Hace unos meses, Jen Hamilton, enfermera de obstetricia y parto con más de cinco millones de seguidores en TikTok, compartió fotografías y videos de una celebración que llamó “Día de la Jendependencia”, realizada el día que habría sido su aniversario de bodas número 14 para festejar que estaba divorciada.
En publicaciones anteriores, Hamilton había contado detalles de su divorcio, entre ellos que su exmarido llevaba una “doble vida” con otra pareja. También compartió videos en los que lloraba, bromeaba y procesaba la separación sin perder el optimismo que la hizo ganar millones de seguidores.
Durante una de esas celebraciones, más de una docena de sus amistades la acompañaron en su casa de Carolina del Norte mientras quemaba las sábanas de su cama y brindaba por su futuro después del matrimonio.
“Si comparto mi dolor con ustedes, no me siento tan sola, porque hay muchísimas otras personas pasando por lo mismo exactamente”, dijo Hamilton en un video publicado en julio. Según explicó, esto también ayuda a que sus seguidores se sientan menos solos.
Hamilton forma parte de un fenómeno cada vez mayor en redes sociales, donde principalmente mujeres comparten sin filtros sus experiencias de divorcio y, al mismo tiempo, ofrecen y reciben consejos.
El auge del “Divorce-tok”
En TikTok, este tipo de contenido es conocido como “Divorce-tok”. La etiqueta #divorce acumula millones de publicaciones tanto en TikTok como en Instagram.
El nivel de información que comparten las personas varía. Algunas evitan mencionar a sus exparejas, mientras otras cuentan detalles de sus matrimonios y del proceso, en ocasiones largo y complicado, de divorciarse.
Alex Daly, una creadora de 41 años de Filadelfia, comenzó a publicar sobre su divorcio unos tres años después de haberlo vivido. Tras procesar sus emociones, decidió hablar del tema para llegar a personas que todavía atravesaban esa situación.
Daly señaló que el divorcio puede generar una enorme sensación de soledad y aislamiento. Algunas de sus seguidoras incluso le han escrito mensajes como “Me haces sentir normal”.
Para Tasha R. Dunn, profesora asociada de la Universidad de Toledo, las conexiones digitales pueden ser más sencillas que hablar del tema en persona. Explicó que existen pocos grupos de apoyo para divorciados en las comunidades, mientras que internet permite encontrar fácilmente a personas que han vivido experiencias similares.
Compartir también implica riesgos
La exposición pública tiene riesgos, especialmente cuando las personas atraviesan un proceso legal. Jackie Combs, abogada especializada en derecho matrimonial y de familia en Los Ángeles, recomienda no publicar en internet información relacionada con el divorcio, particularmente quejas personales o detalles íntimos, debido a que esos contenidos podrían utilizarse como evidencia.
Sin embargo, Combs también considera que las redes sociales ayudan a “desestigmatizar” el divorcio y mostrar que “no es el fin, sino simplemente un cambio de rumbo”.
Creadoras como Daly y Wagner también han enfrentado críticas y acoso en línea. Daly ha recibido mensajes de personas que la acusan de “arruinar la vida de las personas” y cuestionan sus principios éticos. Ella intenta no dejarse afectar, pues considera que quienes la critican desconocen lo ocurrido dentro de su matrimonio.
Para Daly, esta negatividad demuestra que el divorcio continúa rodeado de estigma y tabúes, lo que la motiva a mostrar que no necesariamente representa el final de la vida, sino que puede convertirse en un nuevo comienzo.
“El divorcio puede sentirse como una muerte”
Monette Wagner, de 36 años y madre de tres hijos, ha documentado en Instagram las emociones y cambios que han acompañado su reciente divorcio.
La fotógrafa profesional de Indianápolis comparte aspectos como la búsqueda de independencia financiera, la crianza compartida y el dolor de la separación. También publica las lecciones que ha aprendido y reflexiones más optimistas.
Wagner busca reconectar con la persona segura y curiosa que era antes de conocer a su ahora exesposo y ha retomado pasiones de su adolescencia, como andar en patineta y aprender técnicas de DJ.
“Quería mostrarles a mis hijos que se puede seguir siendo fuerte incluso en estos días difíciles. Quería mostrarles la fuerza de la esperanza”, manifestó.
La creadora considera que este proceso la ha hecho sentirse más segura y resiliente, además de ayudarla a perder el miedo a mostrarse vulnerable y auténtica.




