Martín alberto Mendoza Salazar

DESDE FRANCISCO CANO CASTRO Y JOSÉ MANUEL SOLÍS CASANOVA CAJEME YA HA VISTO PASAR DEMASIADOS UNIFORMES, GRADOS Y NOMBRES POR LA SSPM; ESTO, COMO PARA SEGUIR CREYENDO QUE CADA RELEVO, POR SÍ MISMO, REPRESENTA UNA NUEVA ESTRATEGIA; DESDE NOVIEMBRE DE 2020, LA CONDUCCIÓN DE LA CORPORACIÓN MUNICIPAL HA PERMANECIDO EN MANOS DE MANDOS PROVENIENTES DE LA SECRETARÍA DE MARINA ARMADA DE MÉXICO: PRIMERO CÁNDIDO TARANGO VELÁZQUEZ, DESPUÉS CLAUDIO CRUZ HERNÁNDEZ Y AHORA ALFONSO TENANGO VÁZQUEZ; CAMBIAN LOS NOMBRES, CAMBIAN LOS GRADOS, SE REALIZAN CEREMONIAS DE TOMA DE PROTESTA, PERO LA PREGUNTA SIGUE SIENDO EXACTAMENTE LA MISMA: ¿QUÉ HA CAMBIADO VERDADERAMENTE EN LAS CALLES?; ES DECIR: ‘HOY COMO NUNCA, AYER COMO ANTES Y MAÑANA COMO SIEMPRE’; UNA COSA ES PRESUMIR COORDINACIÓN, REUNIONES DE SEGURIDAD, PATRULLAS, CHALECOS, OPERATIVOS Y ESTADÍSTICAS FAVORABLES CUANDO LA VIOLENCIA CONCEDE UNA TREGUA, Y OTRA MUY DIFERENTE ES TENER CAPACIDAD PARA REACCIONAR CUANDO EL FENÓMENO CRIMINAL VUELVE A LEVANTAR LA CABEZA; JULIO TERMINÓ CON 9 HOMICIDIOS Y AGOSTO CON 10; SEPTIEMBRE, EN CAMBIO, YA COLOCA EL RECUENTO PERIODÍSTICO ALREDEDOR DE LAS 22 VÍCTIMAS; ESO SIGNIFICA, TOMANDO AGOSTO COMO REFERENCIA, UN INCREMENTO DE APROXIMADAMENTE 120 POR CIENTO; Y CUANDO LOS HOMICIDIOS SE DUPLICAN DE UN MES A OTRO, RESULTA INSUFICIENTE CONTINUAR HABLANDO DE UNA ESTRATEGIA COMO SI NADA ESTUVIERA OCURRIENDO; EL PROBLEMA EMPIEZA A PARECER MÁS PROFUNDO; CAJEME NO NECESITA MANDOS GOLONDRINOS, FUNCIONARIOS QUE LLEGAN, OCUPAN DURANTE DETERMINADO TIEMPO LA OFICINA PRINCIPAL DE SEGURIDAD PÚBLICA, ACUMULAN REUNIONES, FOTOGRAFÍAS Y BOLETINES Y DESPUÉS CONTINÚAN SU CARRERA EN OTRO SITIO DEJANDO AQUÍ EXACTAMENTE LOS MISMOS PROBLEMAS

A PARTIR del ingeniero y licenciado Francisco Cano Castro, quien de septiembre de 2018 hasta noviembre del 2020, lapso en el que estuvo al frente de la Policía Municipal dos periodos, con un receso de cinco meses de agosto del 2019 a enero del 2020, en el que permaneció el teniente coronel retirado del Ejército mexicano, Jorge Manuel Solís Casanova, quien de plano le vio muy grandes las orejas al lobo y decidió renunciar lo que generó el regreso de Cano Castro al gobierno de Sergio Pablo Mariscal Alvarado, desde ese entonces Cajeme ya ha visto pasar demasiados uniformes, grados y nombres por la Secretaría de Seguridad Pública como para seguir creyendo que cada relevo, por sí mismo, representa una nueva estrategia. Desde noviembre de 2020, la conducción de la corporación municipal ha permanecido en manos de mandos provenientes de la Secretaría de Marina Armada de México: primero Cándido Tarango Velázquez, después Claudio Cruz Hernández y ahora Alfonso Tenango Vázquez. Cambian los nombres, cambian los grados, se realizan ceremonias de toma de protesta, pero la pregunta sigue siendo exactamente la misma: ¿qué ha cambiado verdaderamente en las calles? Es decir: ‘hoy como nunca, ayer como antes y mañana como siempre’ …PORQUE UNA cosa es presumir coordinación, reuniones de seguridad, patrullas, chalecos, operativos y estadísticas favorables cuando la violencia concede una tregua, y otra muy diferente es tener capacidad para reaccionar cuando el fenómeno criminal vuelve a levantar la cabeza. Julio terminó con 9 homicidios y agosto con 10; septiembre, en cambio, ya coloca el recuento periodístico alrededor de las 22 víctimas. Eso significa, tomando agosto como referencia, un incremento de aproximadamente 120 por ciento. Y cuando los homicidios se duplican de un mes a otro, resulta insuficiente continuar hablando de una estrategia como si nada estuviera ocurriendo. El problema empieza a parecer más profundo. Cajeme no necesita mandos golondrinos, funcionarios que llegan, ocupan durante determinado tiempo la oficina principal de Seguridad Pública, acumulan reuniones, fotografías y boletines y después continúan su carrera en otro sitio dejando aquí exactamente los mismos problemas. Ser marino, militar, capitán, coronel, contralmirante o portar cualquier otro grado no constituye por sí solo una política de seguridad. El grado impone respeto; los resultados, legitimidad. Y son estos últimos los que la sociedad tiene derecho a exigir. Al actual secretario, Alfonso Tenango Vázquez, le corresponde responder políticamente por la Policía Municipal que encabeza. No se trata de responsabilizarlo personalmente de cada homicidio, porque sería simplista e injusto, pero tampoco puede convertirse cada ejecución en un asunto exclusivamente de la Fiscalía, de la delincuencia organizada o de otras corporaciones…HAY QUE resaltar que la policía preventiva tiene una misión concreta: presencia territorial, vigilancia, inteligencia preventiva, reacción, supervisión operativa y conocimiento de los sectores donde se generan los hechos. Cuando una ciudad comienza a encadenar homicidio tras homicidio, alguien debe explicar qué se hizo antes, qué falló durante y qué se modificará después. Y ahí precisamente es donde empiezan las dudas. No basta con aparecer después del código rojo y acordonar. Eso es reaccionar al delito consumado…SEGURIDAD pública significa trabajar antes: detectar movimientos, identificar zonas ‘calientes’, explotar información, movilizar grupos operativos, utilizar el C2, revisar reincidencias, cruzar datos y, sobre todo, sacar a los mandos de las oficinas para que conozcan qué está ocurriendo realmente en la calle. Una policía que solamente llega después de los disparos termina administrando escenas del crimen, no previniendo violencia. Después de casi seis años de mandos navales consecutivos, ya no alcanza la explicación de que ‘se está trabajando’. Tampoco es razonable pedir eternamente paciencia a una sociedad que ha observado diferentes ciclos de violencia y conoce perfectamente cuándo las cosas empiezan nuevamente a descomponerse…SI DESPUÉS de Tarango, Cruz Hernández y ahora Tenango seguimos llegando al mismo punto, quizá sea momento de preguntarnos si el problema nunca estuvo solamente en el nombre del secretario, sino en un modelo que cambia de comandante, pero conserva prácticamente la misma receta. Porque Cajeme no necesita otro mando que venga simplemente a cumplir una comisión y después marcharse. Necesita un responsable de Seguridad Pública que sienta como propio cada sector abandonado, cada código rojo y cada cifra que vuelve a crecer. Los cargos públicos podrán ser pasajeros; los muertos, lamentablemente, no. Y cuando la violencia aumenta 120 por ciento de un mes a otro, el silencio, la rutina y la indiferencia institucional también empiezan a convertirse en una forma de fracaso…ES JUSTO volver a decir que como este comunicador creo que una buena parte de la sociedad considera que ya es momento de que los liderazgos municipales y estatales se hagan una pregunta muy sencilla ¿por qué seguir importando funcionarios cuando en Cajeme y en Sonora hay gente con capacidad, experiencia, resultados y, sobre todo, conocimiento real del territorio? No se puede diseñar una estrategia eficaz desde el desconocimiento. Quien conoce la ciudad, sus colonias, su gente, sus códigos y sus problemas parte con una ventaja que ningún nombramiento externo puede sustituir. El problema es que muchas veces no se elige al más capaz, sino al más cercano al grupo político en turno. Y así se desperdician perfiles que ya demostraron resultados sólo porque pertenecieron a otra administración, a otro equipo o a otro color. Mientras la política siga pesando más que la capacidad, seguiremos viendo cargos que cambian de nombre, pero problemas que permanecen intactos. Mucho se ha insistido en este asunto…OTRA VEZ SALTA a la palestra pública el asunto de los retenes en la carretera federal. Esto, luego de lo ocurrido con el adulto mayor que denunció haber sido despojado de seis mil pesos y cien dólares en un punto de revisión atribuido a personal de la FGR en Sonora no puede reducirse a una discusión sobre cantidades. Aquí el problema es otro: el posible abuso de autoridad cometido contra una persona que transitaba por una carretera y que, en lugar de encontrar seguridad, asegura haberse encontrado con un acto que describe prácticamente como un asalto. Si los hechos se acreditan, estamos frente a una conducta que lastima mucho más que el patrimonio de una persona: golpea directamente la confianza ciudadana en las instituciones. El propio afectado ha dicho que está dispuesto a llegar hasta instancias de la ONU en Nueva York y llevar su caso hasta las últimas consecuencias. Y quizá alguien pueda preguntarse si seis mil pesos justifican semejante determinación. Claro que sí, porque aquí no se trata solamente del dinero…PARA MUCHAS personas que viajan del norte hacia el sur esos recursos representan medicamentos, alimentos, tratamientos médicos o simplemente el sustento de una familia. El verdadero agravio está en pensar que alguien, amparado en una placa, un uniforme o un punto de revisión, pudiera disponer del patrimonio ajeno con absoluta facilidad. Por eso sería importante conocer una postura clara de la representación estatal de la FGR en Sonora y, desde luego, de la propia Fiscalía General de la República en la voz de su titular, Ernestina Godoy Ramos. No bastan silencios ni respuestas burocráticas. Hay preguntas concretas que deberían responderse: ¿quiénes estaban comisionados en ese punto?, ¿quién encabezaba el operativo?, ¿existen bitácoras, cámaras, registros de servicio o reportes de revisión? Si la institución considera que la denuncia es falsa, que lo demuestre; si encuentra irregularidades, que actúe. Lo que ya no resulta aceptable es dejar que este tipo de señalamientos se pierdan entre expedientes y silencio institucional…Y TAMBIÉN vale preguntarse qué pasó con aquel discurso de transformación de las instituciones. Porque cambian gobiernos, cambian siglas, cambian nombres y cambian titulares, pero si el ciudadano continúa sintiendo temor al encontrarse con determinados retenes o puntos de revisión, entonces algo no ha cambiado en lo esencial. En Sonora existen recuerdos muy duros de otras épocas, cuando determinadas corporaciones federales cargaron con señalamientos de abusos, intimidaciones y prácticas que sembraron miedo entre la población. Pero de esto y las llamadas ‘madrinas’, así como otros puntos que han utilizado para colocar esos retenes les hablaré más adelante…Luego seguimos, Dios mediante.

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