Martín alberto Mendoza Salazar
CIERRA AGOSTO CON UNA BAJA SENSIBLE DE HOMICIDIOS EN COMPARACIÓN A OTROS MESES MUCHO MÁS VIOLENTOS; ESO ES POSITIVO; PERO TAMPOCO PODEMOS MEDIR TODA LA SEGURIDAD DEL MUNICIPIO SOLAMENTE POR EL NÚMERO DE PERSONAS EJECUTADAS; HAY OTRO FENÓMENO QUE SIGUE INQUIETANDO A MUCHAS FAMILIAS: LAS DESAPARICIONES Y LOS LLAMADOS “LEVANTONES”; EN LOS ÚLTIMOS DÍAS HA SURGIDO INCLUSO LA INQUIETUD SOBRE LA MANERA EN QUE ALGUNOS DE ESTOS CASOS ESTÁN SIENDO MANEJADOS E INVESTIGADOS POR LAS AUTORIDADES; RESTAN 121 DÍAS Y PODRÍAMOS TERMINAR 2026 CON MENOS HOMICIDIOS, LO CUAL SERÍA UNA BUENA NOTICIA, PERO ESO NO NECESARIAMENTE SIGNIFICARÍA QUE TODOS LOS INDICADORES DE SEGURIDAD ESTÁN MEJORANDO; TAMBIÉN NECESITAMOS SABER CUÁNTAS PERSONAS HAN DESAPARECIDO, CUÁNTAS FUERON LOCALIZADAS Y CUÁNTAS CONTINÚAN SIN REGRESAR CON SUS FAMILIAS; ESTAMOS EN SEPTIEMBRE A CUATRO MESES PARA CERRAR EL AÑO; Y CUANDO LLEGUE EL MOMENTO DE HACER CUENTAS, NO BASTARÁ CON PREGUNTAR CUÁNTOS HOMICIDIOS HUBO MENOS; TAMBIÉN HABRÁ QUE PREGUNTAR: ¿CUÁNTAS PERSONAS DESAPARECIERON EN CAJEME DURANTE 2026 Y CUÁNTAS SIGUEN SIN SER ENCONTRADAS?; POR CIERTO, TODAVÍA SE DESCONOCE LA IDENTIDAD Y PARADERO DE LA PERSONA PRIVADA DE LA LIBERTAD LA TARDE DEL DOMINGO EN LA COLONIA ALAMEDA; RESPECTO A LA DISMINUCIÓN DE HOMICIDIOS MUCHO INSISTE LA POBLACIÓN EN CUESTIONAR QUÉ HAY DETRÁS DE ESE FENÓMENO: ¿MENOS VIOLENCIA O UNA VIOLENCIA QUE ESTÁ CAMBIANDO?; ¿LOS HOMICIDIOS DISMINUYEN ÚNICAMENTE CUANDO LAS AUTORIDADES RECUPERAN TERRENO O TAMBIÉN PUEDEN DISMINUIR CUANDO BAJA LA CONFRONTACIÓN ENTRE LOS PROPIOS GRUPOS CRIMINALES?; ¿REALMENTE DISMINUYERON ROBOS EN ESCUELAS?
AGOSTO quedó atrás y con ello se fueron los primeros ocho meses de 2026. En Cajeme hay un dato que debe reconocerse: los homicidios han mostrado una baja sensible frente a otros periodos mucho más violentos. Eso es positivo. Pero tampoco podemos medir toda la seguridad del municipio solamente por el número de personas ejecutadas. Hay otro fenómeno que sigue inquietando a muchas familias: las desapariciones y los llamados “levantones”. En los últimos días ha surgido incluso la inquietud sobre la manera en que algunos de estos casos están siendo manejados e investigados por las autoridades. Y aquí vale la pena poner atención, porque no es lo mismo hablar de una privación de la libertad que de una desaparición forzada. Esta última es todavía más delicada, porque abre la posibilidad de que exista algún grado de intervención, apoyo o encubrimiento desde el servicio público. Por supuesto, no podemos afirmar que eso esté ocurriendo en un caso determinado sin conocer las investigaciones. Tampoco sería responsable especular sobre las razones por las que una autoridad decide seguir una u otra línea. Pero precisamente por eso sería importante que hubiera claridad. Si algunos casos están siendo indagados bajo una hipótesis de desaparición forzada, ¿qué elementos llevaron a los investigadores a considerar esa posibilidad? Esa es la pregunta verdaderamente importante…AL AÑO LE restan 121 días y podríamos terminar 2026 con menos homicidios, lo cual sería una buena noticia, pero eso no necesariamente significaría que todos los indicadores de seguridad están mejorando. También necesitamos saber cuántas personas han desaparecido, cuántas fueron localizadas y cuántas continúan sin regresar con sus familias. Estamos en septiembre a cuatro meses para cerrar el año. Y cuando llegue el momento de hacer cuentas, no bastará con preguntar cuántos homicidios hubo menos. También habrá que preguntar: ¿Cuántas personas desaparecieron en Cajeme durante 2026 y cuántas siguen sin ser encontradas? Por cierto, todavía se desconoce la identidad y paradero de la persona privada de la libertad la tarde del domingo en la colonia Alameda. Por parte de la Policía Municipal acudió el encargado de sobrevigilancia José Antonio Angulo Reyes y personal a cargo del comandante Guillermo Ceceña Echeverría de la Delegación de Villa Bonita, para documentarse sobre lo sucedido. Mientras que frente al panteón de Cócorit se movilizó el jefe de Policía de esa Comisaría, Cristian Mascareño junto con oficiales de la AMIC y fuerzas militares. Habrá que esperar el devenir de las horas para ver que noticias surgen al respecto…RESPECTO a la disminución de homicidios mucho insiste la población en cuestionar qué hay detrás de ese fenómeno: ¿Menos violencia o una violencia que está cambiando? Los datos difundidos por el Observatorio Sonora por la Seguridad, con base en información oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, muestran un contraste particularmente interesante entre Cajeme y Hermosillo. Durante el primer semestre de 2026, Cajeme pasó de 188 carpetas de investigación por homicidio doloso en 2025 a 153 este año, una disminución aproximada del 18.6 por ciento. Hermosillo, en cambio, pasó de 87 a 106 casos durante ese mismo periodo. La tendencia en la capital continuó. Al ampliar el periodo de enero a julio, Hermosillo acumuló 128 carpetas por homicidio doloso, contra 108 durante los mismos siete meses de 2025, es decir, un incremento del 18.52 por ciento. El propio Observatorio ha advertido sobre este comportamiento. Son números que llaman la atención porque mientras una de las ciudades históricamente más golpeadas por la violencia, como Cajeme, comienza a mostrar una reducción, la capital del estado se mueve en sentido contrario. ¿Por qué? Sería aventurado ofrecer una respuesta categórica. Puede existir un efecto favorable de los operativos, de la coordinación entre corporaciones, de las detenciones y de una mayor presencia institucional. De hecho, ésa ha sido la explicación oficial para la reducción que presentan varios municipios de Sonora. Pero también existe otra pregunta que vale la pena formular, con toda prudencia: ¿Los homicidios disminuyen únicamente cuando las autoridades recuperan terreno o también pueden disminuir cuando baja la confrontación entre los propios grupos criminales? No estamos afirmando que eso esté ocurriendo en Cajeme. No existe información pública suficiente para sostenerlo. Pero tampoco sería responsable descartar esa posibilidad como una línea de análisis. La experiencia enseña que la violencia criminal no siempre se comporta igual. Hay momentos de confrontación abierta que disparan los homicidios y otros en los que esa confrontación disminuye. Por eso una baja en asesinatos, aun siendo positiva, no debería ser el único indicador para determinar cuánto control real conserva el Estado sobre un territorio. Habría que observar al mismo tiempo las privaciones de la libertad, desapariciones, narcomenudeo, extorsiones, amenazas, denuncias ciudadanas y otros delitos que permitan construir una fotografía más completa. Y Hermosillo merece especial atención. Se trata de la capital del Estado, donde se concentra una importante presencia de corporaciones municipales, estatales, federales y militares. A pesar de ello, lleva varios meses registrando un comportamiento ascendente en homicidios dolosos. Incluso resulta interesante que, mientras Sonora en su conjunto redujo 42.68 por ciento las víctimas de homicidio doloso durante el primer semestre de 628 a 360, Hermosillo fue una de las excepciones a esa tendencia favorable. Nadie debería restarle mérito a una reducción de homicidios en Cajeme. Después de los años terribles que ha vivido esta región, cada vida que deja de perderse representa una buena noticia. Pero precisamente porque los números están mejorando es cuando conviene hacer la siguiente pregunta, sin acusaciones y sin especulaciones: ¿Estamos frente a una recuperación sostenible de la seguridad por parte de las instituciones o estamos observando también una transformación en la dinámica de la violencia criminal en Sonora? La diferencia es enorme. Y probablemente sea una de las preguntas más importantes que habrá que responder antes de concluir 2026. Sería notable que el tema fuera abordado por el Fiscal del Estado, Gustavo Rómulo Salas Chávez, el comisario general de la AMIC, Carlos Alberto Flores y el titular de la SSPE, Braulio Martínez Navarrete. Porque bien vale la pena escuchar sus puntos de vista…Y AHORA CON el regreso a clases resulta necesario preguntar: ¿De verdad se acabaron los robos en las escuelas? Hay algo que llama poderosamente la atención en este inicio de ciclo escolar: prácticamente ya no se habla de hurtos en planteles educativos. Y ojalá sea porque realmente disminuyeron. Porque durante años, cada retorno a clases venía acompañado de numerosos reportes de directivos que hallaban escuelas saqueadas después de los periodos vacacionales. Se robaban cableado, tubería, herramientas, cercos perimetrales y, sobre todo, equipos de aire acondicionado y mini splits. Por eso resulta inevitable preguntar: ¿qué cambió? ¿Realmente se redujo de manera considerable este delito? ¿Hubo una estrategia especial de vigilancia que finalmente funcionó? ¿Las escuelas reforzaron sus medidas de seguridad? ¿O será que directivos y sociedad dejaron de denunciar porque consideran que hacerlo ya no conduce a una solución efectiva? También cabe preguntarse si simplemente las autoridades dejaron de informar con la misma frecuencia sobre estos hechos a partir de que el tristemente célebre contralmirante Claudio Cruz Hernández impuso una ley mordaza en la Jefatura de Policía, al cerrar las puertas de comunicación social en una impositiva actitud nunca antes vista en Cajeme. Porque una cosa es que bajen las denuncias y otra muy distinta que desaparezcan los robos. Y si efectivamente hubo una reducción importante, también sería bueno conocer qué se hizo y cuáles fueron los resultados, porque una estrategia que funciona debe reconocerse y mantenerse. Lo que no sería conveniente es confundir el silencio informativo o la falta de denuncias con la ausencia del delito. Después de tantos años viendo escuelas saqueadas, vandalizadas y despojadas incluso de sus cercos y refrigeraciones, la pregunta es perfectamente válida: ¿Se acabaron los atracos en planteles educativos, la sociedad dejó de denunciarlos o simplemente dejamos de enterarnos de ellos? …PARA concluir, envío un abrazo solidario y mis respetables condolencias al amigo policía jubilado Alfonso Lamadrid Balderrama, ante el deceso de su señora madre Georgina Balderrama Ríos (QEPD)…Luego seguimos, Dios mediante.




