En la documentación del contrato, publicada este jueves, el ICE describe los guantes como “dispositivos conductores de distracción y desescalada” y sostiene que esta tecnología ofrecerá al personal una alternativa de menor impacto durante situaciones que requieran el uso de la fuerza.
La agencia argumenta que actualmente no dispone de un dispositivo que permita a sus agentes controlar situaciones sin recurrir directamente al uso de las manos, en un contexto que describe como de niveles “sin precedentes” de amenazas y violencia contra sus oficiales.
Según la justificación de la compra, el guante G.L.O.V.E. —siglas en inglés de “Emisor de Bajo Voltaje de Salida Generado”— sería utilizado cuando una persona “se resista activa o pasivamente” y un agente necesite controlarla rápidamente para evitar lesiones a ambas partes.
Senadores piden cancelar la compra
Tras conocerse el anuncio, la senadora demócrata de Nevada Catherine Cortez Masto y otros 15 senadores —14 demócratas y un independiente— pidieron al ICE abandonar la adquisición.
Los legisladores señalaron dudas sobre la necesidad, proporcionalidad, seguridad médica, capacitación, rendición de cuentas y posibles implicaciones constitucionales relacionadas con el uso del dispositivo.
También cuestionaron la capacidad de la agencia para implementar de manera segura una nueva herramienta de este tipo, al recordar diversos señalamientos sobre el uso excesivo de la fuerza por parte del ICE en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Minneapolis, Houston y Maine.
Los senadores instaron a la agencia a rescindir el contrato y reconsiderar la compra. En caso de continuar con la adquisición, pidieron al Congreso conocer con claridad las condiciones de seguridad del dispositivo y los usos que estarán autorizados.
Human Rights Watch advierte sobre posibles abusos
Poco más de una semana antes del anuncio, la organización Human Rights Watch (HRW) ya había expresado su preocupación por la posible adquisición de estos guantes.
La ONG denunció actos de violencia y abuso contra inmigrantes y ciudadanos estadounidenses por parte del ICE, incluidos casos que calificó como uso ilegal de fuerza excesiva y letal, así como el empleo peligroso de armas consideradas “menos letales” a corta distancia.
HRW advirtió que el potencial de daño de esta tecnología podría ser considerable en manos del ICE, al cuestionar la formación con la que cuentan algunos de sus agentes. Por ello, pidió investigar la adquisición debido a sus riesgos y al potencial de abuso, además de señalar la limitada supervisión del Congreso estadounidense sobre este tipo de herramientas.
La organización también recordó que la Unión Europea mantiene restricciones comerciales sobre dispositivos que emiten descargas eléctricas debido a su utilización abusiva en distintas partes del mundo, incluso como método de tortura y otros malos tratos.
En 2023, el relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura determinó que las “armas de descarga eléctrica de contacto directo” son “inherentemente crueles, inhumanas o degradantes” y llamó a establecer una prohibición absoluta de este tipo de dispositivos.







