Deniss Cabrera / mo

Al ser confundida con alergias, asma e incluso intolerancia a la lactosa, es común que las y los niños que presentan fibrosis quística tengan un diagnóstico tardío, lo que complica el acceder a un tratamiento oportuno para esta enfermedad.

La presidenta de la Agrupación de Fibrosis Quística, Carmen Yolanda Avilés Castro, expuso que la mayoría de los casos este padecimiento se diagnostica en la autopsia.

Los pocos casos que se conocen, dijo, hacen que sea más complicado acceder al tratamiento completo en los servicios de salud pública, lo que lleva a que se tenga que conseguir por fuera algunos medicamentos.

Manifestó que, si no se tiene a un niño diagnosticado, no hay tratamiento, por lo que el principal problema es el diagnóstico oportuno.

“Son tan pocos los diagnosticados, el problema es que en su mayoría se diagnostica en autopsia, entonces no son tantos niños como para que haya suficientes medicamentos. Yo creo que el problema principal es que no se diagnostican a tiempo” dijo.

Actualmente la Agrupación de Fibrosis Quística en Cajeme apoya a cerca de 40 niños, niñas y adolescentes en la zona noroeste con esta enfermedad.

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