Redacción / El Tiempo

EMPLEO EN CRECIMIENTO

El anuncio del gobernador Alfonso Durazo Montaño sobre la generación de más de 23 mil empleos formales en el primer trimestre de 2026 refleja una dinámica positiva en la economía de Sonora, particularmente en sectores como agricultura, ganadería y comercio. Los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social respaldan un arranque sólido de año, lo que sin duda es una buena señal en un contexto económico nacional e internacional complejo. Sin embargo, más allá de la cifra, el análisis debe centrarse en la calidad de esos empleos. No es lo mismo generar plazas temporales o de baja remuneración que consolidar trabajos estables, bien pagados y con prestaciones completas. Además, el crecimiento trimestral contrasta con el incremento anual más moderado, lo que obliga a mirar con cautela el comportamiento del empleo a largo plazo. El reto para el gobierno estatal no es solo mantener el ritmo, sino diversificar las oportunidades laborales y fortalecer sectores de mayor valor agregado.

GANADERÍA ENTRE ESPERANZA Y PRESIÓN ECONÓMICA

La expectativa de reapertura de la frontera para la exportación de ganado, planteada por Juan Ochoa Valenzuela, refleja el ánimo de un sector que ha enfrentado uno de sus periodos más complicados en años recientes. Aunque Sonora se mantiene libre del gusano barrenador, la realidad es que los productores han tenido que lidiar con factores igual de severos: sequía prolongada, reducción del hato ganadero y la caída en los precios al verse obligados a comercializar en mercados nacionales. La diferencia de hasta 40% respecto al mercado estadounidense no es menor; representa pérdidas importantes que afectan directamente la viabilidad del sector. La reapertura, de concretarse, sería un respiro necesario, pero no soluciona los problemas estructurales que arrastra la ganadería. El cambio climático, la falta de agua y la necesidad de modernizar prácticas productivas siguen siendo retos urgentes. Más allá del optimismo, el momento exige estrategias de largo plazo que permitan al sector resistir crisis futuras y no depender exclusivamente de factores externos como la apertura o cierre de fronteras.

VAN POR LEY DE LA TARIFA SOCIAL

El inicio del parlamento abierto sobre la Ley de Tarifa Social en Sonora representa un paso relevante hacia la construcción de políticas públicas más incluyentes, pero también abre un debate necesario sobre su viabilidad real. La propuesta impulsada desde el Congreso, con participación de legisladoras como María Eduwiges Espinoza Tapia, busca dar certeza jurídica a subsidios dirigidos a sectores vulnerables, lo cual es positivo en un estado donde el acceso a servicios básicos sigue siendo desigual. Sin embargo, el reto no está en definir el concepto, sino en garantizar su correcta aplicación. Sin reglas claras de financiamiento y sin mecanismos de supervisión efectivos, el riesgo es que la tarifa social se convierta en una medida discrecional o limitada en su alcance. Además, es fundamental evitar que estos apoyos se politicen o se utilicen con fines electorales. El parlamento abierto permite escuchar voces ciudadanas, pero su valor dependerá de que esas opiniones realmente incidan en el diseño final de la ley. La intención es correcta; ahora el desafío es que se traduzca en beneficios concretos, sostenibles y transparentes para quienes más lo necesitan.

ALERTA GLOBAL CON IMPACTO LOCAL

La advertencia de Máximo Torero Cullen sobre los efectos económicos de un conflicto prolongado en Medio Oriente no debe tomarse a la ligera, pues anticipa un escenario que podría replicar las tensiones vividas durante la pandemia de Covid-19. El encarecimiento de insumos clave como fertilizantes y combustibles, sumado a la posible reducción en la producción agrícola, amenaza con detonar una inflación alimentaria que impactaría directamente en los hogares. Este tipo de crisis no se queda en lo internacional: termina reflejándose en los precios de la canasta básica, en las tasas de interés y en el poder adquisitivo de las familias. El riesgo de un ‘efecto dominó’ es real, especialmente si el conflicto se prolonga más allá de unos meses. Para países como México, con alta dependencia de insumos externos y vulnerabilidad en sectores productivos, el impacto podría ser significativo. Más que esperar a que el problema escale, los gobiernos deben anticiparse con políticas que fortalezcan la producción interna y mitiguen la dependencia externa. La lección del Covid fue clara: las crisis globales siempre terminan golpeando lo local.

PERCEPCIÓN QUE PESA MÁS QUE LOS DATOS

El reconocimiento de Patricia Armendáriz sobre la percepción ciudadana de mayor corrupción es, más que una autocrítica, una señal de alerta política para Morena. En el ejercicio del poder, no basta con sostener que los indicadores no confirman un problema; si la gente lo percibe, el daño ya está hecho. La percepción pública tiene un peso determinante en la legitimidad de cualquier gobierno, y cuando esta apunta hacia un aumento en la corrupción, se convierte en un problema estructural, no solo de imagen. Lo relevante de esta declaración no es si existen o no datos concluyentes, sino que desde el propio partido se reconoce un desgaste en la narrativa de combate a la corrupción, uno de los pilares del movimiento. Ignorar este fenómeno sería un error estratégico. Morena enfrenta el reto de cerrar la brecha entre discurso y percepción, lo cual implica no solo combatir irregularidades, sino comunicar con claridad resultados y sanciones. En política, la confianza se construye con hechos, pero también se pierde con la percepción.

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