El secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a establecer mecanismos para gobernar la inteligencia artificial (IA) antes de que esta pueda hacerlo por su cuenta, ante las alertas de algunos de los principales líderes del sector sobre su avance descontrolado.
“La inteligencia artificial debe ser moldeada por la humanidad, con la humanidad y para toda la humanidad”, aseguró Guterres durante la apertura de su última Asamblea General al frente de la organización.
El secretario general señaló a la IA como una de las crisis que enfrenta el mundo en el siglo XXI y advirtió que la manera en que se gestione determinará el futuro.
“Los propios desarrolladores que crean estos sistemas están dando ahora la voz de alarma”, afirmó.
Guterres recordó que, cuando asumió el cargo hace casi 10 años, la inteligencia artificial “apenas estaba en el punto de mira”, pero desde entonces ha advertido sobre los riesgos que podría representar.
“Una década después, la IA es, sin duda, un enorme potencial para hacer avanzar la medicina, acelerar los descubrimientos científicos, ampliar las oportunidades y mejorar la vida de las personas”, manifestó.
En este sentido, sostuvo que la tecnología en sí misma no representa el peligro, sino los sistemas “sin rendición de cuentas”, el poder sin control y la toma de decisiones sin transparencia.
“Los robots asesinos no deben tener cabida en nuestro futuro”, aseveró, tras señalar que las máquinas nunca deberían tener la capacidad de decidir sobre la vida de una persona.
Guterres propuso trabajar en un marco multilateral para gestionar los riesgos de la IA, respaldado por una supervisión creíble e independiente. También pidió a los gobiernos con mayores capacidades en inteligencia artificial asumir las mayores responsabilidades con la humanidad.
“El primer deber de un gobierno es proteger a su pueblo. Los gobiernos deben asumir sus responsabilidades”, defendió.
El diplomático alertó que esta nueva forma de poder, que considera “demasiado concentrada” y que avanza a una “velocidad extraordinaria”, requiere una estrategia común en la que se dejen de lado las tensiones geopolíticas.




