura antibelicista. Fue clara en expresar que una cosa era lo que se decía de Maduro y otra era la afectación a la soberanía de Venezuela. Se puede decir que fue cuestionada entonces, la forma más que el fondo.
Ahora, pasados los días, se pudo ver que la operación para detener a Nicolas Maduro Moros -amén de las órdenes de captura judiciales-, en el ya visto trasfondo terminó con un orden diverso al que se apostaba por los analistas, pues el tema de la reinstalación de la democracia pasó prácticamente a un tercer término, ya que los opositores María Corina Machado y Edmundo González no entran a los planes iniciales de los norteamericanos en su “plan de restauración”, quedando como prioridad el tema del petróleo y las relaciones comerciales entre ambos países. El secretario de estado Marco Rubio matiza con tres fases: estabilización, recuperación (acceso a los mercados por occidente) y transición.
Pues bien, la operación gringa que culminó con la captura de Maduro provocó molestia en algunos mexicanos con ideología de izquierda, sin quedar muy en claro si la defensa era para el ya expresidente por su detención o por la aparente violación al suelo venezolano -incluso hubo pintas en la embajada norteamericana-, o bien, si la inconformidad es por ambas cosas.
La retención de Maduro -y su esposa- en una prisión neoyorquina claramente le da una ventaja al gobierno de América del Norte para el manejo de las circunstancias venezolanas y, sobre todo, las relativas al aspecto comercial y de explotación del oro negro. Al haber dejado de momento al mismo régimen y al estar éste al filo de la navaja, permite a las barras y estrellas, prácticamente cogobernar y poner condiciones en múltiples rubros.
En función a la importancia que el propio régimen venezolano -ahora bajo la férula de Delcy Rodríguez- le dé al cautiverio de Maduro, mayor será el radio de control de los Estados Unidos.
Lo anterior nos recuerda de alguna forma aquel episodio del siglo XV, cuando caballeros cristianos de Jerez detuvieron a los musulmanes Abdalá y su sobrino Hamet, el primero alcalde de Ronda, en aquella época en que los moros dominaban buena parte de la hoy España. Por los dos se pidió rescate. Ante la liberación de uno y la retención de otro (Hamet) pidiendo aún más oro, tuvo que entrarle al quite el Rey Juan II de Castilla para ordenar la libertad del cautivo, la cual fue negada por cuestiones de manutención, para posteriormente el rey solicitar enérgicamente que se le entregara el rehén, lo que así sucedió y a la sazón generó suspicacia entre los andaluces, que sobre el monarca musitaron: “este lo que quiere es el oro y el moro”.
En la actualidad, pudiera traducirse que Donald Trump les estuviera ofreciendo algunas expectativas al régimen venezolano, obteniendo ya ciertas ventajas, cuando evidentemente las cosas terminarán de otra manera.
En fin, con doctrina Monroe, Macartismo, o la que resulte, algunos gobiernos tendrán que poner sus barbas a remojar y por lo pronto, fuera de la parte política, se anunciaron hace un par de días -en entrevista de Trump ante Fox News- acciones en suelo mexicano, lo que muy probablemente dará lugar a que algunos inconformes con lo del 3 de enero, giren su cabeza y volteen a ver nuestras propias circunstancias. En calidad de mientras, la presidenta ya se pronunció…

