Lorenza Sigala / mo

Frente a decenas de bomberos reunidos en el Foro Internacional de Bomberos en Hermosillo, el exjefe de batallón de Los Ángeles, Víctor Aguirre, contó una historia que no se aprende en manuales ni en simulacros: la de sobrevivir a una explosión que casi le cuesta la vida y regresar años después para advertir a otros sobre los riesgos del oficio.

El 16 de mayo de 2020, durante el incendio conocido como Boyd Street Fire en el centro de Los Ángeles, una explosión provocada por químicos almacenados en el lugar dejó a once bomberos heridos. Aguirre fue quien resultó más grave.

“Ese día me quemé todo el cuerpo, como 60%… estuve en el hospital más de tres meses y tuve 40 cirugías para arreglar todo el cuerpo que estaba quemado”, relató durante la entrevista.

Aquel incendio ocurrió en un edificio donde se manipulaban sustancias altamente volátiles utilizadas en procesos de extracción de tetrahidrocannabinol (THC), además de almacenar tanques de butano, CO₂ y otros materiales peligrosos. La reacción química provocó una explosión que alcanzó a los equipos que combatían el fuego.

Aguirre recuerda que la fuerza del estallido fue tan intensa que ni el equipo de protección logró evitar las lesiones más severas.

“La explosión era tan fuerte y tan caliente que me quemó la espalda, los huesos, todo… no me puedo imaginar sin el equipo, no estaría vivo ahorita”, explicó ante los asistentes.

Durante meses, su vida transcurrió entre quirófanos y terapias. Sin embargo, con el paso del tiempo decidió convertir esa tragedia en una lección para otros bomberos.

Por eso llegó a Hermosillo.

“Pensé en dar unas clases de lo que pasó ese día y de lo que pudimos aprender como bomberos, para que no le pase eso a otros”, expresó.

Durante su charla, Aguirre también compartió una reflexión que resonó entre los elementos que escuchaban atentos: para él, reconocer errores y contar lo que ocurrió es parte fundamental del aprendizaje en el servicio.

“Si no somos transparentes con lo que pasó, no vamos a aprender ni a avanzar como bomberos”, dijo al iniciar su exposición ante el auditorio.

La historia del incendio de Boyd Street dejó una marca profunda en el Departamento de Bomberos de Los Ángeles. Aunque los once elementos sobrevivieron, el caso se convirtió en una referencia obligada sobre los riesgos de incendios en instalaciones que manipulan químicos y gases inflamables.

Para Aguirre, la lección es clara: preparación, equipo adecuado y capacitación constante pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

“Lo más que puedan aprender los bomberos es lo que les va a ayudar a sobrevivir y a no lastimarse”, afirmó.

El exbombero, con 30 años de servicio y raíces mexicanas —su madre originaria de Tijuana y su padre de Aguascalientes—, dijo sentirse especialmente conmovido de compartir su experiencia en Sonora.

“Es un honor estar aquí en México compartiendo lo que me pasó para que no le pase a otros bomberos”.

En un foro lleno de uniformes y experiencia acumulada, su historia no fue solo una conferencia más: fue el testimonio de alguien que estuvo dentro del fuego… y salió para contarlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *