Martín alberto Mendoza
IMPERA LA DESILUSIÓN ENTRE LA CIUDADANÍA CAJEMENSE ANTE LA LLEGADA TARDE DE POLICÍAS Y SOLDADOS A ESCENAS DE MORTALES EPISODIOS; ¿QUÉ ESTÁ FALLANDO O QUÉ LES IMPIDE ACTUAR CON MÁS PRECISIÓN PARA EVITAR HOMICIDIOS?; EN OTROS TIEMPOS HA QUEDADO DEMOSTRADO QUE SI SE PUEDE Y SE HAN IMPEDIDO HOMICIDIOS CON LA CAPTURA DE FALLIDOS CRIMINALES; Y, EN EL PEOR DE LOS ESCENARIOS HAN DETENIDO A CRIMINALES EN FRANCA HUIDA; EN PLENA TARDE DEL MARTES EN UNO DE LOS PUNTOS MÁS TRANSITADOS DE CAJEME, LA VIOLENCIA VOLVIÓ A IMPONERSE SIN EL MENOR RECATO; UN HOMBRE DEDICADO A LA VENTA DE AUTOS FUE PERSEGUIDO POR SUJETOS ARMADOS HASTA SER ALCANZADO Y EJECUTADO EN UNA ZONA ALTAMENTE CONCURRIDA; FUE EN EL ENTRONQUE DE LA MICHOACÁN Y BULEVAR RAMÍREZ, A ESCASOS METROS DE LA ENTRADA A LA COLONIA LIBERTAD; SE TRATA DE UN PUNTO DONDE CONVERGEN DIVERSOS NEGOCIOS, ENTRE ELLOS UNA GASOLINERA, UNA FARMACIA, EXPENDIOS Y COMERCIOS QUE REGISTRAN FLUJO CONSTANTE DE PERSONAS; NO FUE DE NOCHE, NO FUE UN LUGAR AISLADO FUE CON EL SOL ENCIMA Y LA CIUDAD EN MARCHA; PERO TAMBIÉN HAY ALGO ALARMANTE; LA CAPACIDAD DE ASOMBRO DE LA SOCIEDAD SE ESTÁ EXTINGUIENDO; LAS AUTORIDADES ESTÁN FALLANDO; NO HAY PRESENCIA EFECTIVA, NO HAY REACCIÓN OPORTUNA, NO HAY RESULTADOS VISIBLES; NO ES POSIBLE QUE, EN UNA ZONA COMERCIAL, TRANSITADA, CON LA LUZ DEL DÍA, SE EJECUTE A UNA PERSONA SIN QUE EXISTA UNA RESPUESTA INMEDIATA QUE CONTENGA, QUE INVESTIGUE Y QUE GENERE CONSECUENCIAS; CAJEME NO NECESITA MÁS EXPLICACIONES, NECESITA RESULTADOS; PORQUE CUANDO EL CRIMEN ACTÚA SIN MIEDO Y LA AUTORIDAD NO RESPONDE CON FIRMEZA, EL MENSAJE ES CLARO; AQUÍ SE PUEDE HACER LO QUE SEA Y A LA HORA QUE SEA; Y ESO, SIMPLEMENTE, NO SE PUEDE PERMITIR; QUE NO SE OLVIDE, SOMOS EL ESPEJO DE LO QUE TOLERAMOS; SE AUSENTA FISCAL ESTATAL
SIN LA PRETENSIÓN de jorobar, pero que desilusión e impotencia experimentan no sólo testigos oculares de algún episodio violento, sino toda la población, ante la llegada tarde de los cuerpos policíacos e instituciones armadas ¿Qué está fallando o qué les impide actuar con más precisión para evitar homicidios? En otros tiempos ha quedado demostrado que si se puede y se han impedido homicidios con la captura de fallidos criminales y en el peor de los escenarios han detenido a criminales en franca huida. De que pueden hacerlo no existe la menor duda que sí. Pero es vital que combinen inteligencia con operatividad y agudicen sus sentidos para que sus patrullajes no sean en vano. También es importante que el ciudadano denuncie en el acto al 911 cualquier persecución o tiroteo para que se enciendan las alarmas de manera oportuna. No pueden quedarse como testigos mudos cuando otros están a punto de destruir una vida como les ha tocado presenciar a decenas de ciudadanos, pero en muchas de las ocasiones el terror los paraliza. Aunque hay quienes tienen el carácter de hasta acercarse a la víctima abatida y toman fotos que más tarde comienzan a circular en las redes sociales… JUSTAMENTE el martes a plena luz del día, en uno de los puntos más transitados de Cajeme, la violencia volvió a imponerse sin el menor recato. Poco después de las seis, un hombre dedicado a la venta de autos fue perseguido por sujetos armados hasta ser alcanzado y ejecutado en una zona altamente concurrida, ubicada en el entronque de la Michoacán y bulevar Ramírez, a escasos metros de la entrada a la colonia Libertad. Se trata de un punto donde convergen diversos negocios, entre ellos una gasolinera, una farmacia, expendios y comercios que diariamente registran flujo constante de personas. Una franja comercial activa que antier fue escenario de una amplia persecución y un asesinato consumado frente a todos, sin importar la hora, sin importar la exposición. El occiso, un hombre de aproximadamente 46 años de edad, quedó sin vida a bordo del vehículo que ofrecía para su venta, recostado frente al volante. Fue una ejecución directa, en movimiento, con plena impunidad y en un entorno donde, en teoría, debería existir vigilancia y capacidad de reacción inmediata. Lo más grave no es solo el hecho en sí, es el mensaje que deja. Los criminales se desplazan, persiguen y ejecutan en zonas abiertas, a plena tarde, como si no existiera autoridad alguna. No fue de noche, no fue en un lugar aislado, fue con el sol encima y con la ciudad en marcha. Pero también hay algo alarmante. La capacidad de asombro de la sociedad se está extinguiendo. En el mismo lugar de los hechos, niños observaban lo ocurrido, tomando un refresco, conversando con normalidad, como si la muerte ya fuera parte del paisaje. Ese nivel de normalización es una señal grave del deterioro social que estamos viviendo y eso es precisamente lo que tienen que analizar operadores policíacos y mandos militares. Es momento de hacer ajustes de estrategias y conjuntar el máximo los esfuerzos de todos… PARA ESTO, se requiere que en el contexto de una reunión de la Mesa de Seguridad surjan aportes del comisario de Policía, Alfonso Tenango Vázquez, así como del director operativo, Erick Gabriel Campos González. Lo mismo debe hacer el titular de la Policía Estatal, José Guadalupe Martínez Lavariega. Igualmente, Carlos Alberto Flores del AMIC, el comandante de la 2da Región Naval con sede en Guaymas el almirante Juan Martín Aguilar Morales, cuyo personal de la Secretaria de Marina juega un papel crucial. Lo mismo que las fuerzas castrenses de Defensa, antes Sedena, junto con Guardia Nacional… HAY QUE ENFATIZAR que es aquí donde la exigencia debe ser clara y directa. Las autoridades están fallando. No hay presencia efectiva, no hay reacción oportuna, no hay resultados visibles. No es posible que, en una zona comercial, transitada, con la luz del día, se ejecute a una persona sin que exista una respuesta inmediata que contenga, que investigue y que genere consecuencias. Cajeme no necesita más explicaciones, necesita resultados. Cada hecho como este confirma lo que la ciudadanía ya percibe, que la estrategia no está funcionando, que la coordinación es débil y que la capacidad de control se está perdiendo. Porque cuando el crimen actúa sin miedo y la autoridad no responde con firmeza, el mensaje es claro. Aquí se puede hacer lo que sea y a la hora que sea. Y eso, simplemente, no se puede permitir. Que no se olvide, somos el espejo de lo que toleramos… EN EL INICIO de la tarde de este martes comenzó a circular en redes sociales la noticia de que el Fiscal del Estado de Sonora, Gustavo Rómulo Salas Chávez, habría solicitado licencia por un mes por motivos de salud, y que en su lugar asumiría Ramón Tadeo Gradías Enríquez. Hasta el momento, la información no ha sido confirmada por canales oficiales, por lo que debe tomarse con la debida cautela. Más allá de los nombres, lo que verdaderamente importa es el estado que guarda la procuración de justicia en Sonora. Porque aquí no se trata de ‘cambiar de figura’ y esperar resultados distintos. Como dice el dicho, ‘para el caso es lo mismo Juan que Pedro’, si no hay un cambio real en la forma de operar. La Fiscalía no necesita relevos de escritorio, necesita dirección, tácticas y resultados. Desde luego, a nadie se le desea un mal de salud. Al contrario, se le desea pronta recuperación. Pero lo que sí urge y con carácter es un poco de salud para la institución, para la Fiscalía y para los sonorenses, que todos los días exigen algo más que explicaciones. Gradías Enríquez sería, aunque sea por un mes, quien asuma como figura clave en la toma de decisiones internas; y, por otro lado, el Lic. Jesús Francisco Moreno Cruz, en su carácter de vicefiscal de investigaciones, desde donde se conduce el pulso de las carpetas. Y aquí vale decirlo con claridad, no basta con mover la cabeza si el resto de la estructura permanece igual. Porque al final del día, no es quién llega o quién se va, es si algo realmente cambia… CUANDO AQUÍ se aborda el tema de los adolescentes involucrados en conductas delictivas, es necesario decirlo con claridad y sin rodeos. Una parte importante de la responsabilidad también recae en el núcleo familiar. No se puede seguir sosteniendo la idea cómoda de que todo es culpa del entorno o de la autoridad, cuando en muchos casos desde casa se construyen narrativas equivocadas, donde los hijos son vistos como ‘intocables’, incapaces de hacer daño, idealizados como si fueran ajenos a cualquier realidad. Habría que recordar que durante la administración 2012–2015, el entonces Secretario de Seguridad Pública Municipal, Fernando Isaac Apodaca Lauterio, impulsó con mucha enjundia programas sociales, culturales y de esparcimiento familiar que buscaban precisamente fortalecer el tejido social. Jornadas artísticas, actividades comunitarias y espacios de convivencia transmitían un mensaje de fondo orientado a acercar a las familias, involucrarlas y hacerlas parte de la solución. Incluso en las radiodifusoras se manejaba aquel eslogan que, aunque bien intencionado, reflejaba una realidad distorsionada, ‘mi niño es un dulce’. Y sí, para muchas madres y padres lo es, pero esa percepción no siempre coincide con la conducta real de los adolescentes en la calle. Hoy la situación exige un enfoque más firme. No se puede delegar toda la carga a las instituciones de seguridad o procuración de justicia. Es necesario un llamado enérgico a los padres de familia. Educar implica también poner límites, asumir responsabilidades y reconocer cuando algo no está bien. No basta con justificar ni encubrir, se debe orientar, corregir y, sobre todo, estar presentes. Aquí es donde debe centrarse el debate, en el deber real de cuidado, vigilancia y dirección que corresponde a los padres. No es posible seguir ignorando que, en muchos casos, la falta de supervisión, la permisividad excesiva o la ausencia de límites son factores que abonan directamente al problema. La autoridad no puede, ni debe sustituir lo que no se forma en casa, así de sencillo…Luego seguimos, Dios mediante.






