DESPUÉS de un sábado que registró tres agresiones armadas con saldo de tres lesionados y una ejecución, se vivió un apacible domingo en cuanto a eventos de alto impacto se refiere. Aunque en algunas ocasiones solo pareciera ser así, porque se siguen perpetrando hechos que pudieran escapar de la atención de los medios de comunicación, pero al final se conocen como sucedió al inicio de la madrugada del domingo 8 de marzo en la colonia Hidalgo. Apenas el viernes, nos enteramos que alrededor de la 1:00 de la mañana por el callejón Panamá entre 6 de abril y callejón 200 fue ultimado a tiros un individuo que respondía al nombre de Ángel. Contaba con 37 años y vivía en ese mismo sector de la Hidalgo. Nos comentaron que por muchos años laboró para una conocida empresa de lácteos. Al sitio del homicidio no acudió ningún medio informativo y según las autoridades el homicidio pasó inadvertido, pero ya ven que vecinos de todo se dan cuenta y fue así como conocimos este hecho. Incluso el occiso fue velado en una funeraria que se localiza por la Norman E. Borlaug entre Mariano Escobedo y bulevar Ramírez, así que de manera extemporánea, pero no pasó desapercibido y sumó a la lista de crímenes del periodo actual… RESPECTO A LO sucedido el sábado anterior, además de los tres ataques armados ocurridos en Villa Bonita, Nueva Palmira y colonia Sonora, de igual forma, policías ministeriales y soldados realizaron supuesto cateo por la No Reelección, al oriente de la calle 10 frente al edificio que alberga las oficinas sindicales de la CTM. Los uniformados sitiaron una vivienda en aparente estado de abandono, peculiaridad muy común en los llamados “tiraderos” de droga. Inmuebles que regularmente son frecuentados por adictos a las sustancias tóxicas y por ende están en la mira de las autoridades. Cabe señalar que en la última agresión cometida la noche del sábado en 400 entre Cerrada Primera y Bernabé Arana en la colonia Sonora fue baleado un menor de 16 años de nombre Uriel y junto a él otro masculino de nombre Isidro, de 26 años. Antes ya habían dado muerte a un individuo de 51 años en la Nueva Palmira. También hirieron a balazos a otro hombre en Paseo de la Paz, en Villa Bonita generándose la movilización de las huestes del licenciado en Derecho Penal y comandante de la Delegación en cuestión, Guillermo Ceceña Echeverría, quien no ha tenido un momento de respiro… LO PREOCUPANTE es que no hay paz y orden duradera, ni con la llegada del nuevo comisario de Policía y Tránsito Municipal, Alfonso Tenango Vázquez, quien debe poner a trabajar y exigir resultados a Erick Gabriel Campos González, que solo ha resultado una carga para el erario municipal como director operativo. Por igual debe remover a los terceros maestres, Adalberto Nambo Leyva y Rogelio Heriberto Sánchez Valenzuela, que como mandos policíacos nada tienen que hacer al frente de las Ussi Sur y Norte. De manera caprichosa, Claudio Cruz Hernández, los hizo mandos policíacos, pero nunca han dado resultado. Por el contrario, su estéril desempeño ha sido duramente cuestionado por la población como sucede con otros controvertidos personajes…AHORA BIEN, este tema merece especial atención, porque existe la necesidad de revisar y, en su caso, realizar rotaciones en los mandos medios y superiores dentro de la corporación de seguridad. No es algo nuevo; lo hemos señalado en distintas ocasiones y hay voces que siguen insistiendo en que debe haber movimientos dentro de las estructuras de mando. La rotación constante de mandos es una estrategia conocida dentro de los esquemas de seguridad pública. Su propósito es fortalecer la integridad institucional, evitar la generación de vínculos indebidos con grupos delictivos locales y, al mismo tiempo, mejorar la eficacia operativa de la institución. En otras palabras, busca mantener a la policía enfocada en su responsabilidad principal la protección de la ciudadanía. Porque en materia de seguridad todos tienen una responsabilidad que cumplir. No basta con discursos o declaraciones; la prevención del delito y la vigilancia efectiva requieren acciones reales y coordinación constante entre los distintos niveles de mando. Sin embargo, hay quienes parecieran no comprender la alta responsabilidad que recae sobre sus funciones, o simplemente su capacidad no les permite dimensionar la importancia del cargo que ocupan. Y mientras tanto, la realidad sigue golpeando con hechos que hablan por sí solos, ataques armados, ejecuciones, privaciones ilegales de la libertad y personas desaparecidas… SOBRE ESTE último tema, poco se habla desde las instituciones. Muchas veces la sociedad se entera de estas desapariciones a través de los propios colectivos de búsqueda, que son quienes difunden las fichas de hombres y mujeres que han sido reportados como desaparecidos como lo hacen las Guerreras Buscadoras de Cajeme lideradas por Silvia Velázquez Antelo quienes de manera constante trabajan en las exploraciones. Por cierto, a decir de ella registraron casi una veintena de hombres y mujeres que no regresaron a sus hogares durante los dos primeros meses del 2026. Esto también forma parte de la violencia que afecta a la región y que no siempre se refleja con claridad en los discursos oficiales. Ante el actual panorama, más allá de cualquier señalamiento personal, lo que se plantea es una reflexión necesaria para revisar estrategias, evaluar resultados y, cuando sea necesario, hacer ajustes en los mandos para fortalecer la prevención del delito y recuperar la confianza de la ciudadanía. Porque en seguridad pública la inmovilidad rara vez es buena señal, y cuando la realidad exige cambios, lo responsable es analizarlos con seriedad. Hay que impulsar mejores dinámicas de trabajo, pero para ello es importante que Tenango Vázquez, conozca de cerca a los encargados de comisarías y delegaciones. Que no se deje envolver por insidias como lo hizo su antecesor al grado de incorporar como jefes a polémicas figuras como Ernesto Luzanilla Herrera, José Eduardo Jaramillo Soto, Adán Valenzuela Cruz y a otros que solo han resultado fallidos experimentos. El cumplimiento de sus funciones habla por sí solo. Más adelante plantearé mayores detalles en apego a enclenques logros que han ofrecido y también por quienes son “apadrinados”, porque hasta eso que nada se callan. Son muy jactanciosos…EN OTROS asuntos, en Cajeme existe un delito que pocas veces aparece en su verdadera dimensión dentro de las estadísticas oficiales: la violencia familiar. A diferencia de otros hechos delictivos que movilizan patrullas y generan reportes policiacos, este tipo de agresiones suele quedarse dentro de las paredes del hogar, oculto entre el miedo, la vergüenza o incluso la costumbre. Especialistas en seguridad y prevención del delito coinciden en que muchos de estos casos nunca se denuncian. Es lo que se conoce como la “cifra negra” del delito, es decir, aquellos hechos que ocurren pero que jamás llegan a formalizarse ante el Ministerio Público. Vecinos, familiares o personas cercanas muchas veces escuchan discusiones, gritos o situaciones de violencia dentro de un domicilio, pero prefieren no intervenir. El temor a involucrarse, la idea de que se trata de “problemas de pareja” o la desconfianza en las autoridades terminan por convertir el silencio en el principal aliado de la violencia. El problema va más allá de un conflicto dentro del hogar. Expertos han advertido que entornos marcados por agresiones constantes pueden generar procesos de desintegración familiar que afectan el desarrollo de niñas, niños y jóvenes, convirtiéndose en factores de riesgo para otras conductas antisociales. A esto se suma la falta de una cultura sólida de denuncia. Aunque la ley establece que cualquier persona que tenga conocimiento de la comisión de un delito puede denunciarlo, muchas veces la sociedad no distingue cuándo una conducta violenta deja de ser un problema doméstico y se convierte en un delito. Por ello, la prevención también comienza en la conciencia social. Identificar la violencia, no normalizar y denunciar a tiempo puede marcar la diferencia entre detener un problema o permitir que siga creciendo dentro de los hogares. Porque cuando la violencia se calla, no desaparece, simplemente se vuelve más fuerte. De ahí que resulta primordial que la Unidad Municipal para Atender la Violencia Familiar, de Género y Personas Vulnerables (UMAV) que dirige la comandante Alejandra Lema Coronado trabaje constantemente en campañas para promover la cultura de la denuncia…Luego seguimos, Dios mediante.






