Martín Alberto Mendoza Salazar / MO

MUY AGITADA resultó la noche del miércoles en el entorno urbano y un poco más, cuando inicialmente se reportó una persona baleada en calles CTM y Antonio Ochoa, lo cual resultó ser falso. El hecho se consideró como un distractor. Minutos después un hombre fue herido a balazos en la Sóstenes Valenzuela Miller, la popular 410. Más tarde, se alertó sobre posible agresión armada en una ranchería de Granjas Mica, pero tampoco se localizó nada. Y, en los primeros minutos de este jueves un grupo de desconocidos acabaron con la existencia de un adolescente en un ataque directo…DEFINITIVAMENTE en Cajeme, la violencia no se detiene, tras cobrarse otra vida con la muerte de un menor de edad. Al inicio de la madrugada de este jueves 26 de marzo, el municipio volvió a ser escenario de un hecho que ya no debería ser cotidiano, pero lo es. A las 00:30 horas, un adolescente fue ejecutado al interior de un domicilio en la colonia Santa Fe. La víctima se llamaba Christopher Leonardo, de 17 años de edad. De acuerdo con los primeros reportes, individuos armados, a bordo de un pick up, irrumpieron de manera violenta en una vivienda y dispararon directamente contra el joven, privándolo de la vida en el lugar. El delito: un homicidio calificado. Los responsables, como en muchos otros casos, siguen sin ser identificados. Pero más allá de los datos, hay una realidad que golpea con fuerza, Cajeme vive bajo una violencia constante, sin pausa, sin descanso. La llamada ‘cuota diaria’ no falla. Podrán fallar los agresores, pero el hecho violento siempre ocurre. No hay día en que el parte de novedades esté limpio. Y lo más grave, las víctimas se repiten en el mismo patrón. Cuando no son mujeres, son jovencitos. Sí, hay factores que no se pueden ignorar. El entorno, las adicciones, las malas compañías, la falta de rumbo. En este caso, se señala que el menor tenía consumo de drogas. Pero eso no justifica nada. Eso, en todo caso, evidencia el abandono social en el que están cayendo muchos jóvenes. Porque aquí la pregunta es más profunda ¿En qué momento normalizamos que un adolescente sea ejecutado dentro de su propia casa? No es solo un tema de seguridad. Es un problema social que ya nos rebasó. Hoy fue Christopher Leonardo, mañana, si no se hace algo de fondo, puede ser cualquier otro. Y mientras tanto, en Cajeme, la violencia sigue cumpliendo, todos los días…MIENTRAS la triste realidad no se detiene en las calles de la localidad, en el seno de la Policía Municipal continúa acumulándose la deuda del director operativo con la sociedad, al no responder a las expectativas de trabajo para el cual fue traído de la Marina. Erick Gabriel Campos González ha generado un ambiente de discordia en las filas del cuerpo policial. No se ve que dirija algún operativo de vigilancia, cuando resulta una premisa fortalecer la prevención del delito ante la hostilidad que aquí se vive día a día. Insiste la mayoría de la tropa que se requiere de un cambio radical, tanto de Campos González quien ya lleva tres años al frente de esa encomienda que, de plano, le ha quedado muy grande. También apremian relevos en la Ussi norte y sur lo que derivaría la remoción de los marinos Rogelio Valenzuela Sánchez y Adalberto Nambo Leyva. De otra forma, se corre el riesgo de que continúe la violencia en esas demarcaciones de la ciudad. Y, es que para nadie es un secreto que la seguridad pública constituye hoy la más alta prioridad para la sociedad cajemense. En ese sentido resulta fundamental que desde su encargo los responsables superiores mantengan una atención permanente, estratégica y decidida en ese rubro. En otros años, cuando igualmente imperaba una crisis de confianza hacia la corporación, el entonces titular de la Secretaria de Seguridad Pública del Estado, Adolfo García Morales, luego de visitar Cajeme y advertir ese sombrío panorama en la SSPM sugirió hacer un análisis y movimientos necesarios de personal operativo para mejorar la efectividad, pero desde entonces desoyeron su recomendación. Se espera que el nuevo comisario de Policía, Alfonso Tenango Vázquez, haga valer su autoridad y ponga fin a ese vacío que ha sido aprovechado por los citados mandos de Marina para sacar provecho, esto, de acuerdo a lo que se oye en radiopasillo… COMENTABA a mediados de semana que el ejemplo arrastra. Y es que lo ocurrido recientemente en Michoacán, donde un estudiante de 15 años privó de la vida a dos profesoras y difundió contenido previo en redes sociales, no puede verse como un hecho aislado, sino como una señal clara de alarma sobre lo que están absorbiendo nuestros adolescentes. Definitivamente somos lo que vemos. Hoy, más que nunca, se encienden los focos de alerta. Sería necesario retomar con seriedad el asunto de la atención integral a adolescentes, incluso traerlo de nuevo a una realidad local como Ciudad Obregón, donde hoy no existe una instancia cercana, sólida y funcional que atienda de fondo estas problemáticas como en su momento lo hacían instituciones especializadas. La descentralización, lejos de fortalecer, ha dejado vacíos que terminan afectando directamente a la sociedad y, en particular, a los jóvenes que requieren guía, contención y seguimiento real. Hace meses que cerraron el Instituto de Tratamiento y de Aplicación de Medidas para Adolescentes ITAMA de Cócorit, en una medida irrazonable, cuando para nadie es un secreto que se requiere de esa instancia para que se les de la atención adecuada de manera pronta y sin tanto burocratismo. Cuando comenzó a manejarse el cambio del ITAMA de Cócorit a Hermosillo dimitió al cargo su entonces titular Diana Platt Salazar, quizás por esta misma disposición que quiérase o no ha afectado a las familias que afrontan serios problemas con menores de ambos sexos que cada vez más muestran conductas que van más allá de lo antisocial al involucrarse en actividades como el sicariato, narcomenudeo y otras ilícitas ocupaciones que al final a muchos les ha costado la vida. Es necesario subrayar que no es suficiente contar con una agencia del Ministerio Público especializada en materia de adolescentes si su función es meramente reactiva o sancionadora. Se necesita mucho más: instalaciones adecuadas, personal altamente capacitado, estructura firme y una visión preventiva. Porque lo que estamos viendo ya no es un caso aislado, es una alerta que sacude, que trastorna y que exige actuar antes de que estas conductas se sigan replicando…EN OTRO TEMA de demasiada importancia, hay una realidad que incomoda, pero que ya no puede seguir ignorándose: el desempeño de la Defensoría Pública del Estado de Sonora. En teoría, estos abogados representan la garantía mínima de defensa para cualquier ciudadano que no cuenta con recursos. En la práctica, cada vez son más las voces que señalan lo contrario. Se ha tenido conocimiento, de manera reiterada, de usuarios que coinciden en lo mismo, defensores no se comunican con ellos antes de las audiencias, que no conocen a fondo el caso que están representando, que no se preparan como debieran para asumir la defensa de una persona privada de su libertad. Y eso no es un detalle menor, es grave. Porque cuando alguien enfrenta un proceso penal, lo único que tiene frente al poder del Estado es su defensa. Y si esa defensa es débil, improvisada o simplemente formal, el sistema pierde equilibrio. Hoy pareciera que en algunos casos la función del defensor público se ha reducido a cumplir con un requisito del sistema penal acusatorio, estar presente en audiencia, en atención al principio de concentración. Pero solo estar, no es defender. Y ahí es donde radica el problema. Una defensa real implica estudio, estrategia, contacto con el imputado, análisis de datos de prueba y confrontación jurídica. No se trata de asistir, se trata de actuar y esto lo sabe el titular de la dependencia, Ramón Alejandro Acosta Cortez. Lo que resulta lamentable es que, en lugar de proteger los derechos de los ciudadanos cuando son vulnerados, en algunos casos la actuación se percibe pasiva, distante, limitada. Y eso tiene consecuencias. Porque una mala defensa no sólo afecta un caso, puede definir la vida de una persona…Luego seguimos, Dios mediante.

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