Cuando el cuerpo habla: una nueva mirada a los trastornos menstruales
Dra. Rosa Nalleli Estrada Urbalejo
Directora HGR1/ Ginecóloga y Obstetra
En los consultorios y hospitales, las historias se repiten: mujeres que han aprendido a aguantar. A aguantar el dolor, los ciclos impredecibles, los sangrados que interrumpen la vida. Durante años se les dijo que “así es ser mujer”. Pero la medicina ha avanzado y quienes trabajamos en salud —y también vivimos en un cuerpo femenino— sabemos que la menstruación no es un castigo ni un misterio: es un lenguaje. Y cuando cambia, está diciendo algo.
ADOLESCENCIA: CUANDO EL CUERPO ESTÁ APRENDIENDO A COORDINARSE
Los primeros años después de la primera menstruación suelen ser caos. El cuerpo está aprendiendo a coordinar sus hormonas y los ciclos pueden ser irregulares. Eso es normal. Lo que no debería normalizarse son los sangrados que dejan exhausta a una adolescente, el dolor que la obliga a faltar a la escuela o los meses sin menstruación. La investigación actual permite detectar antes condiciones como el síndrome de ovario poliquístico o alteraciones tiroideas, que antes se confundían con “cosas de la edad”.
VIDA ADULTA: CUANDO LA RUTINA Y EL ESTRÉS TAMBIÉN SE REFLEJAN EN EL CICLO
Entre los 20 y los 40 años el ciclo suele estabilizarse. Por eso, cualquier cambio repentino merece atención. El estrés laboral, los desvelos, el ejercicio excesivo o las variaciones de peso pueden alterar la ovulación. También pueden aparecer miomas, pólipos o endometriosis, que se manifiestan con dolor intenso o sangrados prolongados. Muchas vivimos años así creyendo que “así es nuestro cuerpo”, cuando en realidad existen tratamientos que mejoran mucho la calidad de vida.
SALUD EMOCIONAL: EL IMPACTO SILENCIOSO DE LA CARGA MENTAL
La carga mental no es una frase bonita: es una realidad fisiológica. Afecta el sueño, el apetito, la energía… y también el ciclo menstrual. Ansiedad, duelos, sobrecarga familiar o laboral pueden retrasar la menstruación o incluso detenerla. El cuerpo no distingue entre “estrés emocional” y “estrés físico”: simplemente responde. No hace falta una enfermedad para que el ciclo se desajuste, pero sí hace falta escucharlo sin culpa.
PERIMENOPAUSIA: LA ETAPA MÁS IMPREDECIBLE
10 años previos a la aparición de la menopausia, el ciclo vuelve a cambiar. La perimenopausia puede durar varios años y se caracteriza por reglas irregulares, sangrados más intensos o más escasos, bochornos y cambios en el estado de ánimo. Aunque es una transición natural, no todo se debe atribuir a la edad. Sangrados muy abundantes, intermenstruales o que aparecen después de meses sin menstruación deben evaluarse para descartar problemas.
MENOPAUSIA: CUANDO EL SANGRADO YA NO ES NORMAL
Es un solo día en nuestras vidas y este ocurre tras 12 meses sin menstruación, después de ese día todo se conoce como postmenopausia y cualquier sangrado en esta etapa debe considerarse anormal. No siempre es grave, pero siempre requiere revisión. La detección oportuna es la diferencia entre un susto y un problema mayor.
LA INVITACIÓN QUE TU CUERPO TE HACE
Los trastornos menstruales no son un castigo ni un destino inevitable. Son mensajes. A veces hablan de estrés, otras de desequilibrios hormonales y en ocasiones de condiciones que necesitan tratamiento. Lo importante es no ignorarlos.
Una visita ginecológica anual —aunque no haya molestias— permite detectar cambios a tiempo, resolver dudas y acompañar cada etapa con información confiable. En el IMSS la salud menstrual es salud integral y cuidarla es una forma de bienestar y autonomía.






