Las afectaciones provocadas por el ciclón Rachel en Baja California continúan aumentando conforme avanzan los recorridos de evaluación, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informara que alrededor de mil 500 viviendas resultaron dañadas en los municipios de Ensenada y San Quintín.
La cifra representa un incremento respecto a los primeros balances de las autoridades estatales, que habían identificado 628 casas con distintos niveles de afectación durante las jornadas iniciales del censo.
Las intensas precipitaciones registradas durante el pasado fin de semana ocasionaron el desbordamiento de arroyos, inundaciones en zonas habitacionales, daños en vialidades y pérdidas materiales para numerosas familias.
Entre las comunidades más afectadas se encuentra Maneadero, en el municipio de Ensenada, donde la fuerza del agua ingresó a viviendas y arrastró vehículos, muebles y otras pertenencias.
En sectores como la colonia Las Flores, las autoridades documentaron daños severos en el interior de más de 80 viviendas, cuyos habitantes enfrentan dificultades para recuperar sus espacios después de las inundaciones.
Las afectaciones también se extendieron a San Quintín, donde personal de las dependencias estatales comenzó a identificar hogares que requieren asistencia para realizar labores de limpieza y recuperación.
De acuerdo con los reportes de la Secretaría de Bienestar de Baja California, el primer recuento incluía 370 viviendas afectadas en Maneadero y otras 258 en San Quintín.
Sin embargo, el número de inmuebles dañados continuó aumentando conforme las brigadas ingresaron a colonias y comunidades que no habían podido ser revisadas durante las primeras horas de la emergencia.
La estimación de aproximadamente mil 500 viviendas refleja la magnitud de las afectaciones materiales, aunque el balance podría modificarse conforme concluya la evaluación de los inmuebles.
Además de las casas inundadas, las lluvias provocaron daños en caminos, puentes, infraestructura urbana y redes de servicios públicos.
En Ensenada, el Ayuntamiento informó que las afectaciones en vialidades y caminos abarcan más de tres millones de metros cuadrados, con daños identificados en alrededor de 60 colonias de zonas urbanas y rurales.
Esta situación ha complicado los desplazamientos de habitantes y vehículos de emergencia, particularmente en comunidades donde la corriente arrastró materiales o deterioró los accesos.
El suministro de agua potable también resultó afectado después de que la planta desaladora que abastece a parte de Ensenada sufriera inundaciones.
De acuerdo con los reportes oficiales difundidos durante la emergencia, aproximadamente 22% de la población del municipio permanecía sin suministro de agua debido a los problemas registrados en esa instalación.
Las autoridades han trabajado para restablecer los servicios y atender las necesidades inmediatas de las comunidades afectadas.
La presidenta municipal de Ensenada, Claudia Agatón Muñiz, solicitó una declaratoria de desastre natural con el propósito de gestionar recursos extraordinarios que permitan enfrentar los daños ocasionados por el fenómeno meteorológico.
La petición busca obtener apoyo para rehabilitar infraestructura, recuperar espacios públicos y atender las necesidades de las familias que sufrieron pérdidas materiales.
Mientras tanto, personal municipal y estatal continúa realizando labores de retiro de lodo, limpieza de calles, desazolve y evaluación de viviendas.
Las autoridades también mantienen mecanismos de asistencia para entregar alimentos, cobijas, colchonetas y otros artículos de primera necesidad a las personas damnificadas.
La atención de la emergencia ha requerido la participación de distintas corporaciones, entre ellas elementos del Ejército Mexicano, la Marina, policías estatales y personal de Protección Civil.
Los equipos desplegados han colaborado en rescates, evacuaciones, vigilancia de zonas de riesgo y apoyo a comunidades que quedaron incomunicadas por las inundaciones.
Uno de los operativos más importantes se desarrolló en Rancho Génesis, una comunidad de Ensenada donde 32 personas fueron rescatadas mediante una operación aérea después de que las condiciones del terreno impidieran su salida por vía terrestre.
La emergencia también ha dejado consecuencias humanas. Hasta el reporte difundido el 15 de octubre, las autoridades habían confirmado nueve fallecimientos en Ensenada relacionados con las inundaciones provocadas por Rachel.
Entre las víctimas se encuentran cuatro menores de edad, mientras que los equipos de búsqueda continuaban trabajando para localizar a personas cuyo paradero permanecía sin esclarecerse.
Los operativos se han concentrado especialmente en las inmediaciones de arroyos y zonas donde las corrientes arrastraron personas y vehículos.
La acumulación de lodo, escombros y vegetación ha dificultado algunas de estas tareas, por lo que las autoridades han mantenido la participación de personal especializado.
Las precipitaciones asociadas con Rachel también ocasionaron afectaciones en otras ciudades de Baja California, donde se reportaron encharcamientos, interrupciones eléctricas, caída de árboles y vehículos atrapados por el agua.
Ante la magnitud de los daños, los gobiernos estatal y municipal mantienen acciones coordinadas para atender tanto las necesidades inmediatas como los trabajos de recuperación.
La evaluación de las viviendas permitirá determinar qué familias requieren apoyo para limpieza, reparación de estructuras o reposición de bienes indispensables.
Asimismo, el levantamiento de información será fundamental para establecer el costo de las afectaciones y definir las prioridades de reconstrucción.
Aunque las lluvias más intensas ya concluyeron, numerosas familias continúan enfrentando las consecuencias del ciclón, especialmente aquellas que perdieron muebles, electrodomésticos y otros bienes dentro de sus hogares.
Las autoridades han reiterado que los trabajos de atención continuarán conforme avance el censo y se identifiquen nuevas necesidades en las comunidades.
Con aproximadamente mil 500 viviendas afectadas, Rachel deja un impacto considerable en Ensenada y San Quintín, donde las labores de recuperación se desarrollan de manera paralela a los operativos de búsqueda y asistencia a la población.
