Ciudad de México. Es verano, los estudiantes salieron de vacaciones y los aeropuertos comienzan a llenarse. Las playas y los principales destinos turísticos del país reciben a millones de viajeros que buscan descansar y aprovechar una de las temporadas más esperadas del año.
Pero mientras las maletas se preparan y las reservaciones aumentan, la ciberdelincuencia está lista para causarle un daño financiero a todo aquel que, por aprovechar una buena oferta, cae en una estafa.
Ya que las vacaciones no comienzan al abordar un avión o salir a la carretera, sino desde el teléfono celular o la computadora cuando las personas buscan vuelos, comparan hoteles, reservan hospedajes, reciben promociones y pagan con tarjeta o hacen transferencias.
Ese recorrido digital es seguido muy de cerca por los ciberdelincuentes, que han perfeccionado sus métodos para aprovechar cada etapa del viaje.
Diversas firmas de ciberseguridad coinciden en que las vacaciones de verano se han convertido en una de las temporadas más atractivas para cometer fraudes digitales. A las tradicionales páginas falsas de aerolíneas y hoteles se han sumado ataques más sofisticados, impulsados por inteligencia artificial (IA), mensajes personalizados, códigos QR maliciosos, falsas líneas de atención y correos que simulan provenir de plataformas de reservación, con el objetivo de obtener datos personales y financieros.
Y a diferencia de un hotel, en Internet no existe un conserje con quien verificar la autenticidad de una promoción: la urgencia por no perder una oferta suele reducir el tiempo que las personas dedican a comprobar que una página o un mensaje sean legítimos.








