Martín Alberto Mendoza Salazar

RECONOCE ALFONSO TENANGO VÁZQUEZ RECLUTAMIENTO DE JÓVENES POR PARTE DE GRUPOS CRIMINALES EN CAJEME; EN RECIENTES DECLARACIONES EXPUSO QUE SE TRATA DE VEINTISIETE ADOLESCENTES DE ENTRE 14 Y 17 AÑOS; DEJÓ AL DESCUBIERTO UNA REALIDAD ALARMANTE EN LAS FAMILIAS CAJEMENSES; Y ANTE TODO LAS DIFICULTADES QUE ENFRENTAN LOS MECANISMOS INSTITUCIONALES DE PREVENCIÓN; SIN EMBARGO, RESULTA PREOCUPANTE QUE BUENA PARTE DE SU MENSAJE SE CONCENTRE EN PEDIRLES A LOS JÓVENES QUE IDENTIFIQUEN LOS PELIGROS Y A LOS PADRES DE FAMILIA QUE ESTÉN MÁS PENDIENTES DE SUS HIJOS; ¡POR SUPUESTO QUE LA FAMILIA TIENE RESPONSABILIDADES!; PERO LA SEGURIDAD PÚBLICA NO PUEDE DESCANSAR EXCLUSIVAMENTE EN LA VIGILANCIA DE LOS PADRES NI EN LA CAPACIDAD DE UN ADOLESCENTE DE 14 AÑOS PARA RECONOCER LAS TRAMPAS DE ORGANIZACIONES CRIMINALES; LA PREVENCIÓN NO PUEDE SEGUIR DURMIENDO EL SUEÑO DE LOS JUSTOS MIENTRAS LA DELINCUENCIA ORGANIZADA ENCUENTRA ESPACIOS PARA CAPTAR A NUESTROS ADOLESCENTES; Y AQUÍ COBRA IMPORTANCIA ALGO QUE HEMOS SOSTENIDO REITERADAMENTE DESDE ESTA COLUMNA: PARA ENFRENTAR ESTOS FENÓMENOS NO BASTA CON CONOCERLOS DESDE UN ESCRITORIO; SE NECESITA EXPERIENCIA PRÁCTICA, CONOCIMIENTO DEL TERRITORIO Y ESPECIALISTAS QUE HAYAN TRABAJADO DIRECTAMENTE CON ADOLESCENTES INVOLUCRADOS EN SITUACIONES DELICTIVAS; LA VERDADERA PREVENCIÓN COMIENZA ANTES DE QUE EL ADOLESCENTE COMETA UN DELITO, NO CUANDO YA SE ENCUENTRA FRENTE A UN JUEZ; SE TRATA DE EDUCAR, ORIENTAR, DETECTAR Y OFRECER ALTERNATIVAS ANTES QUE CRIMEN TERMINE APROVECHANDO SU VULNERABILIDAD; REGRESA BRENDA VERÓNICA MARTÍNEZ RODRÍGUEZ A LA AGENCIA DEL MPFC ESPECIALIZADA EN ACCIDENTES; ¿NO HABRÁ MÁS REPRESENTANTES SOCIALES EN FISCALÍA DE JUSTICIA DEL ESTADO?

LAS RECIENTES declaraciones del secretario de Seguridad Pública Municipal de Cajeme, Alfonso Tenango Vázquez, dejan al descubierto una realidad alarmante: según lo informado por el propio funcionario, alrededor de 27 adolescentes, principalmente de entre 14 y 17 años, han sido detectados en situaciones relacionadas con el reclutamiento de organizaciones criminales. Algo debemos reconocerle al secretario: tuvo la disposición de admitir públicamente la gravedad de un problema que evidencia las dificultades que enfrentan los mecanismos institucionales de prevención. Sin embargo, resulta preocupante que buena parte de su mensaje se concentre en pedirles a los jóvenes que identifiquen los peligros y a los padres de familia que estén más pendientes de sus hijos. ¡Por supuesto que la familia tiene responsabilidades! Pero la seguridad pública no puede descansar exclusivamente en la vigilancia de los padres ni en la capacidad de un adolescente de 14 años para reconocer las trampas de organizaciones criminales… ¡PARA ESO TAMBIÉN existen las instituciones! La prevención no puede seguir durmiendo el sueño de los justos mientras la delincuencia organizada encuentra espacios para captar a nuestros adolescentes. Y aquí cobra importancia algo que hemos sostenido reiteradamente desde esta columna: para enfrentar estos fenómenos no basta con conocerlos desde un escritorio. Se necesita experiencia práctica, conocimiento del territorio y especialistas que hayan trabajado directamente con adolescentes involucrados en situaciones delictivas. En ese sentido, el maestro José Luis Sígala Servín, con experiencia en investigación policial, procuración de justicia y justicia especializada para adolescentes, ha insistido en la importancia de intervenir desde las escuelas, capacitar a docentes, orientar a las familias e identificar oportunamente los factores de riesgo. Es una visión que merece ser considerada, porque la verdadera prevención comienza antes de que el adolescente cometa un delito, no cuando ya se encuentra frente a un juez. Se trata de educar, orientar, detectar y ofrecer alternativas antes de que las organizaciones criminales terminen aprovechándose de su vulnerabilidad. Y esa misma exigencia de preparación y experiencia debe alcanzar a quienes dirigen nuestras corporaciones policiales. Cajeme atraviesa circunstancias que demandan mucho más que declaraciones, estadísticas y presencia ante las cámaras…AUNADO A ESTO, se necesita un jefe policial con carácter definido, energía, capacidad operativa, inteligencia y verdadero don de mando. Un mando que inspire respeto, conozca el territorio, tenga firmeza para tomar decisiones y sea capaz de traducir sus palabras en acciones concretas. Cajeme ha conocido mandos de personalidad firme, como don Jesús Estrada Medina, recordado por una forma de ejercer la autoridad en la que las decisiones y el trabajo tenían mayor peso que los discursos. Y hoy resulta indispensable recuperar esa esencia del liderazgo policial. No hablamos de autoritarismo ni de aparentar dureza. Hablamos de disciplina, experiencia, carácter y resultados. Porque un secretario de Seguridad Pública no debe limitarse a explicar cómo está creciendo un problema. Su responsabilidad es conducir una estrategia para enfrentarlo y, cuando sea posible, anticiparse a sus consecuencias…LOS HECHOS violentos que continúan golpeando a Cajeme, sumados al involucramiento de adolescentes en actividades criminales, obligan a revisar seriamente la efectividad de las estrategias actuales. Si ya se conocen 27 casos relacionados con el reclutamiento de adolescentes, esa información debe convertirse en acciones concretas de inteligencia, protección e intervención temprana. Se necesitan programas permanentes en secundarias y preparatorias, personal especializado, acercamiento con las familias y mecanismos eficaces para identificar a los adultos que están captando a nuestros jóvenes…HAY QUE SER muy claros, no se trata solamente de detener adolescentes. Se trata de evitar que la delincuencia los reclute. El capitán Alfonso Tenango Vázquez tiene frente a sí la oportunidad de demostrar que su gestión puede ir más allá de reconocer públicamente los problemas. Pero para ello se necesita liderazgo, iniciativa, conocimiento operativo y una verdadera estrategia preventiva. De la misma forma, se ha insistido en que la seguridad pública no se construye exclusivamente con patrullas, operativos de disuasión y detenciones. Se construye también con inteligencia, honestidad, capacitación y decisiones oportunas. Y en ese esfuerzo resulta indispensable aprovechar el conocimiento de quienes han vivido estos problemas desde las propias instituciones de investigación y justicia, porque la experiencia práctica puede marcar la diferencia entre reaccionar ante el delito o lograr prevenirlo. Cajeme necesita menos discursos y más acciones; menos reacciones tardías y más prevención; menos adolescentes detenidos y más jóvenes protegidos…NO SE TRATA SOLAMENTE de castigar. Se trata de prever, educar, enmendar, reconstruir y rescatar. Porque cuando el crimen organizado llega primero a nuestros adolescentes, no solamente estamos perdiendo la oportunidad de protegerlos. Estamos evidenciando que la prevención institucional está llegando demasiado tarde…Y EN OTROS TEMAS no menos importantes, nuevamente llama la atención lo que sucede en la Agencia del Ministerio Público especializada en hechos de Tránsito de Ciudad Obregón. Resulta que la licenciada Brenda Verónica Martínez Rodríguez regresó precisamente a la misma área de donde había salido, después de los múltiples señalamientos de ciudadanos y abogados relacionados con expedientes rezagados, dilaciones y deficiencias en la atención ministerial. ¡Como si en toda la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora ya no existieran otros agentes del Ministerio Público capaces de asumir esa responsabilidad! Lo preocupante es que, después de tantas inconformidades, pareciera que la solución fue simplemente devolver las cosas al mismo lugar, sin que se conozca públicamente qué ocurrió con las quejas y los asuntos pendientes y porque se removió a su sucesora la licenciada Martha López Holguín que apenas llevaba dos meses al frente de esa encomienda…AQUÍ SERÍA INTERESANTE conocer qué está sucediendo con las decisiones administrativas al interior de la Fiscalía. Tanto el delegado regional Ricardo Revilla Celaya como el fiscal general Gustavo Rómulo Salas Chávez deberían tener conocimiento de estos movimientos y de los antecedentes que los rodean. Porque resulta difícil comprender que, después de tantos cuestionamientos, se determine regresar a una funcionaria precisamente al área donde se originaron las inconformidades. ¿Quién habrá impulsado semejante decisión? ¿Algún vicefiscal habrá intervenido en ese movimiento? Lo cierto es que estos nombramientos deberían responder a criterios de capacidad, eficiencia y resultados, no a decisiones cuya justificación permanece fuera del conocimiento público. Por lo pronto, desde este espacio editorial mantendremos bajo puntual observación periodística el desempeño de Brenda Verónica Martínez Rodríguez, particularmente en el trámite de los expedientes, la atención a las víctimas y los tiempos de respuesta ministerial. Porque las agencias del Ministerio Público no son oficinas donde los errores administrativos deban repetirse sin consecuencias; son instituciones responsables de procurar justicia. Y cuando una funcionaria regresa al mismo lugar donde su desempeño fue cuestionado, lo menos que debe exigirse es una explicación y resultados. Porque cambiar para después regresar a lo mismo no es corregir, es arriesgarse a repetir la historia…Y POR LOS RUMBOS del vecino municipio de Bácum, también hay asuntos que merecen atención. Apenas el pasado 23 de octubre, autoridades de Cajeme informaron sobre la detención de Juan Ismael ‘N’, identificado como elemento de la Policía Municipal de aquella localidad, quien presuntamente amenazó y agredió a agentes que atendían un reporte en Ciudad Obregón, asegurándole, además una navaja. A ello se suma que, en septiembre, un matutino local difundió imágenes de dos patrullas municipales que aparentemente acompañaban al alcalde Juan de Dios Jocobi Cuevas durante un recorrido por Ciudad Obregón. Aunque no se ha acreditado alguna irregularidad en este último episodio, ambos acontecimientos merecen atención y explicaciones. Porque mientras los habitantes de Bácum demandan seguridad, disciplina y vigilancia, las autoridades municipales deben garantizar que sus corporaciones actúen con profesionalismo y que los recursos públicos se utilicen de manera justificada. Por lo pronto, habrá que seguir de cerca lo que sucede en aquel municipio, donde todavía quedan algunas explicaciones pendientes. Principalmente la estadía del cachirul jefe de Policía y Tránsito, Oscar Verdugo Amparano, quien sin tener nombramiento por el Cabildo sigue despachando como tal, en una soberana burla no solo para la población, sino para la estructura municipal que encabeza Jocobi Cuevas…Luego seguimos, Dios mediante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *