El Congreso mexicano reforzó esta semana el llamado a cumplir con la prohibición de vender alimentos y bebidas con sellos de advertencia dentro de las escuelas, una regulación que ha llevado a la industria de botanas a reformular productos y buscar alternativas a los procesos tradicionales de fritura.

La Comisión Permanente aprobó un exhorto dirigido a las autoridades educativas estatales, municipales y de las alcaldías de Ciudad de México, con el objetivo de que cumplan los lineamientos que regulan la preparación, distribución y venta de alimentos dentro y en las inmediaciones de los planteles escolares.

El llamado, derivado de una propuesta presentada en mayo por el diputado morenista Arturo Roberto Hernández Tapia, no establece nuevas restricciones, sino que busca reforzar disposiciones que son obligatorias desde marzo de 2025. La medida coincide con el primer mes del ciclo escolar 2026-2027.

Las reglas establecen como no permitidos los alimentos y bebidas que contengan sellos o leyendas de advertencia del etiquetado frontal. Estas disposiciones se aplican en 262 mil 547 planteles públicos y privados.

“El etiquetado frontal ha dejado de ser un asunto de diseño de etiqueta y ha pasado a ser un asunto público de formulación”, explicó Javier Morán, catedrático de Innovación y Regulación Alimentaria de la Universidad Católica de Murcia, España, durante una visita a México.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó recientemente que la venta de comida chatarra fue eliminada en 86 por ciento de las escuelas consultadas. Sin embargo, el exhorto legislativo evidencia que aún persiste el reto de garantizar el cumplimiento de estas disposiciones en todo el país.

Reformular productos no siempre mejora su perfil nutricional

En este contexto, la organización El Poder del Consumidor analizó entre julio y agosto pasados un total de 31 productos promocionados para el entorno escolar y señaló posibles incumplimientos del etiquetado frontal en algunos casos.

La organización advirtió que modificar un producto para evitar los sellos de advertencia no necesariamente significa que tenga un mejor perfil nutricional.

“Al igual que en 2010, la industria se opone a la regulación o reformula una vez más sus productos para parecer saludables, sin serlo”, señaló Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable de la organización.

Buscan alternativas a la fritura

La reformulación de productos también ha puesto atención en los procesos utilizados para su elaboración. Morán señaló que algunas botanas elaboradas con frutas y vegetales recurren a la fritura, lo que puede incrementar su contenido energético y de grasas.

“En la mayoría de esos chips, la fruta, la verdura era el anuncio, pero el perfil real era el de una fritura”, afirmó.

Entre las alternativas se encuentra la deshidratación, un proceso que permite retirar el agua de los alimentos sin recurrir a la fritura.

Para Morán, el reto consiste en desarrollar productos cuyo perfil nutricional sea considerado desde su formulación y no únicamente al momento de colocarles el etiquetado.

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