Manuel Grijalva
Tras mantenerse semanas en el codiciado “Top 7”, Natanael Cano demuestra quién es el mandamás de la música digital. El joven de 25 años dio un golpe en la mesa que retumbó en toda la industria latinoamericana. Para nadie es un secreto que el de Hermosillo venía picando piedra fuertemente dentro del exigente “Top 7 de Spotify México”. Sin embargo, lo ocurrido con el lanzamiento de su álbum titulado “Natanael Cano Vol. 1”. El muchacho se catapultó de manera directa y sin escalas hasta el “Top 1” nacional, dejando claro que cuando el talento sonorense ruge, los demás solo alcanzan a escuchar el eco.
Lo sorprendente, y que tiene a medio mundo con el ojo cuadrado, es la calidad de los nombres que él “Nata” dejó en el camino. Llegar al primerísimo lugar de la plataforma de streaming más importante del planeta no es fácil, y menos compitiendo al tú por tú con monstruos de la mercadotecnia. Con este disco, superó y mandó a volar en las listas a figuras internacionales como Bad Bunny, y a los líderes del movimiento actual como “Fuerza Regida”, Junior H, Peso Pluma, Neton Vega y Tito Double P. Mientras muchos pensaban que la corona del regional ya estaba repartida, el controvertido cantautor sacó la casta por Sonora y demostró que en el norte se cocina la música que mueve a las masas.
CON EL SELLO DE LA CASA
En una época donde muchos se inclinan por fusiones comerciales, pop o ritmos prefabricados para asegurar éxito radial, “El Nata” lo logró a la antigüita: lo hizo con puro corrido tumbado —de esos que tanto le criticaron Pepe Aguilar y Julio Preciado—. Regresó a sus raíces, a las guitarras crudas, al tololoche bien marcado y a letras que conectan con la raza. Esto es lo que la enorme legión de fanáticos de hueso colorado quería ver de su ídolo. La petición era generalizada en redes sociales; querían que volviera al sonido original y revolucionario que él mismo ayudó a fundar y que se convirtió en un fenómeno de alcance mundial.
LA REFORMA DEL IMPERIO BÉLICO
Después de pasar meses peleando codo a codo en las trincheras de los primeros lugares, viendo cómo la cima se la turnaban otros, el “Nata” reclamó el trono que por derecho de antigüedad e innovación le corresponde. Dejó atrás a los gigantes que dominaban el ranking nacional y se posicionó como el rey indiscutible de las plataformas. Con este logro, queda demostrado que el género de los corridos tumbados no era una moda pasajera de unos cuantos meses, sino un movimiento contracultural que llegó para quedarse y sigue teniendo a Natanael Cano como su máximo estandarte.





