Manuel Grijalva
EL TIEMPO
En los cuernos de la luna andan los integrantes de la “Banda Carnaval”. Los músicos acaban de soltar un verdadero agasajo musical que ya está dando mucho de qué hablar. Habló de su más reciente producción discográfica titulada “Sones y Caballos”, un proyecto que viene con toda la fuerza del puerto mazatleco para demostrar quién manda en el terreno de la banda sinaloense. En una época donde la música avanza a pasos agigantados y muchos artistas se pierden en las modas pasajeras, se agradece infinitamente cuando una agrupación de primer nivel voltea a ver hacia el pasado y decide rendirle honores a la música tradicional que nos dio identidad.
Y es que “Banda Carnaval”, teniendo la música sinaloense como su eterno punto de partida, estructuró este disco inspirándose en las tradiciones musicales más arraigadas; esas que los han acompañado desde sus mismos orígenes en la bella ciudad de Mazatlán, Sinaloa. A través de una selección de sones y piezas populares de la vieja escuela, la agrupación construye un recorrido sonoro bellísimo que recupera por completo el ambiente de las auténticas fiestas de pueblo. Son esas celebraciones donde el mezcal corre, los caballos bailan y la música de viento se convierte en el punto de encuentro perfecto entre abuelos, padres e hijos, convirtiéndose en una joya total para las distintas generaciones.
Lo verdaderamente valioso de este proyecto es que, lejos de seguir una sola línea temática o contarnos una única historia, encuentra su verdadera fuerza en la maravillosa diversidad de sus canciones. Cada pieza musical elegida recupera una expresión completamente distinta de nuestra tradición popular. Al escucharse todo el CD en conjunto, nos ofrece un viaje maravilloso que acerca al público a una parte esencial y viva de la música regional mexicana. Dentro del repertorio nos topamos con joyitas que ya se están coreando en todos lados: temas como “El borrego cachetón”, “La madrugada” y la emblemática “Flor de piña” son solo una pequeña muestra de la tremenda variedad rítmica que le da forma a esta producción. Entre relatos populares que forman parte del dominio público, sones tradicionales de esos que calientan la sangre y melodías que han acompañado los festejos de los mexicanos durante décadas, “Banda Carnaval” logra la hazaña de celebrar la riqueza de estas expresiones sin perder un solo gramo de su esencia original, esa que los caracteriza desde el primer día.




