Hermosillo, Sonora. La quema de basura, llantas, plásticos, muebles y otros materiales en lotes baldíos representa un riesgo para la calidad del aire y la salud de la población en Hermosillo, advirtió Pamela Ibarra Dávila, coordinadora de Cultura Verde A.C.
La especialista, mencionó, que los efectos de un incendio no terminan cuando las llamas son apagadas, debido a que el humo puede contener partículas PM2.5, monóxido de carbono y otras sustancias tóxicas que pueden provocar irritación en ojos y garganta, además de problemas respiratorios y agravamiento de padecimientos como el asma.
“Niñas, niños y adultos mayores son algunos de los grupos más vulnerables ante estos contaminantes, mientras que el impacto también depende de los materiales que sean consumidos por el fuego. Cuando se queman plásticos, llantas o aparatos electrónicos pueden liberarse compuestos peligrosos, cuyos residuos pueden terminar en el suelo y el agua”, advirtió.
Ibarra Dávila destacó la importancia de fortalecer la educación ambiental, la separación de residuos, el reciclaje y la prevención de quemas. También llamó a la ciudadanía a evitar arrojar basura en calles y terrenos baldíos, así como reportar incendios o sitios donde se acumulen desechos.
Consideró que el monitoreo de la calidad del aire mediante los medidores instalados en Hermosillo permite alertar a la población sobre las condiciones ambientales, pero subrayó que el cuidado del aire requiere también de la participación ciudadana.
“Lo que quemamos no va a desaparecer”, señaló, al advertir que los contaminantes terminan afectando la salud y el medio ambiente.



