Pablo Beltrán
La resaca mundialera
Y vaya que después de estar inmersos como mexicanos en los partidos del Tri y una gran euforia por sus cuatro victorias al hilo, después del trágico partido con Inglaterra, las cosas han vuelto a la “normalidad”.
Sí, una realidad que se veía venir, pues cuando iniciaron las fechas de la máxima fiesta deportiva, las cosas estaban en un estatus complicado y esta semana volvimos a ver una batería de sucesos que estaban agarrados solamente de un chorro de agua.
De lo más relevante, las negociaciones del Tratado de Libre Comercio ( T-Mec), que desde días antes del último partido de la selección ya asomaba la noticia del descalabro en sus gestiones de firma, pero que esta semana ya quedó el avance que nos quedamos con un Tratado pero sin lo “Libre”, lo que significa que persistirá una especie de sociedad con los gringos -y canadienses- pero con aranceles, lo que resulta algo así como un maridaje sin amor, pero lo peor del caso, es que este tratado descafeinado, será sujeto a revisiones anuales, lo que por supuesto generará inseguridad jurídica con la consecuente desconfianza de los inversionistas.
A partir del 20 de julio viene la parte definitiva de lo que será en claro este Tratado, que para muchos viene mas chueco que un cigüeñal, pues las cosas en apariencia ya no serán igual y Dios nos agarre confesados con la muy posible pérdida masiva de empleos con la muy predecible partida de capitales.
Este verano será decisivo para el futuro económico del país y mas vale poner los “santos de cabeza” a ver qué se puede rescatar de este ya aparente maltrecho pacto, que solo quedará en la historia, de cuando México metió sus narices al primer mundo.
Pero la pregunta del millón es: ¿qué habrá pasado realmente para que los gringos nos dieran la espalda en algo que ya se había convertido hasta en un modo de vida?
Hay quienes dicen que fueron malas las negociaciones de Ebrard, otros dicen que el tema de Rocha Moya, algunos que la reforma judicial, otros que las ligas al Foro de Sao Paulo, o quizá un poco de la combinación de todos estos factores, dijeran los restantes.
Pero mientras la efervescencia de la caída del Tratado estaba en al aire, se vino con todo una nube para desplazar la nefasta noticia, algo así como la Caja China, pues un tema prácticamente baladí tomó por días al colectivo desde el foro mañanero, para darle espacio a la ya famosa “llevada” del Mayo a Estados Unidos, con buenos “llegues” al FBI por haber presumido el operativo, pero aún más señalado, el ex embajador estadunidense Ken Salazar, que en estos días resultó más boleado que el negro de la feria.
Y no era para menos, pues el diplomático había filtrado hace unos días que en su libro intitulado “Mi lucha por una América inclusiva” vendrán algunos fragmentos dedicados al expresidente López Obrador, el cual, al decir del demócrata, estuvo muy preocupado e inquieto en los días posteriores a la captura del capo sinaloense por lo que éste pudiera decir ante las autoridades del otro lado; situación que supuestamente se la dio a conocer un personaje al que identifica como “el susurrador”, cuya identidad sigue en reserva.
Y así, dentro de la misma semana, hasta la propia Fiscal General, se le fue encima a Salazar, a quienes las damas del poder no bajaron de mentiroso, obligando a este a salir a medios, aunque lo hizo para ratificar que el desconocía del operativo del FBI, bajo las palabras de ‘no era nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra operación”, dando el sesgo de la autonomía del buró federal de investigación con el gobierno central de Washington.
Pues sí, vuelve el tema de la soberanía a más no poder, retomándolo de los días previos al Mundial con el asunto de Maru Campos, nomás que ahora con la novedad de que el señalamiento contra los gringos -después de la tronada del Tratado- viene con más fiereza, a tal grado que se señala proteccionismo para un cartel en particular, lo que curiosamente no ha tenido la respuesta de los vecinos y es de esas veces que el silencio preocupa más que los gritos y sombrerazos, sobre todo, porque sigue en la mesa lo de los diez extraditables de Sinaloa, más el nombre en el aire de operadores políticos de altos vuelos, que al parecer están en los ojos del Tío Sam.
No se sabe a ciencia cierta que va a pasar en estas lides en los próximos días, pero hay quienes dicen que la aparente calma chicha lo es porque Donald Trump anda todavía muy ocupado con el tema de Irán y un poco en Croacia, pero que en cuanto se desocupe volverá a centrarse en América latina, en donde vaya que hay novedades con el regreso de la derecha -y la caída de la izquierda- en Colombia y Perú, que se suman al cambio conductual desde hace tres años para acá de Argentina, Ecuador, Paraguay, Bolivia y Chile.
Ni que decir de los ataques del periodista argentino Eduardo Feinmann contra la selección nacional, mucho menos de la respuesta desde el Foro mediático más alto del país, pues se fue la semana en desangeladas situaciones, pero ya veremos como calientan los motores para la que viene.
Así las cosas en la vuelta a la realidad…







