La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo respaldó la decisión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de cerrar las escuelas militarizadas en el país, al considerar que este tipo de instituciones han permitido abusos bajo el argumento de imponer disciplina.

La decisión se desprende luego del caso de la adolescente Dafne Zapata Quintos, quien falleciera en una institución de este tipo en Tamaulipas. Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que la medida representa un paso importante para garantizar la protección de niñas, niños y adolescentes dentro del sistema educativo.

Se está atendiendo y es muy buena decisión que toma la SEP porque con el pretexto de la disciplina pues hay abusos y eso no puede permitirse. La educación es cierto, es una parte de aprender límites, pero es sobre todo un espacio de libertad, de construcción de libertad. Entonces no debe permitirse ningún tipo de abuso contra niñas. Fue una buena decisión que tomó la SEP, y a ver si nos puede informar cuántas escuelas están reconocidas como tal”, expresó.

Con estas declaraciones, Sheinbaum puso el énfasis en que la disciplina escolar no puede justificar prácticas que vulneren los derechos de la niñez, al reiterar que la educación debe desarrollarse en entornos seguros, libres de violencia y respetuosos de la dignidad de los estudiantes.

El posicionamiento de la presidenta ocurre después de que la SEP anunciara una revisión nacional de los planteles que operan con esquemas militarizados y ordenara a las autoridades educativas estatales impedir que continúen funcionando bajo esa modalidad para el inicio del ciclo escolar 2026-2027.

Cabe mencionar que en aquella ocasión, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, afirmó que la legislación mexicana no contempla ni autoriza la educación militarizada para menores de edad y que ni la SEP ni la Secretaría de la Defensa Nacional reconocen ese modelo educativo.

Con su respaldo a la decisión de la SEP, Sheinbaum reiteró que el Estado tiene la obligación de garantizar espacios educativos donde prevalezcan la libertad, el respeto a los derechos humanos y la protección integral de la infancia, dejando claro que ninguna forma de disciplina puede estar por encima de la seguridad y el bienestar de las niñas, niños y adolescentes.

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