Por Lorenza Sigala
“Ante las graves omisiones y tras agotar todas las instancias…”, advirtió Lizeth Villalobos, vocera de COVAFAM, al anunciar el inicio de una huelga de hambre a las afueras del Congreso del Estado, donde el apoderado legal y abogado del movimiento, un hombre de 80 años decidió sumarse a la protesta en reclamo por el incumplimiento de un mandato judicial que ordena recursos para estancias infantiles.
El movimiento surge luego de que, en 2023, un juez federal ordenara al Congreso de Sonora, la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Educación destinar un monto de 2 millones de pesos para el funcionamiento de estancias infantiles. A tres años del fallo, el recurso no ha sido entregado.
De acuerdo con las manifestantes, en aquel entonces operaban 52 estancias; sin embargo, para 2026 apenas sobreviven 32, lo que —aseguran— gracias al abandono institucional hacia la educación inicial y la niñez vulnerable.
Villalobos señaló que la huelga de hambre representa una medida extrema ante la falta de diálogo con autoridades estatales y la cerrazón institucional. “Estamos poniendo nuestras vidas en riesgo”, expresó, al tiempo que hizo un llamado a la Comisión Estatal de Derechos Humanos para que intervenga y supervise las condiciones de quienes participan en la protesta.
Indicó que, en esta primera etapa, dos personas iniciaron el ayuno —incluido el adulto mayor de 80 años—, aunque existe una lista de al menos 15 personas dispuestas a sumarse progresivamente.
Durante la manifestación, paramédicos de la Cruz Roja acudieron para valorar el estado de salud de los participantes y dar seguimiento a sus condiciones físicas mientras se prolonga la protesta.
Por su parte, el abogado de la organización, Jorge García Ramírez, advirtió sobre la gravedad del conflicto y el nivel de compromiso asumido por quienes participan en la huelga.
“Que los gobiernos y los gobiernos del Estado, que hay niveles de gobierno, entiendan que va en serio. Y en todo caso, si se lleva más tiempo y todavía le apuesta al desgaste social y de la vida, pues aquí está la mía.”, declaró, al subrayar que la exigencia no solo es presupuestal, sino también un reclamo por el derecho a la educación inicial y la dignidad de la niñez en Sonora.
La protesta se mantiene de forma indefinida frente al Congreso del Estado, mientras los inconformes exigen el cumplimiento del mandato judicial y la asignación inmediata de los recursos que, aseguran, pudieron evitar el cierre de decenas de estancias infantiles en la entidad.






