Óscar Félix / MO
La crisis volvió a golpear al campo sonorense. Esta vez no fueron únicamente los bajos precios o los altos costos de producción, sino la falta de horas frío durante el invierno, que desplomó la productividad del trigo y dejó a cientos de productores con pérdidas millonarias.
Ante este panorama, Mónica Isabel Gutiérrez Figueroa, presidenta de la Asociación de Producción Agropecuaria Sonora-Sinaloa (APASS) y del Módulo de Riego UUPAURDR Número 1 Fuerte Mayo, lanzó un llamado urgente a los gobiernos federal y estatal para que se autorice un apoyo extraordinario que permita hacer frente a las pérdidas ocasionadas por esta contingencia climática.
La dirigente explicó que la disminución de horas frío impidió el desarrollo normal del cultivo, provocando una reducción de hasta dos toneladas por hectárea en los rendimientos.
“Un productor que normalmente cosechaba seis toneladas por hectárea, este ciclo apenas obtuvo cuatro. Es una pérdida enorme que golpea directamente el bolsillo de quienes viven del campo”, señaló.
Gutiérrez Figueroa recordó que este tipo de fenómenos naturales están contemplados dentro de los fondos de contingencia, por lo que pidió que dichos mecanismos se activen cuanto antes para evitar que la crisis financiera de los agricultores se agrave.
Además, informó que el sector también se mantiene a la espera del pronto pago de los Precios de Garantía del trigo panificable, recurso que será fundamental para ayudar a los productores a cubrir parte de las deudas acumuladas durante este ciclo agrícola.
“Definitivamente este ciclo no dejará ganancias. Lo único que queremos es no terminar endeudados y poder salir adelante para seguir produciendo”, expresó.
La presidenta de APASS manifestó su confianza en que el gobernador Alfonso Durazo Montaño continúe respaldando al sector agrícola.
“Tenemos toda la confianza en nuestro gobernador Alfonso Durazo, porque nunca nos ha dejado solos. Sabemos que con sus gestiones se podrá conseguir un apoyo que beneficie a las y los productores de Sonora”, concluyó.
Con una cosecha castigada por el clima, altos costos de producción y la incertidumbre por los apoyos, el campo sonorense enfrenta uno de los ciclos más complicados de los últimos años, mientras los productores esperan respuestas que les permitan evitar que las pérdidas se conviertan en una deuda imposible de pagar.





