Por Jesús Palomares / MO

Un total de 37 familias de la etnia guarijía, asentadas en la comunidad Makurawe, están cerca de obtener la certeza legal sobre las tierras que habitan, tras gestiones impulsadas por el Ayuntamiento de Álamos.

De acuerdo con el vocero indígena Héctor Zayla Enríquez, el proceso contempla la donación de 17 hectáreas por parte de la empresa minera Los Peñoles, lo que permitirá a las familias contar con un título de posesión y avanzar en la mejora de sus condiciones de vida.

Explicó que, una vez concretada la regularización, se buscará el apoyo de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) para la construcción de viviendas en beneficio de los habitantes del lugar.

Recordó que las familias guarijías se establecieron en ese terreno desde el año 2000 y, con el paso del tiempo, han logrado acceder a servicios básicos como agua potable y energía eléctrica, aunque la certeza jurídica de la tierra seguía pendiente.

Zayla Enríquez aclaró que este avance no está relacionado con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) ni con el Plan de Justicia, el cual, señaló, mantiene diversos temas sin resolver.

En ese contexto, informó que el plantón que mantienen integrantes de la etnia en la Coordinación Regional del INPI, en San Bernardo, fue pausado temporalmente por el periodo vacacional, aunque será retomado para exigir el cumplimiento de más de diez puntos pendientes.

“Está a punto de lograrse la regularización, pero no por el Plan de Justicia, que sigue muy lento”, puntualizó.

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