Martín Alberto Mendoza Salazar
EXISTEN NOTICIAS QUE INEVITABLEMENTE OBLIGAN A MIRAR HACIA ATRÁS Y RECORDAR EPISODIOS QUE DEJARON PROFUNDAS HERIDAS EN LA SOCIEDAD CAJEMENSE; RESULTA QUE SERGIO PABLO MARISCAL ALVARADO Y JUAN SAÚL BENÍTEZ MALDONADO NUEVAMENTE APARECEN EN EL ESCENARIO POLÍTICO DE MORENA; EL PRIMERO, CON ASPIRACIONES A LA DIPUTACIÓN FEDERAL POR EL DISTRITO 06, MIENTRAS QUE EL SEGUNDO BUSCA LA CANDIDATURA A LA PRESIDENCIA MUNICIPAL DE CAJEME; AMBOS FORMARON PARTE DE LA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL 2018-2021, UNA ETAPA QUE CONTINÚA GENERANDO CUESTIONAMIENTOS POR LOS NIVELES DE VIOLENCIA, LOS PROBLEMAS DE SEGURIDAD PÚBLICA Y LAS CONDICIONES EN QUE SE ENCONTRABA NUESTRA CIUDAD; HOY QUE NUEVAMENTE BUSCAN ESPACIOS DE REPRESENTACIÓN POPULAR, RESULTA INDISPENSABLE RECORDAR SUS ANTECEDENTES, REVISAR SUS RESULTADOS Y EXIGIR EXPLICACIONES; PORQUE LA MEMORIA DE UN PUEBLO NO DEBERÍA DESAPARECER CADA VEZ QUE COMIENZA UN NUEVO PROCESO ELECTORAL; DURANTE AQUEL TRIENIO, CAJEME VIVIÓ UNA ESCALADA DE VIOLENCIA QUE DEJÓ CIFRAS VERDADERAMENTE ESTREMECEDORAS. LOS RECUENTOS PERIODÍSTICOS DOCUMENTARON EN AQUELLA ADMINISTRACIÓN MÁS DE MIL 680 MUERTES VIOLENTAS. MÁS ALLÁ DE LAS DIFERENCIAS METODOLÓGICAS ENTRE LAS CIFRAS, ESTAMOS HABLANDO DE UNA TRAGEDIA HUMANA DE ENORMES DIMENSIONES; NO FUERON SIMPLES NÚMEROS PARA INTEGRAR INFORMES OFICIALES; FUERON SERES HUMANOS QUE PERDIERON LA VIDA Y FAMILIAS QUE QUEDARON MARCADAS PARA SIEMPRE; ¿QUÉ EXPLICACIONES PUEDEN OFRECER HOY QUIENES TUVIERON RESPONSABILIDADES DE GOBIERNO DURANTE AQUELLOS AÑOS?: EL VOTO NO ES UN FAVOR QUE SE LE HACE A UN POLÍTICO; ES UNA RESPONSABILIDAD QUE TENEMOS CON NUESTRAS FAMILIAS, CON NUESTROS HIJOS Y CON EL FUTURO DE CAJEME
HAY NOTICIAS que inevitablemente obligan a mirar hacia atrás y recordar episodios que dejaron profundas heridas en la sociedad cajemense. Resulta que Sergio Pablo Mariscal Alvarado y Juan Saúl Benítez Maldonado nuevamente aparecen en el escenario político de Morena. El primero, con aspiraciones a la diputación federal por el Distrito 06, mientras que el segundo busca la candidatura a la presidencia municipal de Cajeme. Ambos formaron parte de la administración municipal 2018-2021, una etapa que continúa generando cuestionamientos por los niveles de violencia, los problemas de seguridad pública y las condiciones en que se encontraba nuestra ciudad. Hoy que nuevamente buscan espacios de representación popular, resulta indispensable recordar sus antecedentes, revisar sus resultados y exigir explicaciones. Porque la memoria de un pueblo no debería desaparecer cada vez que comienza un nuevo proceso electoral. Durante aquel trienio, Cajeme vivió una escalada de violencia que dejó cifras verdaderamente estremecedoras. Los recuentos periodísticos documentaron en aquella administración más de mil 680 muertes violentas. Incluso, en junio de 2026, en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, se presentaron estadísticas que reflejaron un incremento del 168 por ciento en los homicidios respecto del periodo anterior. Más allá de las diferencias metodológicas entre las cifras, estamos hablando de una tragedia humana de enormes dimensiones. No fueron simples números para integrar informes oficiales. Fueron seres humanos que perdieron la vida y familias que quedaron marcadas para siempre. ¿Qué explicaciones pueden ofrecer hoy quienes tuvieron responsabilidades de gobierno durante aquellos años? ¿Qué decisiones se tomaron, cuáles fracasaron y qué se aprendió de semejante experiencia? …PORQUE SI ALGO merece una reflexión profunda es precisamente el dolor de las familias. Pensemos que detrás de cada una de esas víctimas existían padres, madres, hermanos, esposas e hijos. Si consideramos únicamente cinco familiares directamente afectados por cada una de las mil 680 muertes contempladas en aquel recuento periodístico, estaríamos hablando de 8 mil 400 personas alcanzadas por la tragedia. Y si fueran diez, la dimensión sería todavía mayor. ¿Cuántos niños crecieron sin su padre? ¿Cuántas madres tuvieron que sepultar a sus hijos? ¿Cuántas mujeres quedaron viudas y cuántos hogares perdieron su principal sustento? No podemos convertir semejante sufrimiento en un simple capítulo de la historia política municipal. La delincuencia fue responsable de los crímenes, pero las autoridades también tienen la obligación de rendir cuentas por sus estrategias de prevención, sus decisiones y los resultados de la seguridad pública…Y QUÉ DECIR de nuestros policías municipales, quienes también padecieron directamente aquella violencia. Durante ese periodo fueron asesinados tan sólo en diez días del mes de octubre del 2020 tres elementos de la Policía Municipal en distintos escenarios. Se trata de Carlos Omar Aguilar Alarid, Ricardo Lozano Alvidrez y Andrés Alonso Moroyoqui Estrella, mientras se multiplicaban los cuestionamientos sobre las condiciones laborales, la conducción institucional y las estrategias de seguridad. Basta recordar que en julio de 2021 trascendieron inconformidades de cientos de policías municipales relacionadas con grados, prestaciones y decisiones administrativas. Una ciudad golpeada por la delincuencia necesitaba una corporación fortalecida, respaldada y organizada. No podemos olvidar los nombres de quienes perdieron la vida cumpliendo con su deber, ni tampoco ignorar la responsabilidad institucional de quienes estaban al frente del Ayuntamiento. La seguridad pública exige coordinación, prevención, seguimiento y resultados; no solamente cambios de mandos, declaraciones o reuniones que terminan sin consecuencias visibles para la población…Y ENTRE LOS EPISODIOS que dejaron una profunda impresión se encuentra el asesinato del periodista y empresario Jorge Miguel Armenta Ávalos y del comandante Orlando Antonio Ruvalcaba Flores, ocurrido el sábado 16 de mayo de 2020. Tampoco puede olvidarse el homicidio del exprocurador y candidato a la presidencia municipal Abel Murrieta Gutiérrez, perpetrado el 13 de mayo de 2021, en plena actividad política. Fueron hechos que estremecieron a Cajeme y demostraron la gravedad del escenario de inseguridad que se vivía. Las responsabilidades penales de esos delitos deben determinarse mediante investigaciones y resoluciones judiciales, pero las responsabilidades políticas de quienes ejercían el gobierno merecen una evaluación pública. Cuando la violencia alcanza semejantes dimensiones, no basta con explicar que la investigación de los homicidios corresponde a otras autoridades…AHORA BIEN, Juan Saúl Benítez Maldonado tampoco es un personaje ajeno a aquella administración. Se desempeñó como secretario del Ayuntamiento durante el gobierno de Sergio Pablo Mariscal, una posición de relevancia dentro de la estructura política y administrativa municipal. En noviembre de 2020, por ejemplo, surgieron fuertes diferencias en el Cabildo relacionadas con la conducción de Seguridad Pública y la propuesta de destitución del entonces jefe policiaco Francisco Cano Castro. Aquellos acontecimientos reflejaron tensiones entre integrantes del propio gobierno municipal. Hoy que Benítez manifiesta su interés por encabezar el Ayuntamiento, sería importante conocer su valoración de aquella experiencia, las decisiones que respaldó, las que cuestionó y las soluciones que considera necesarias para evitar que Cajeme vuelva a enfrentar una situación semejante…PERO LOS CUESTIONAMIENTOS no se limitaron a la seguridad pública. La administración de Mariscal también enfrentó observaciones relacionadas con el ejercicio de los recursos municipales. En diciembre de 2021, el Cabildo aprobó solicitar investigaciones sobre posibles irregularidades administrativas de su gobierno, además de darse a conocer señalamientos sobre obras y cuentas públicas. Es importante precisar que una observación financiera o una solicitud de investigación no constituye por sí misma una sentencia ni acredita responsabilidad penal. Sin embargo, tampoco se trata de asuntos que deban desaparecer del debate público. Quienes aspiran nuevamente a representar a la ciudadanía tienen la oportunidad de explicar estos antecedentes con documentos, resultados y argumentos verificables…TAMBIÉN DEBEMOS recordar los problemas cotidianos que padeció Ciudad Obregón durante aquellos años. Calles deterioradas, drenajes colapsados, deficiencias de alumbrado y reclamos vecinales por servicios públicos fueron parte de las inconformidades documentadas. Muchos de esos problemas existían desde administraciones anteriores, pero precisamente por eso resultaba indispensable ofrecer soluciones y demostrar avances. Sin embargo, al concluir su mandato, Sergio Pablo Mariscal declaró públicamente: “Misión cumplida”. Aquella expresión merece revisarse a la luz de los resultados y de la percepción de quienes vivieron aquel periodo. ¿Cuáles fueron los compromisos efectivamente cumplidos? ¿Cuáles quedaron pendientes? ¿Qué indicadores respaldaban aquella satisfacción expresada al entregar la presidencia municipal? Las respuestas deberían formar parte de cualquier conversación seria sobre su trayectoria política y sus nuevas aspiraciones…HOY QUE COMIENZAN a moverse nuevamente las aspiraciones electorales, corresponde reconocer que tanto Mariscal como Benítez tienen derecho a participar en los procedimientos políticos que permita la ley. Ese derecho no está a discusión. Lo que sí merece discutirse es la importancia de rendir cuentas antes de solicitar nuevamente la confianza pública. Los partidos deben revisar las trayectorias de sus aspirantes, sus antecedentes administrativos y los resultados obtenidos cuando tuvieron responsabilidades de gobierno. Y la ciudadanía tiene el mismo derecho a preguntar, contrastar y exigir información. No se trata de promover venganzas políticas ni de atribuir delitos sin pruebas. Se trata de entender que la responsabilidad pública no termina cuando se entrega una oficina, ni desaparece cuando transcurren los años. El pasado de cualquier aspirante debe poder examinarse con seriedad, objetividad y memoria…FINALMENTE, LO MÁS importante de esta reflexión no son solamente los nombres de Sergio Pablo Mariscal Alvarado y Juan Saúl Benítez Maldonado. Cajeme ha pagado demasiado caro las consecuencias de la violencia, la inseguridad y los problemas que se acumulan cuando las instituciones no ofrecen los resultados que la sociedad necesita. Es necesario saber quién solicita nuestra confianza, qué hizo cuando tuvo responsabilidades, cuáles fueron sus aciertos, cuáles sus errores y cómo pretende corregirlos. EL VOTO NO ES UN FAVOR QUE SE LE HACE A UN POLÍTICO; ES UNA RESPONSABILIDAD QUE TENEMOS CON NUESTRAS FAMILIAS, CON NUESTROS HIJOS Y CON EL FUTURO DE CAJEME. Cuidarlo verdaderamente significa ejercerlo con libertad, información, conciencia y memoria. Porque los gobiernos duran tres años, pero sus decisiones pueden marcar a una sociedad durante generaciones. Y si algo nos ha enseñado nuestra propia historia, es que la memoria ciudadana debe permanecer viva mucho después de que terminen las campañas electorales…Luego seguimos, Dios mediante.



