Pablo Beltrán

A la caza del bárbaro

Y cuando estaba una de las cada vez más recurrentes crisis políticas en este país, en este caso, con ubicación geográfica en la parte peninsular del noroeste de México, de repente viene un ‘bazucazo’ que dejó perplejo a propios y extraños.

Sí, en los momentos en que Marina del Pilar Ávila Olmeda, titular del ejecutivo de Baja California estaba -y sigue- contra las cuerdas en un affaire de interacción con agentes extranjeros a fin de recuperar su visa y proteger incluso su libertad personal, se monta un operativo sin igual.

Audios y más audios estremecieron en estos días la política nacional, pues la gobernadora bajacaliforniana dio cuenta de su entrega a una negociación con los gringos, que dio mucho que hablar, sobre todo por su entreguismo inocultable, con un tufo de si no traición a la patria, cuando menos si de sumisión al extranjero, al llegarse al compromiso de entrega de información -de seguridad- en caso de ser necesario.

Ya vapuleada la gobernadora, bajo la premisa de que la mejor defensa es el ataque, entra en contra del exgobernador Jaime Bonilla (hoy del PT), señalándolo como la persona que le tendió la ‘trampa’ al haber tratado con éste el tema de la visa, de lo que nadie creyó, al haber un evidente distanciamiento de mucho tiempo e incluso encono por cuestiones de persecución política y legal, pues es de todos conocido que Bonilla es procesado actualmente por un delito de servidores públicos.

Y fue así, que el jueves, en el pico más alto de la crisis peninsular -con efectos nacionales-, salta un operativo pasado el mediodía que da lugar a una noticia que le da vuelta al país: un político de alto nivel ha sido detenido.

Al centrarse la gente en la nota, pudieron ver que no se trataba de Rocha, ni de Adán Augusto, ni de Américo, ni de Mario Delgado, ni de algún otro de los gobernadores, exgobernadores, o políticos que han estado en el ojo del huracán político/policiaco, sino de uno diverso.

Si señores, se anuncia ya entrada la tarde, que Ernesto Ruffo Appel ha sido detenido mediante un fuerte operativo de la Marina -no del Pilar- y FGR, por una orden de aprehensión del coloquialmente conocido delito de huachicol, al haberse involucrado a la empresa Ingemar, S.A. de C.V., de la cual es accionista, en determinados actos sobre manejo de combustibles.

La detención de Ruffo no es cosa menor, estamos hablando de un gobernador histórico -el primero de oposición al PRI en el siglo pasado- que puso en alto en 1989 el nombre de la democracia, ya que cuando la misma prácticamente no existía en el país, éste y un puñado de valientes -conocidos como los ‘Bárbaros del Norte’-, le hicieron un buen boquete al sistema.

Ahí está el nombre del hoy ‘cazado’, en compañía de Manuel J. Clouthier, Pancho Barrio, Rodolfo Elizondo, Fernando Canales Clariond, incluso hasta nuestro conocido Adalberto Rosas, entre otros, a los cuales Carlos Castillo Peraza les dio tal mote de ‘Bárbaros’, porque su estilo era práctico, de frente, con una orientación de ganar elecciones, más allá de lo estrictamente doctrinal o ideológico, pues a final de cuentas lo que se pretendía era frenar la hegemonía, y dejar bien asentada la democracia y la alternancia.

Sea como sea, siempre dieron la gran pelea y no por nada se vino la conquista de la oposición en varios estados, desde Chihuahua (1992), Guanajuato (1995), Jalisco (1995), Nuevo León (1997), Querétaro (1997); sin dejar de mencionar, el duro padecimiento de los llamados fraudes ‘patrióticos’ del PRI en Sonora en 1985, Chihuahua en 1986 y Guanajuato en 1991, en donde les despojaron del triunfo a Adalberto Rosas, Francisco Barrio y Vicente Fox.

De a tiro el PRI ya no los aguantaba y así la oposición del norte como pivote, con la del centro y el sur, tomaron por primera vez la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados en 1997, logrando el control en conjunto con el PRD, en el mismo año en que Cuauhtémoc Cárdenas conquistara el entonces Distrito Federal, en las primeras elecciones en ese rincón de patria.

Y claro que todo lo anterior fue el preámbulo para sacar al entonces ‘partido invencible’ de Los Pinos.

Esto es un poco de remembranza para los que han dejado al olvido estos pasajes, pero de lo que se puede deducir que Ruffo, de la manera que sea, es uno de los precursores de la democracia en este país.

Lo que haya pasado después con la democracia en México, pues ya fue responsabilidad de otra generación, la cual ya pudo obrar sobre una base más sólida, con todo y las imperfecciones de este modelo de organización política, convertido en una forma de vida.

Ahora Ruffo se encuentra en el banquillo de los acusados y se cree que ello es más por una motivación política que por una seria y sólida carpeta de investigación, pues a su edad (74) el exgobernador día a día se paseaba campante por las calles de Ensenada, sabedor incluso de la investigación de huachicol desde el año pasado en donde ya lo mencionaban como accionista de una empresa que participó en cierta logística.  Siempre dio la cara e incluso nunca se fue ni al juicio de amparo para salvaguardar su integridad, pudiendo incluso irse a radicar al extranjero.

Dicen los que conocen, que el operativo de la ‘caza del bárbaro’, pudiera estar diseñado para manchar a un ícono histórico y a la oposición con el tufo del huachicol en estos momentos en que los ojos están por otro lado, o bien, para asegurar el triunfo del actual oficialismo en la Baja Norte en 2027, ante la deteriorada imagen de la dama que, en el afán de salvar su pellejo, ha dado tropiezo tras tropiezo.

También se dice por los rumbos de la península, que los errores de Marina del Pilar quizá no eran suficientes para que el morenismo abandonara la gubernatura en el año entrante; pero que el efecto Ruffo, pudiera ser el ingrediente adicional con el cual ‘el chirrión se les pudiera salir por el palito’. Ya veremos.

Durante las próximas horas se sabrá si el norteño ex gobernador se queda recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano dentro de la causa penal 253/2026, o bien, si recupera su libertad.

La moneda está en el aire…y la historia también.

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