La deforestación mundial disminuyó 15% en 2025 respecto al año anterior, gracias principalmente a una reducción en América Latina, aunque especialistas advierten que la mejoría podría ser temporal debido al fenómeno de El Niño y al deterioro de los bosques en África central.
De acuerdo con el informe anual de Forest Declaration Assessment, el año pasado se perdieron poco más de 7 millones de hectáreas de bosque en todo el mundo. Aunque el resultado representa un avance, los autores advirtieron que todavía no constituye una tendencia sostenida.
La región tropical de América Latina y el Caribe registró la mayor superficie deforestada, con 2.54 millones de hectáreas, pero también presentó la caída más pronunciada frente a 2024, con una reducción de 28%.
Brasil contribuyó a este resultado tras registrar en la Amazonía su nivel más bajo de deforestación en una década. Especialistas del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía señalaron que la disminución no implicó sacrificar la producción agrícola ni el desarrollo económico.
Colombia también contribuyó al descenso global al sumar su cuarto año consecutivo de reducción de la deforestación en 2025, particularmente en zonas donde la tala está vinculada a la ganadería.
África central registra un aumento
En contraste, la situación empeoró en la cuenca del Congo, donde se perdieron 2.4 millones de hectáreas de bosque, una cifra que por primera vez se acerca a la registrada en América Latina.
Especialistas atribuyeron parte de la presión sobre los bosques de África central a la expansión de la agricultura y la minería, actividades relacionadas con la explotación de materias primas.
El Niño amenaza los avances
Pese a la reducción registrada en 2025, el mundo continúa lejos de cumplir el compromiso internacional de detener y revertir la deforestación para 2030. Para alcanzar esa meta, la pérdida de bosques tendría que disminuir alrededor de un millón de hectáreas cada año.
Los autores del informe advirtieron que El Niño podría aumentar los riesgos de sequías e incendios en los bosques tropicales. En Indonesia, por ejemplo, ya se han reportado incendios prolongados.
Ante estos riesgos, los especialistas consideran poco probable que en 2026 se repita la reducción observada el año pasado.




