Martín Alberto Mendoza
DE NUEVA CUENTA, QUEDÓ DE MANIFIESTO QUE LA VIOLENCIA CONTINÚA SIN DAR TREGUA EN CAJEME; AMANECIMOS CON UN NUEVO HECHO DE ALTO IMPACTO, LUEGO DE QUE UNA PERSONA FUERA PRIVADA DE LA VIDA EN EL CEMENTERIO ‘EL POLVORÍN’ DE LA COMISARÍA DE ESPERANZA, POCO ANTES DE LAS 6:00 DE LA MAÑANA; MÁS ALLÁ DE LAS CIFRAS Y LOS DISCURSOS, LOS HECHOS SIGUEN PRESENTÁNDOSE PRÁCTICAMENTE DE MANERA COTIDIANA, DEJANDO EN EVIDENCIA QUE LA VIOLENCIA SIGUE SIENDO UNO DE LOS PRINCIPALES DESAFÍOS PARA LAS AUTORIDADES DE LOS TRES NIVELES DE GOBIERNO; UN NUEVO EJECUTADO, UNA NUEVA FAMILIA AFECTADA Y UNA REALIDAD QUE NOS RECUERDA QUE EL PROBLEMA ESTÁ LEJOS DE ESTAR CONTENIDO; SIEMPRE RESULTA LAMENTABLE CONOCER DE UNA PERSONA PRIVADA DE LA VIDA, SIN IMPORTAR LA EDAD O CONDICIÓN; SIN EMBARGO, CUANDO LA VÍCTIMA ES TAN JOVEN, EL IMPACTO ES TODAVÍA MAYOR, PORQUE NO SOLAMENTE SE PIERDE UNA VIDA, SINO TAMBIÉN PROYECTOS, SUEÑOS, METAS Y UN FUTURO QUE APENAS COMENZABA A CONSTRUIRSE; LA TARDE DEL MARTES EL MUNICIPIO VOLVIÓ A SER ESCENARIO DE UN EPISODIO DE ALTO IMPACTO; SE HIZO EL HALLAZGO DE UNA PERSONA SIN VIDA EMBOLSADA EN UN TIRADERO DE BASURA EN URBI VILLA DEL REY; EL SOLO DATO ESTREMECE: PLENA TARDE, ZONA HABITACIONAL, FAMILIAS ENTRANDO Y SALIENDO DE SUS HOGARES, NIÑOS, TRABAJADORES, VECINOS HACIENDO SU VIDA DIARIA; Y EN MEDIO DE TODO ELLO APARECE NUEVAMENTE LA HUELLA BRUTAL DE LA DELINCUENCIA; ESA ES LA REALIDAD QUE SE VIVE EN EL MUNICIPIO; PODRÁN HABLARSE DE CIFRAS, DE COMPARACIONES CON AÑOS ANTERIORES, DE SUPUESTAS DISMINUCIONES O DE ESTADÍSTICAS ACOMODADAS AL DISCURSO OFICIAL; PERO LA CIUDADANÍA NO VIVE EN TABLAS COMPARATIVAS; LA CIUDADANÍA VIVE EN COLONIAS, EN CALLES, EN CASAS DONDE CADA DETONACIÓN, CADA HALLAZGO Y CADA PATRULLA QUE LLEGA TARDE AUMENTA EL MIEDO
EN LAS PRIMERAS horas de este jueves, otra vez quedó de manifiesto que la violencia sigue sin dar tregua en Cajeme. Amanecimos con un nuevo hecho de alto impacto, luego de que una persona fuera privada de la vida en el cementerio ‘El Polvorín’ de la comisaría de Esperanza, poco antes de las 6:00 de la mañana. Más allá de las cifras y los discursos, los hechos continúan presentándose prácticamente de manera cotidiana, dejando en evidencia que la violencia sigue siendo uno de los principales desafíos para las autoridades de los tres niveles de gobierno. Un nuevo ejecutado, una nueva familia afectada y una realidad que nos recuerda que el problema está lejos de estar contenido. Siempre resulta lamentable conocer de una persona privada de la vida, sin importar la edad o condición. Sin embargo, cuando la víctima es tan joven, el impacto es todavía mayor, porque no solamente se pierde una vida, sino también proyectos, sueños, metas y un futuro que apenas comenzaba a construirse. Y no puede uno evitar ponerse en los zapatos de la familia. Que tristeza. La edad de la víctima que fue levantada por las autoridades y trasladada al anfiteatro en calidad de desconocido fluctuaba entre los 25 y 30 años… APENAS LA tarde del miércoles, Cajeme volvió a ser escenario de un hecho de alto impacto. Después de que alrededor de las 16:00 horas, cuatro de la tarde fue reportado el hallazgo de una persona sin vida, presuntamente embolsada, en un basurero ubicado por la calle Jesús García, entre bulevar Urbi Villa del Rey y Antonio Caso. El solo dato estremece: plena tarde, zona habitacional, familias entrando y saliendo de sus hogares, niños, trabajadores, vecinos haciendo su vida diaria, y en medio de todo ello aparece nuevamente la huella brutal de la delincuencia. Esa es la realidad que se vive en Cajeme. Podrán hablarse de cifras, de comparaciones con años anteriores, de supuestas disminuciones o de estadísticas acomodadas al discurso oficial. Pero la ciudadanía no vive en tablas comparativas. La ciudadanía vive en colonias, en calles, en casas donde cada detonación, cada hallazgo y cada patrulla que llega tarde aumenta el miedo… HAY QUE HACER hincapié de que el problema no se resuelve diciendo que antes estábamos peor. No ocupa un gobierno con visión que mire solamente hacia atrás para justificar el presente. La visión verdadera es hacia adelante: evitar que estos hechos sigan ocurriendo, recuperar espacios, contener a los generadores de violencia y devolverles la tranquilidad a las familias cajemenses y sonorenses. Porque lo pasado, como dice la canción, pasado está. Lo urgente es lo que viene. Hoy Cajeme enfrenta una situación difícil, dolorosa y preocupante. Se habla de paz, se anuncian buenos resultados, se presume coordinación, pero la realidad golpea en las calles. Los hechos de alto impacto siguen ahí, frente a todos. Y quizá lo más grave es que se está perdiendo la capacidad de asombro. Antes, un hallazgo de esta naturaleza estremecía a toda la ciudad. Hoy pareciera que se suma a una lista más, a una cifra más, a una nota más. Pero no debe normalizarse. No podemos acostumbrarnos a vivir entre homicidios, cuerpos abandonados, familias encerradas por miedo y colonias convertidas en territorios de incertidumbre. Cajeme necesita más que boletines. Necesita resultados reales. Necesita presencia efectiva, investigación, inteligencia, prevención y autoridad. No simulación. No comparaciones. No discursos triunfalistas frente a una realidad que todos los días desmiente cualquier exceso de optimismo. Mientras una familia más pierde a alguien y una colonia más queda marcada por la violencia, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Hasta cuándo Cajeme seguirá contando muertos mientras las autoridades cuentan cifras? … EN AMBAS DEMARCACIONES, tanto en Esperanza como en la Delegación Poniente predomina un vacío de autoridad con los comandantes Juan Salazar Morales y Ernesto Luzanilla Herrera, quienes no cuentan con el perfil necesario para ocupar el cargo que erróneamente se les confirió, de ahí que resulta de suma importancia que el comisario Alfonso Tenango Vázquez y el director operativo Erick Gabriel Campos González le hagan enorme favor a la sociedad removiéndolos de esa encomienda. Se insiste que esta gente debe regresar a la tropa y recibir las horas indispensables de capacitación para que aprendan que no basta contar con el apadrinamiento de políticos, funcionarios y hasta de otros comandantes como sucedió con Salazar Morales que fue favorecido por el tercer maestre de Marina Rogelio Heriberto Valenzuela Sánchez cuando estaba al frente de la Ussi sur. Más adelante hablaré con mayor profusión del tema… EN IMURIS fue asesinado el comandante de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal, Juan Manuel Quintana Valenzuela. Contaba con 29 años de servicio. Era un buen trato de excelente trato con sus semejantes. Fue emboscado por un grupo de delincuentes. En otras ocasiones se ha comentado del honor que representa portar una placa, servir a la sociedad y formar parte de una corporación policial. Sin embargo, noticias como la del asesinato del comandante Quintana Valenzuela nos obligan a reflexionar sobre la realidad que enfrentan diariamente quienes dedican su vida a la seguridad pública. La pérdida de un mando operativo no solamente golpea a una institución; impacta a una familia, a sus compañeros y a toda una estructura de seguridad construida con años de esfuerzo, disciplina y sacrificio. Y si un servidor público armado, capacitado y con experiencia puede convertirse en objetivo de la delincuencia, la reflexión también debe alcanzar a toda la sociedad. La seguridad no es un problema exclusivo de las corporaciones; es una responsabilidad colectiva que exige respaldo, respeto y fortalecimiento permanente de nuestras instituciones. Descanse en paz el comandante Quintana Valenzuela. Honor a quien sirvió hasta el último momento. Sin duda se trata de un duro golpe para el comisario de la Policía Ministerial al perder a uno de sus mejores comandantes que trascendió por su mística y vocación de servicio… ESTO, nos hace recordar al extinto comandante de la antes desaparecida Policía Judicial del Estado y de Seguridad Pública en Cajeme Don Jesús Estrada Medina es hablar de uno de esos hombres que dejaron huella para siempre en la historia de la Policía Judicial del Estado y más aquí en Cajeme y quien también enfrentó y sorteó momentos difíciles en su carrera policial, pero nunca se dejó amedrentar absolutamente por nadie. Actuó como decía el extinto ex procurador de justicia, Abel Murrieta Gutiérrez, de frente y sin miedo. Lo más importante es que ganó todas las batallas. Era reacio y contó con el carácter para afrontar cada situación de riesgo. Eso sí, era muy desconfiado y quizás por ello sus enemigos no pudieron con él, porque si, los tenía y, no eran cualquiera clase de rufianes, sino gatilleros profesionales… QUIENES TUVIMOS el privilegio de conocerlo podemos describirlo como un ejemplo único, claro y permanente de honorabilidad, respeto, paciencia, objetividad, disciplina y vocación de servicio. Fue de esos mandos que nunca necesitaron levantar la voz para imponer autoridad, porque el respeto se lo ganó con su conducta, con su trabajo y con su ejemplo diario. Don Jesús Estrada Medina fue, de principio a fin, una persona genuina, forjada a golpe de esfuerzo, sacrificio y perseverancia. Perteneció a esa generación de investigadores que entendían que una placa no otorgaba privilegios, sino responsabilidades. Aún resuenan aquellas palabras que repetía a sus elementos: ‘No hay que parar, mis guerreros’. Una frase sencilla, pero que reflejaba su espíritu de lucha, constancia y compromiso con la institución. Su legado no se encuentra únicamente en los casos que investigó o en los cargos que desempeñó, sino en los hombres que formó y en los valores que transmitió. Porque por encima de cualquier jerarquía, siempre colocó la disciplina, la honestidad y el trabajo bien hecho. Hoy, cuando se habla de las raíces de la vieja Policía Judicial del Estado, el nombre de Don Jesús Estrada Medina ocupa un lugar especial entre aquellos pilares que construyeron con dignidad, carácter y lealtad la historia de la investigación policial en Sonora. Y, hay que decirlo también: no era muy proclive a traer escoltas ni andar rodeado de guardaespaldas. Era duro de roer, pero sencillo…Luego seguimos, Dios mediante.





