Martín alberto Mendoza Salazar
RECONOCE TENANGO VÁZQUEZ INCREMENTO DE ROBO DE MOTOCICLETAS EN CAJEME; CIFRAS SON EXCESIVAMENTE ELEVADAS ALTAS Y ANTE ESTO EL JEFE POLICÍACO DEJA EN CLARO, UN EJERCICIO DE HONESTIDAD INSTITUCIONAL QUE POCAS VECES SE OBSERVA; DURANTE AÑOS, LA TENDENCIA FUE MINIMIZAR LOS PROBLEMAS O MAQUILLAR LAS ESTADÍSTICAS, MIENTRAS LA CIUDADANÍA CONTINUABA ENFRENTANDO UNA REALIDAD MUY DISTINTA EN LAS CALLE; RECONOCER EL PROBLEMA NO LO RESUELVE; PERO CONSTITUYE EL PRIMER PASO PARA ASUMIR LA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE LA SITUACIÓN; SIN EMBARGO, EL FENÓMENO PARECE EXTENDERSE MUCHO MÁS ALLÁ DE LAS ZONAS URBANAS; HABITANTES Y PRODUCTORES DE DIVERSOS CAMPOS AGRÍCOLAS DE LA REGIÓN SEÑALAN QUE LOS ROBOS SE HAN CONVERTIDO EN UNA PREOCUPACIÓN COTIDIANA; PRINCIPALMENTE EN LA JURISDICCIÓN DE LA COMISARÍA DE PUEBLO YAQUI; DEBIDO A LA NULA VIGILANCIA POLICÍACA EN ESE CENTRO POBLACIONAL Y COMUNIDADES ALEDAÑAS; DICEN QUE ES MÁS EL TIEMPO QUE EMPLEA EL COMANDANTE JOSÉ ANTONIO ANGULO REYES EN SOSTENER CONFLICTOS CON EL PERSONAL QUE EN RENDIR RESULTADOS; SU TRATO ES HOSTIL Y DÉSPOTA CON LOS ELEMENTOS A SU CARGO AL SENTIRSE PROTEGIDO POR SUS SUPERIORES; LO MISMO SUCEDE CON POLICÍAS DE LA COMISARÍA DE LA COLONIA MARTE R. GÓMEZ; DEBIDO A QUE SOLO SE LES VE A POLICÍAS PATRULLANDO POR LA NORMAN E. BORLAUG, FRESNO Y 900; PERO NO HAY PRESENCIA INSTITUCIONAL EN LUGARES POBLADOS DONDE PRECISAMENTE SE COMETEN LOS LATROCINIOS; HACEN FALTA MANDOS MEDIOS CON CAPACIDAD, INTELIGENCIA E INSTITUCIÓN; SE REQUIERE QUE ELLOS RESUELVAN LOS HURTOS; CAJEME REQUIERE DE MAYOR ATENCIÓN DE LA COMISIÓN ESTATAL DE BÚSQUEDA DE PERSONAS; AL INCREMENTARSE DESAPARICIONES EN MAYO; NADA SE SABE DE “EL OAXACO”
A RAÍZ DE QUE ayer abordamos el tema de las motocicletas en dos vertientes, una relacionada con los constantes accidentes viales en que se ven involucradas y, la otra en cuanto a que en los últimos meses se han convertido en atracción de los ladrones y en sí en materia del delito ante su frecuente robo. Hay que reconocer la postura del Secretario de Seguridad Pública Municipal, Alfonso Tenango Vázquez, luego de que en reciente declaración reconoció que el hurto de ese tipo de livianas unidades mantiene cifras excesivamente altas y ante esto el jefe policíaco deja en claro, un ejercicio de honestidad institucional que pocas veces se observa. Durante años, la tendencia fue minimizar los problemas o maquillar las estadísticas, mientras la ciudadanía continuaba enfrentando una realidad muy distinta en las calles. Reconocer el problema no lo resuelve, pero constituye el primer paso para asumir la responsabilidad que exige la situación. Sin embargo, el fenómeno parece extenderse mucho más allá de las zonas urbanas. Habitantes y productores de diversos campos agrícolas de la región señalan que los robos se han convertido en una preocupación cotidiana, principalmente en la jurisdicción de la Comisaría de Pueblo Yaqui, debido a la nula vigilancia policíaca no solo en ese centro poblacional, sino en campos agrícolas y comunidades aledañas. A qué se dedicará el comandante de esa demarcación, José Antonio Angulo Reyes y el personal a su mando con quien por cierto mantiene constantes conflictos…LO MISMO sucede con policías de la Comisaría de la colonia Marte R. Gómez que dirige José Eduardo Jaramillo Soto, debido a que solo se les ve patrullando por la Norman E. Borlaug, Fresno y 900, pero no hay presencia institucional en lugares poblados donde precisamente se cometen los latrocinios…AHORA BIEN, ya no se trata únicamente de motocicletas. También se reporta el robo de los acumuladores o baterías de tractores, piezas mecánicas, implementos agrícolas y diversos equipos indispensables para el trabajo del campo. Para muchos productores, estas pérdidas representan un golpe directo a su patrimonio y a su capacidad de seguir generando empleo y producción. La percepción que prevalece entre numerosos ciudadanos es preocupante: existe una sensación de ausencia de vigilancia efectiva en amplias zonas rurales. Mientras tanto, algunos señalan que los esfuerzos policiales parecen concentrarse en revisiones menores o infracciones administrativas, cuando la prioridad debería estar enfocada en combatir los delitos que verdaderamente afectan a las familias y a quienes viven de su trabajo. La seguridad pública no puede medirse únicamente por el número de patrullas en circulación o por los comunicados oficiales. Se mide por la tranquilidad de quien deja estacionada su motocicleta, por el productor que amanece sin encontrar las baterías de su tractor y por la confianza de las personas para desarrollar sus actividades sin convertirse en víctimas de la delincuencia. Porque cuando el robo se normaliza y la ciudadanía comienza a asumir que perder una motocicleta, una herramienta o parte de su equipo de trabajo es algo cotidiano, el problema ya no es únicamente de seguridad. Es una señal de que el Estado está perdiendo terreno frente a quienes han decidido vivir al margen de la ley…ESTE ASUNTO debería preocuparnos a todos. Porque el robo en los campos agrícolas va mucho más allá de una simple pérdida económica, debido a que cuando ladrones se llevan piezas de tractores o implementos agrícolas, se detiene el trabajo, se afectan las cosechas y se golpea directamente al patrimonio de las familias que viven en esas zonas y que están sumamente golpeados por la economía. No hay que olvidar que el hurto de maquinaria o implementos está severamente sancionado por la ley y quienes los cometen podrían alcanzar penas de hasta diez años de prisión en Sonora. Por eso, hace falta que el Grupo de Investigaciones de la Policía Municipal se active verdaderamente como sucedía en antaño. Incluso en el reciente pasado, se contaba realmente con mandos medios capaces que se encargaban de resolver los latrocinios, algunos de ellos fueron los ex comandantes Alfonso Lamadrid Balderrama, Sergio Valenzuela, Jesús Antonio Valdez Varela, Alberto Valdez Guerrero (QEPD), Belem Valenzuela, Martha Ofelia Ortega y los actuales jefes de unidad, José Daniel Navarro Salas y Miguel Roberto Beltrán Cuamea que han mostrado dotes de sapiencia, intuición e inteligencia en ese tipo de asuntos y otros de igual relevancia…MIENTRAS TANTO, las desapariciones de personas registradas durante el mes de mayo en Cajeme encendieron nuevamente las alertas, al acercarse la cifra a los 50 casos reportados. Muchos de estos solo en los colectivos de búsqueda, ante la falta de confianza de la población en las instituciones, particularmente la Fiscalía General de Justicia del Estado, ante la evidente falta de respuesta en las investigaciones que sólo pregonan realizan en la mayoría de los casos. La magnitud del problema va mucho más allá de las estadísticas. Cada desaparición representa una familia sumida en la incertidumbre, la angustia y la búsqueda constante de respuestas. Se trata de una de las expresiones más graves de la violencia que afecta a la región, con consecuencias que se prolongan mientras no exista información sobre el paradero de las víctimas. Los casi 50 casos registrados en un solo mes evidencian la persistencia de una problemática que continúa golpeando a la sociedad y que exige atención, investigación y resultados por parte de las autoridades. Y quizás sea oportuno recordar que detrás de cada carpeta de investigación existe una madre que no duerme, un padre que no se resigna, hijos que siguen esperando y familias enteras que viven aferradas a una llamada, a una pista o a una noticia que les devuelva la esperanza…POR ELLO, quienes hoy tienen la enorme responsabilidad de encabezar las áreas especializadas en búsqueda y atención de personas desaparecidas no pueden permitirse ver los expedientes como simples números o estadísticas. Cada caso representa una vida humana y una familia que reclama respuestas. Resulta positivo que existan reuniones de trabajo, comunicados oficiales y expresiones institucionales donde se habla de sensibilidad, coordinación y acompañamiento a los colectivos de búsqueda. Sin embargo, esas manifestaciones deben reflejarse en resultados tangibles. Porque cuando en Cajeme las desapariciones continúan acumulándose mes tras mes, la percepción ciudadana difícilmente puede coincidir con el optimismo de los discursos oficiales. Se mide por las personas localizadas, por los casos esclarecidos y por las familias que finalmente reciben respuestas. Mientras eso no ocurra, seguirá existiendo una dolorosa distancia entre lo que se informa oficialmente y la realidad que viven todos los días las madres buscadoras de Sonora. Al incrementarse las cifras de desaparecidos, Cajeme debe ser considerado un punto neurálgico por la Comisión de Búsqueda de Personas para Estado de Sonora que dirige Dante Noel Talavera Nieblas y brindar mayores apoyos a los colectivos Guerreras Buscadoras de Cajeme y Rastreadoras de Ciudad Obregón, principalmente la primera por la intensa actividad que despliega tanto aquí, como en los municipios de San Ignacio Río Muerto, Bácum y hasta Guaymas como lo han hecho las integrantes de la organización que lidera Silvia Velázquez Rodelo que pareciera no tener un momento de respiro, pero a base de ese esfuerzo se han ganado la confianza de la ciudadanía…EN OTRO TEMA, ha transcurrido prácticamente un mes desde la detención de un mando policial activo de Cajeme por parte de autoridades federales, un hecho que en su momento ocupó titulares, generó posicionamientos oficiales y despertó un enorme interés público. Sin embargo, conforme han pasado los días, lo que ha predominado no ha sido la información, sino el silencio. No obstante, hasta este momento poco o nada se conoce respecto del avance de las investigaciones, de la situación jurídica del detenido o de los resultados obtenidos por las autoridades encargadas del caso de Norberto “N”, mejor conocido como “El Oaxaco”. La transparencia no debe existir únicamente cuando ocurre una detención mediática. También debe existir cuando llega el momento de informar qué ocurrió después. De lo contrario, se corre el riesgo de que la información pública quede reducida únicamente al impacto inicial de los hechos, dejando espacio a rumores, especulaciones y versiones encontradas…Luego seguimos con el tema, Dios mediante.





