Pablo Beltrán
El chubasco
Pero mi amigo, ¿por qué estás tan triste?
-Pues, ¿cómo no?, si me sobra razón…
Y sí, razones sobran para estar triste ante el ultimo affaire dentro de la democracia mexicana, en donde una de las instituciones más sagradas del Estado Mexicano, ha sido mancillada por actos aparentemente de corrupción en una tragicomedia sin precedentes, en donde la mezcla de la ambición con el amor, produjeron un bombazo de algunos kilotones que han estremecido a la ciudadanía, lo que a la sazón ha dado pie a la generación de desconfianza en el órgano regulador de los comicios en pleno año electoral.
La danza de millones en contratos -incluso sin licitar-, dentro del Instituto Nacional Electoral, ha sido el tema en boga dentro de los últimos días, con lo cual se ha puesto en tesitura al órgano constitucional autónomo, máxime que el presidente del Consejo General, por la vía legislativa, recibió hace apenas un par de años mayor concentración de poder. A finales de 2024, en virtud de reforma al artículo 45 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, se le otorgó a la entonces presidenta Guadalupe Taddei, la facultad de designar de manera directa y unilateral a las direcciones ejecutivas, así como a los titulares de las unidades técnicas (sin dejar de lado que es quien propone al Secretario Ejecutivo); lo que en el pasado ocupaba la mayoría calificada de entre los once integrantes del instituto, quedando así liberado un contrapeso político.
Luego entonces, con ello ya se estuvo desde esa fecha en aptitud de decidir, sin mayor obstáculo, en la administración de recursos y de la parte operativa, así como armar la estructura interna con total discrecionalidad.
Ahora bien, como decía Lord Acton, ‘el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente’ y en el caso de la casa del árbitro electoral, al parecer no fue la excepción, lo que claro estará sujeto a las auditorías de los órganos internos, así como de la Auditoría Superior de la Federación, lo que también pudiera dar pauta a la vía penal y entrar al quite la Fiscalía General de la República.
La balconeada en medios del empresario José Alfredo Hernández Casillas en contra de la señora Taddei, no solo le dio la vuelta al país, sino muy probablemente al continente completo, sobre todo tratándose de un país en donde la democracia estaba supuestamente en etapa de consolidación, después de casi 36 años de la creación de un órgano autónomo al poder ejecutivo y a los demás poderes.
Después de lo ventilado en estos días -que culminó con la renuncia de la presidente del INE apenas este pasado lunes-, por supuesto que la reacción de la oposición fue tremenda, pero curiosamente del oficialismo también; llegando al grado de desconocer este último a la ya expresidenta, bajo argumentos poco convincentes, como el de que la señora no era pro-morenista y que solo fue producto de una tómbola en Cámara de Diputados. Por si eso fuera poco, para paliar el problema, se acudió al ‘Manual’ para culpar al pasado y fue así como hasta Lorenzo Córdova salió raspado por haber sido el presidente del INE en la época en que Taddei era presidenta del Organismo Público Local Electoral (OPLE) en Sonora, eso además de ‘acusarla’ de ser parte del pasado neoliberal ‘cuando ni siquiera existía Morena’ (ojalá no acusen recibo los demás neomorenistas que brincaron de barco).
Por lo pronto, ya hay ‘humo blanco’ provisional en el INE, bajo la figura de la nueva consejera presidenta Blanca Yassahara Cruz García, apenas a mitad de semana.
Ahora habrá que ver cuál es el verdadero trasfondo del asunto, esto es, si se trata solo de un arranque de un émulo de Romeo con intereses pecuniarios que se salió de control y destapó la cloaca, o estamos ante la presencia de alguna jugada magistral del statu quo para remover a un soldado/árbitro que ya no le era funcional. El pretexto ‘ideal’ de la existencia de corrupción pudiera darle una buena revolcada al instituto -como ha sucedido en otros lares, incluso con extinciones- y procurar crear su propio Frankestein comicial que les asegure un pleno manejo situacional, sin que sea descabellada la posibilidad de llevar de nueva cuenta al árbitro al poder ejecutivo, como en los viejos tiempos de la Comisión Federal Electoral, de SEGOB, la cual se puso en la picota por la caída del sistema de 1988. Ya veremos.
Sin duda el tema se puso feo por culpa de Fello, el cual, bajo los ingredientes del amor y la codicia, le formó un verdadero chubasco a Lupita…y vaya que le detuvo su ‘navegación’.
Cosas que pasan en el paisaje surrealista mexicano…
SE FUE UN GRANDE. Y vaya que con la partida de Cuauhtémoc Cárdenas se deja un profundo hueco en la clase política del país, al irse uno de los grandes luchadores sociales, que en conjunto con Porfirio Muñoz Ledo puso a ‘parir cuates’ a la entonces dictadura perfecta. El establishment posrevolucionario vino a menos con la presión para la salida del órgano electoral de las manos del ejecutivo en 1990, lo que dio lugar a la formación de una democracia eficaz, que al poco tiempo -1997-, dio lugar a que el PRI perdiera la mayoría en la Cámara de Diputados y además, de que el propio Cuauhtémoc llegara a la Jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal mediante el voto popular, en su primer ejercicio comicial.
Por supuesto que lo anterior, en efervescencia, también provocó que el PRI saliera de Los Pinos en el año 2000, llegando así Vicente Fox.
Cárdenas, en estos últimos días de cisma en el IN E, seguramente debió de haber estado preocupado por una eventual regresión en democracia, al haberse hipertrofiado el órgano electoral, de lo que siempre fue muy vigilante y celoso.
En la historia por delante, ya se sabrá a ciencia cierta cuáles fueron los motivos por los cuales Don Cuauhtémoc tomó distancia del reciente gobierno de AMLO. Y aunque se sabe de las desavenencias de años previos, no se sabe porque en ese primer gobierno de la izquierda mexicana, no asumió o no se le otorgó un rol a su altura.
Descanse en paz…



