Deniss Cabrera/MO

Más allá de la producción de plantas, el Vivero Ania de ITESCA se ha convertido en un laboratorio viviente para estudiantes de diversas carreras, quienes aprenden sobre las plantas nativas y su importancia en el entorno.

Karla Zapata, profesora y encargada del vivero, señaló que actualmente son 20 estudiantes los que forman parte del proyecto; siete de ellos realizan su servicio social y el resto son voluntarios.

Entre los proyectos de investigación que se tienen, señaló, se encuentra trabajar en recrear especies nativas, además de que se ha participado en campañas de reforestación.

En el vivero se cuenta con estudiantes de todas las carreras, desde administración, gestión ambiental, industria y hasta informática, lo que acerca la educación ambiental a diversas áreas.

Cabe mencionar que hace meses en el vivero se recibieron larvas de la mariposa cuatro espejos, proyecto con el cual se han sumado a la conservación de esta especie endémica.

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