Lala entendió una de esas grandes tradiciones mexicanas que pasan de generación en generación: la crema se acaba, pero el bote jamás se tira.
La marca sorprendió al incluir en sus nuevos envases un pequeño espacio con la leyenda “Aquí se guarda”, invitando a los consumidores a escribir qué terminaron almacenando dentro.
Porque todos sabemos que ese recipiente que originalmente tenía crema puede tener una segunda, tercera y hasta cuarta vida: frijoles, arroz, salsa, chile, medio limón, cebolla picada… o, en algún momento, convertirse misteriosamente en el hogar de unos tornillos, botones o cualquier cosa que “algún día podría servir”.
Con este detalle, Lala parece haber convertido en parte del diseño una costumbre que ya forma parte de la vida cotidiana de muchas familias mexicanas: reutilizar el bote antes de dejarlo ir.
Y ahora, en lugar de preguntarnos “¿qué hago con este bote?”, la respuesta parece estar escrita en el propio envase: “Aquí se guarda”.



