Después de casi dos siglos fuera del país, el Códice Azcatitlan será exhibido a partir de este jueves en el Museo Nacional de Antropología (MNA), en México, como parte de un intercambio bilateral de piezas patrimoniales con el gobierno de Francia.
El manuscrito salió de México en 1840 y su regreso es temporal. La pieza fue solicitada por el gobierno mexicano en el marco del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia, celebrado oficialmente el 14 de mayo de 2026.
La exposición “El Códice Azcatitlan: México-Francia, 200 años de amistad” permanecerá abierta hasta el 31 de diciembre de 2026. Ese mismo día, como parte del intercambio, también regresará a México el Códice Boturini, actualmente prestado a la Biblioteca Nacional de Francia (BNF).
Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), destacó la importancia histórica del Códice Azcatitlan, que documenta la migración del pueblo mexica desde Aztlán, la elección de su primer tlatoani, Acamapichtli, y el periodo de la conquista de México-Tenochtitlan.
El manuscrito está compuesto por 25 folios de papel europeo y reúne aproximadamente 500 años de historia del pueblo mexica.
El códice, una “memoria viva” de México
Guadarrama destacó la relevancia de que un códice original pueda ser visto nuevamente en México y señaló que existen alrededor de 600 códices en el mundo.
También explicó que la BNF y la BNAH resguardan cerca del 35% de los códices existentes. En este contexto, indicó que México busca recuperar el Códice Azcatitlan y otros documentos de valor patrimonial mediante las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura.
Durante la visita del presidente francés Emmanuel Macron a México, en noviembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum describió el manuscrito como “la memoria viva” del país y “la raíz profunda de nuestra identidad”.
Del territorio mexica a la Biblioteca Nacional de Francia
El Códice Azcatitlan fue elaborado entre mediados del siglo XVI y finales del XVII. Su autoría se desconoce, pues, de acuerdo con Guadarrama, este tipo de manuscritos pertenecían a los pueblos y no se identificaba individualmente a los artistas.
Se presume que su primer propietario fue Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, descendiente de Nezahualcóyotl. Posteriormente pasó a manos de Carlos de Sigüenza y Góngora, quien heredó su biblioteca a la Compañía de Jesús.
En 1737, el historiador italiano Lorenzo Boturini adquirió los fondos jesuitas, entre ellos diversos manuscritos de tradición indígena. En 1830, el investigador francés Joseph Marius Alexis Aubin obtuvo el acervo de Boturini y lo trasladó a Francia.
Aubin vendió la colección a Eugène Goupil, y tras la muerte de este, su viuda donó el archivo a la Biblioteca Nacional de Francia, donde se encontraba el Códice Azcatitlan, con la condición de que permaneciera bajo resguardo de esa institución pública.
Autoridades federales y estatales ejecutaron una orden de cateo en un inmueble de la comunidad de La Fragua, en San José de Iturbide, Guanajuato, donde localizaron 59 millones de litros de presunto hidrocarburo con características de diésel, así como gasolinas regular y premium.
La Secretaría de Seguridad y Paz de Guanajuato informó sobre el aseguramiento del producto, mientras que su titular, Juan Mauro González Martínez, confirmó la magnitud del hallazgo y señaló que fue resultado de trabajos de investigación y coordinación entre autoridades federales y estatales.
La diligencia fue autorizada por un juez de Control del Centro de Justicia Penal Federal en Guanajuato y realizada por personal del Ministerio Público Federal, en coordinación con peritos especializados y autoridades estatales.
El cateo forma parte de una investigación por posibles delitos relacionados con el almacenamiento, distribución y otras operaciones con hidrocarburos.
Durante la inspección tam




