“La sala de despecho más grande de todo Sonora” cada vez más cerca

La música es el lenguaje universal que no necesita traducción… une fronteras, despierta recuerdos y nos recuerda que, sin importar de dónde vengamos, todos vibramos al mismo ritmo… Me puse a reflexionar en cómo cada rincón del planeta tiene su propio sello sonoro… Esas canciones que, con el paso de los años, dejan de ser simples éxitos de la radio para convertirse en verdaderos himnos de su cultura, su identidad y su tradición… canciones que llevamos tatuadas en el alma… Por ejemplo, díganme si no es cierto: ¿quién a lo largo y ancho de todo México no se ha parado a bailar o ha gritado emocionado a todo pulmón al escuchar “La Chona”?… ¡es casi un requisito en cualquier fiesta que se respete!… y si cruzamos el continente hasta Argentina, la nostalgia y el rock se fusionan de inmediato cuando miles de gargantas cantan a un solo eco “De música ligera”, el eterno regalo de “Soda Stereo”… ya que andamos bien entrados en estos terrenos musicales, déjenme platicarles que me enteré de buenísima fuente que en Colombia la fiesta no empieza hasta que se baila con el sabor tropical de “La pollera colorá”… mientras tanto, en Panamá, el ritmo de la calle y la narrativa urbana cobran vida cuando se mueven al compás de “Pedro Navaja”… por rumbos de Chile la cosa se pone más espiritual; allá, sus habitantes miran al cielo y le agradecen al Ser Supremo por cada día que les regala cantándole con fervor “Gracias a la vida”, la joya de la gran Violeta Parra… un detalle que, de verdad, a mí me pone la piel de gallina… y ahora les pregunto, ¿con qué canción le agradecen a la vida o celebran sus días?… como pueden ver, la música es muchísimo más que simple entretenimiento para pasar el rato… es el vehículo perfecto que conserva nuestras tradiciones, transmite historias de generación en generación y refleja, de manera hermosa, la enorme diversidad cultural de nuestros pueblos… bien lo dice el dicho popular: “Al son que me toquen bailo”… y es que cuando el corazón dicta el ritmo, el cuerpo y el alma simplemente obedecen… Cambiando radicalmente de tema, en los ‘Obregones’ la cuenta regresiva ya comenzó, por lo que el ambiente empieza a sentirse al rojo vivo… faltan tan solo 12 días para que al fin se cumpla el sueño de miles y podamos escuchar todos los grandes éxitos de la inigualable Amanda Miguel cantados en su propia voz, en vivo y en directo… una mujer que con solo pisar el escenario derrocha una garra, un sentimiento y una presencia que ya muy pocos artistas tienen hoy en día… demás está decir que la súper estrella argentina no viene sola; se hará acompañar de su propia agrupación musical… un despliegue de músicos de primerísimo nivel que prometen hacer vibrar cada fibra de nuestro cuerpo al compás de sus joyas musicales entre las que se encuentran “Él me mintió”, “Así no te amará jamás” y “Castillos”… compartiendo el escenario con quien fuera la eterna compañera y esposa del inolvidable Diego Verdaguer estará Ingrid Contreras, convirtiendo la noche en “La sala de despecho más grande de todo Sonora”… pero ojo, anduve echando una vuelta por los reportes de taquilla y déjenme decirles de muy buena fuente que los boletos están volando, quedando poquitas localidades disponibles… si ustedes no quieren quedarse fuera de este histórico concierto en la Arena ITSON, les recomiendo que corran por sis boletos para que puedan asegurar sus lugares… recuerden que los pueden adquirir en línea a través de Ticketu, o si prefieren el boleto físico, les recomiendo dar el rol por los puntos de venta oficiales en las sucursales de “El Deshuesadero” de la calle 200 y la Náinari… Preparen la garganta y el pañuelo, porque lo que se viene es una auténtica noche de nostalgia, drama y puro corazón… Ya lo decía el gran filósofo de la canción: La música es el alimento del amor, así que vayamos a darnos un buen banquete de sentimientos… Etcétera…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *