Dice el viejo y conocido refrán que “Recordar es vivir”, y cómo no añorar aquellas tardes de domingo donde el mejor plan familiar era ir al cine. Hoy acusan a Netflix de haber matado esa hermosa tradición, pero la verdad es otra: la nostalgia no murió, ¡nos la cobran muy cara!, los verdaderos culpables de que las salas de cine luzcan vacías son los altos costos de las entradas y esos precios de locura en las palomitas, los refrescos, los dulces o cualquier otra cosa que ahí se vende. Nuestros antojitos pasaron de ser un gusto popular a un verdadero lujo. De no ser por esa dolorosa realidad, familias enteras todavía llenarían las salas para compartir la emoción de un estreno. Porque es verdad, la magia del cine jamás se igualará en una pantalla pequeña; el cine se ve, se escucha y se siente mejor en el cine. Pero hoy, con el corazón lleno de recuerdos de lo que fue el majestuoso cine “Cajeme” con sus cientos de butacas, las noches estrelladas en el entrañable cine “Pitic”, el recordado cine “Obregón 70” o las funciones en el “Cinelandia”, los “Cinemas Gemelos de la 200” y los de “Plaza Tutuli”, el bolsillo se resiste ante los excesos de las grandes cadenas. Las cosas cambian, pero la economía no siempre aguanta el ritmo de la modernidad; es por eso que no queda más remedio que suspirar y quedarse en casita… El que con lobos anda, a aullar se enseña, y el que en terreno ajeno pisa, el pellejo arriesga… La música y la fama en ciertas regiones del país se han vuelto un boleto sin retorno. Prueba de ello es sin duda el reciente asesinato de José Adán Rodríguez, mejor conocido como Adán R, exvocalista de “Los Nuevos Rebeldes” —atacado a balazos apenas este domingo 5 de julio de 2026 en la cochera de su casa en el sector “Stanza Cantabria”—, su muerte destapó de nuevo esa cloaca de violencia que azota a Culiacán desde la cruenta guerra interna iniciada en septiembre de 2024. La lista de tragedias es larga y tiene memoria… Ahí quedan los nombres de Mario Alberto Barreto Domínguez, el sonorense apodado “Degezeta”, una joven promesa del género urbano de solo 22 años que fue acribillado el pasado miércoles 20 de mayo de 2026 frente al estadio de béisbol tras salir de un estudio de grabación; o el caso de Julio César Beltrán, el talentoso acordeonista del grupo “Arraigado”, ejecutado a plena luz del día en febrero de 2026 mientras conducía por el “Malecón Viejo”. Él fue parte de una agrupación que cobró notoriedad por interpretar narcocorridos alusivos a las facciones en disputa en Sinaloa… La maldición de la fama en tierras sinaloenses ya no distingue entre micrófonos de escenarios y pantallas de teléfonos. Hoy en día, los influencers y creadores de contenido corren exactamente con la misma suerte. El ejemplo más crudo es el de Camilo Ochoa Delgado, —“El Alusín”—, asesinado a tiros el 16 de agosto de 2025 en Temixco. Él, originario de Culiacán, había sido señalado previamente en volantes que circularon en la capital sinaloense de tener presuntos vínculos de lavado de dinero para “Los Chapitos”, descubriendo de la peor manera que los miles de seguidores en redes no blindan a nadie contra la dura realidad de las calles… Las cosas cambian, el peligro se moderniza, pero el final de la historia sigue siendo el mismo… Etcétera…





